COMPROMISO EMPRESARIAL

Santander cierra filas en torno a la defensa del medioambiente y la lucha contra el cambio climático

Ana Botín, presidenta de Banco Santander, viajó a Groenlandia con Jesús Calleja

Santander cierra filas en torno a la defensa del medioambiente y la lucha contra el cambio climático

El Banco Santander ha declarado la guerra al cambio climático. Oficinas libres de plásticos; un nuevo plan de eficiencia energética para el trienio 2019-2021; 120.000 millones de euros comprometidos hasta 2025 para la financiación de proyectos ”verdes”; o la responsabilidad que representa ser uno de los miembros fundadores firmantes de los Principios de Banca Responsable, por el que asume un papel clave para contribuir a un futuro sostenible y ayudar a revertir los efectos perversos del calentamiento global sobre el planeta (ver documento “Compromisos para ser un banco más responsable).

Estos son solo algunos ejemplos de la estrategia del gigante financiero para arrimar el hombro y predicar con el ejemplo. Un esfuerzo que ha sido reconocido en la última edición del Dow Jones Sustainability Index, que sitúa al Santander como el banco más sostenible del mundo.  Este índice, de referencia en el ámbito internacional, evalúa el comportamiento sostenible del grupo en las dimensiones económica, medioambiental y social. La entidad ha alcanzado una puntuación total de 86 puntos sobre 100 y la máxima calificación (100) en diversas áreas, como política fiscal, protección de la privacidad, información medioambiental, ciudadanía corporativa y filantropía, e inclusión financiera. Y también la revista Fortune Magazine reconoce al Santander como el banco que más está cambiando el mundo (ranking “2019 Change the World”).

El viaje de Ana Botín, presidenta de Banco Santander, a Groenlandia, donde los efectos del cambio climático son muy tangibles y están afectando gravemente a la enorme capa de hielo, es una rotunda llamada de atención -tanto interna como externamente- para alertar de la importancia de proteger el medioambiente. “Impacta ver los efectos del calentamiento global en persona”, señalaba en su cuenta de Twitter durante su aventura con el equipo del porgrama de televisión Planeta Calleja.

“Espero que sirva para concienciar a todos de que pasar a la acción es prioritario y urgente”. También en un artículo publicado por Botín en su perfil de Linkedin, la primera ejecutiva del grupo explica cómo la entidad está combatiendo el cambio climático, “un problema serio”. El banco está impulsando proyectos de desarrollo de infraestructuras “verdes”, se ha comprometido a no financiar proyectos relacionados con el carbón y a rechazar propuestas de grandes infraestructuras poco respetuosas con el medioambiente, como ha hecho recientemente con un proyecto en Indonesia. “Queremos asegurar que lo que hacemos hoy no comprometa el mañana”, ha asegurado en varias ocasiones Ana Botín.

En los últimos diez años, Santander ha figurado ocho veces entre los tres bancos que más energías renovables financian en el mundo. Y nunca ha estado por debajo de los cinco primeros. Ha participado en la financiación de 726 proyectos de energía renovable, con un total de 29.000 millones de euros en inversiones. “Es algo de lo que podemos estar orgullosos”, señala Botín. 

Sin ir más lejos, en 2018 fue el primer banco del mundo por número de operaciones en financiación verde -la única entidad que participó en el total de operaciones ejecutadas en el mercado- y segundo por volumen, según el ranking que elabora Dealogic: 1.778 millones de euros prestados para 44 proyectos. “Estamos desarrollando un papel preponderante en la transformación del sector energético. En los últimos años hemos aumentado nuestra participación en la financiación de proyectos de energías renovables”, señala el banco. 

La entidad contribuyó el año pasado a la financiación de proyectos de energía renovable con una capacidad equivalente al consumo de 5,7 millones de hogares. Y un ritmo todavía más acelerado lleva en 2019. En el primer semestre ha participado en la colocación en el mercado de seis de las siete emisiones de bonos verdes realizadas por compañías españolas y se coloca, según la misma firma, en la primera posición por volumen asesorado, cerca de 900 millones de euros. Además, como punto de partida de un plan global de emisiones sostenibles, Santander ha emitido el pasado 1 de octubre un bono verde de 1.000 millones de euros que permitirá financiar múltiples proyectos sostenible, en particular proyectos de energía renovable eólica y solar. Esta emisión es un paso más en el compromiso del banco para facilitar 120.000 millones de financiación sostenible entre 2019 y 2025.

También es el banco con mayor volumen de activos bajo gestión en inversión socialmente responsable (ISR) en España. Su gama de fondos sostenibles acumula más de 1.000 millones de euros, lo que supone en torno al 70% del total de la industria en España. 

Los empleados se movilizan: cada gota cuenta

Las iniciativas promovidas por los empleados de la entidad -más de 200.000 profesionales- son también un ejemplo de que cada grano cuenta y, sin duda, su implicación es clave para cumplir el compromiso real del banco con el medio ambiente. El pasado 30 de marzo pasado, coincidiendo con la convocatoria de la Hora del Planeta, se apagaron las luces en las sedes principales que Santander tiene repartidas por el mundo para concienciar de la necesidad de luchar contra el cambio climático. Más de 60 edificios en España, Brasil, Reino Unido, México, Estados Unidos, Argentina, Portugal, Alemania, Polonia y Chile. 

Los profesionales del Santander también mantienen su propio combate contra el plástico que se extiende en las costas y riberas de ríos (no en vano, el 80% de los residuos o desechos marinos son plásticos de un solo uso). Este es uno de los proyectos estrella incluidos en el programa Natura, que engloba múltiples iniciativas e inversiones que han permitido ir reduciendo el consumo eléctrico, las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de papel. También se aborda la mejora de la gestión de los residuos y labores de sensibilización con todos los equipos. 

Empleados del banco, jubilados y clientes, solos o en compañía de sus familias limpian voluntariamente de residuos y plásticos las playas y riberas fluviales y cuentan con la nadadora Mireia Belmonte como embajadora. En el último año, más de 450 voluntarios han estado en las playas de Cedeira, Baiona, Vilagarcía, Doniños, Cabo Cope y en la ribera del Guadiana. En total, se ha recogido más de una tonelada de residuos y plásticos. La intención es extender a otras regiones esta acción con la idea de educar y concienciar en el cuidado, respeto y conservación de nuestro planeta. Los empleados del banco tienen una página (santandersostenibilidad.es) para ejercer el voluntariado en este y otros campos.

“Sabemos que queda mucho por hacer y vamos a seguir trabajando para encontrar la mejor forma de conseguirlo. El cambio climático es un desafío crucial. Todos tenemos que responder en nuestro día a día, y nosotros, como empresa, debemos liderar con el ejemplo”, señalan desde el banco. 

 

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