Coronavirus: impacto económico global y su relación con el cambio climático

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Son más de 35.000 los casos confirmados de coronavirus en todo el mundo. A medida que el virus se propaga y traspasa las fronteras chinas, comienza a hacerse notar el impacto económico. Días atrás en China las bolsas cerraron con una fuerte baja del 8%, la mayor caída diaria en más de cuatro años. En la misma semana, el precio del crudo de petróleo bajó drásticamente hasta su mínimo en más de un año, a causa de la reducción de la demanda de combustible por parte de las aerolíneas, tras la cancelación de vuelos. Pero eso no ha sido todo, las consecuencias del brote de coronavirus se han extendido por la economía global. Y España no ha quedado exenta. La compañía coreana LG, anunció que se retiraba del Mobile World Congress, evento que se realizará en Barcelona en los próximos días. Si bien es la primera baja, se teme que otras empresas tomen una decisión similar. Lo que pondría en peligro el éxito del evento al que se prevé acudan más de 109.000 personas de casi 200 países y se espera, tenga un impacto económico de 492 millones de euros.

La declaración de la emergencia de salud pública por parte de la Organización Mundial de la Salud no ha hecho más que reafirmar lo que ya se podía palpar en la realidad: el brote de coronavirus tiene un alcance internacional. Según la OMS, una emergencia de salud pública de preocupación internacional es “un evento extraordinario que se determina que constituye un riesgo para la salud pública de otros Estados a través de la propagación internacional de la enfermedad y que potencialmente requiere una respuesta internacional coordinada”. Pero en las últimas semanas ha quedado claro que el coronavirus no solo presenta una amenaza para la salud, sino también para la economía global.

Un ejemplo de ello es el impacto que ha tenido la propagación del brote, en el clima de negocios internacional. El gigante tecnológico Apple se ha enfrentado a la caída de sus acciones en casi un 5% ligada a la repercusión que podría tener el coronavirus en los negocios de la empresa. Se espera también que el brote afecte la oferta y la demanda de nuevos productos de Apple, cuyo lanzamiento está previsto para la primera mitad del año.

Conscientes del impacto económico, empresas de diversos sectores y sus representantes intentan contribuir a la lucha contra el brote, específicamente a través de la donación de fondos. Considerando los intereses en juego, son varias las empresas afectadas que han anunciado contribuciones. Apple ha sido una de ellas. Otras compañías como Microsoft, Dell, L’Oreal y Cargill han anunciado donaciones a la Cruz Roja China. Por su parte,  Jack Ma, fundador de Alibaba, anunció la donación de aproximadamente 14 millones de euros a través de su fundación, para contribuir a los esfuerzos en la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus.

Más allá de la buena fe de estas empresas, no quedan dudas que el impacto económico atemoriza a las grandes compañías y que sus donaciones son un reflejo de la prisa por contener la propagación de la enfermedad. Pero el impacto económico no ha sido el único factor que ha llevado a las empresas a movilizarse. Después de todo no hay que olvidar que, históricamente, los compromisos humanitarios han sido el disfraz perfecto para esconder objetivos estratégicos. Es precisamente esta estrategia la que han utilizado ciertas compañías que detrás de las donaciones, esconden su interés por lavar su imagen y ocultar sus registros ambientales irregulares. Sobre todo, al saberse responsables, en parte de la propagación del virus.

Al fin y al cabo, no hay que olvidar que informes recientes apuntan a que el coronavirus se hizo más probable y más potente debido al cambio climático. Según un experto del Departamento de Conservación de Peces y Vida Silvestre en la Facultad de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Virginia Tech, Luis Escobar, la deforestación y el aumento de la urbanización y la agricultura, exponen a las personas a estos virus que son naturales en la vida silvestre.

Es por ello que mientras ciertas donaciones han sido recibidas con entusiasmo, otras han despertado suspicacias. En este último grupo se incluye la donación de 14,4 millones de dólares realizada por Asia Pulp and Paper (APP), subsidiaria junto a Paper Excellence (PE) del conglomerado chino-indonesio Sinar Mas. Cabe recordar que el grupo Sinar Mas ha ido forjando una reputación ligada a la destrucción de bosques, como así también a la violación a los derechos de los pueblos indígenas en Indonesia, Canadá y Liberia. Hechos que han sido denunciados hasta el cansancio por grupos internacionales como Greenpeace, Rainforest Alliance y WWF. Uno de los informes más recientes, llevado a cabo por una coalición de nueve organizaciones de Indonesia demuestra que Asia Pulp and Paper no ha cumplido sus promesas de replantar turberas destruidas y de ponerle un fin a la deforestación.

Es por ello que las donaciones realizadas por Sinar Mas  con el pretexto de frenar el brote de coronavirus, generan dudas sobre las verdaderas intenciones detrás de este acto. Una jugada que algunos sospechan, pueda tratarse de otro intento por parte de la compañía por lavar su imagen. Una inversión de dinero en marketing, que bien podría ser utilizada para mejorar sus iniciativas de sostenibilidad. Esto sumado al hecho de que Sinar Mas ha sido un histórico aliado de las autoridades chinas, especialmente como benefactor de diversos créditos otorgados por bancos estatales como el Banco de Desarrollo de China (BDC). Créditos que le han permitido expandirse y posicionarse como un actor clave en el crecimiento subvencionado de China en industrias clave como la de la pulpa y el papel.

Durante años, los científicos han alertado sobre cómo el cambio climático cambiaría la forma en la que se propagan las enfermedades. Ante esta emergencia internacional que continúa cobrando vidas e impactando la economía global, queda claro también se deben aplicar medidas urgentes contra quienes siguen contribuyendo a la propagación de nuevos y peligrosos virus.

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