ESCÁNDALO EN EL MINISTERIO DE ESCRIVÁ

La farsa del Ingreso Mínimo Vital: el Gobierno ordena retrasar solicitudes sin motivo ante la avalancha de peticiones

Como ya es costumbre en el Gobierno de Pedro Sánchez, las medidas estrellas son pura filfa y propaganda para copar telediarios y hacer creer a los españoles que «nadie se va a quedar atrás» durante la crisis de la pandemia.

Una de esas medidas fue el Ingreso Mínimo Vital —anunciada con fanfarria por Pablo Iglesias como «el mayor avance en derechos sociales» en un «día histórico» según el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. Entre los dos se daban codazos el 29 de mayo de 2020 para salir mejor en la foto mientras para esas fechas miles de trabajadores seguían sin cobrar los ERTEs.

Según publica el diario ‘La Razón’ la empresa pública contratada por el Ministerio de Escrivá para tramitar los expedientes de solicitud del Ingreso Mínimo Vital retrasa su admisión sin motivo, impidiendo su aprobación aunque tenga todo en orden.

Pero solicitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV) es una maratón kafkiana. Ante el colapso administrativo que suponía la gestión de una nueva prestación, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones decidió subcontratar a Tragsatec, filial de la empresa pública Tragsa, para ayudar a tramitar la avalancha de solicitudes que ya estaban llegando.

El valor del contrato asciende a 7,6 millones de euros, destinados a contratar a 500 tramitadores en régimen de teletrabajo durante cuatro meses y proporcionar asistencia telefónica para los solicitantes.

Según confirma uno de estos tramitadores, el método de clasificación impuesto por Tragsatec solo dilata el cobro de esta prestación para los pocos que consiguen acceder a ella -apenas 6.000 personas, más 74.000 que la recibieron de oficio-. “Lo grave es que no hacen clasificar expedientes ‘Conformes’ como ‘Requeridos’”, señala la fuente consultada, aunque estos tengan toda la información correcta y entregada a tiempo.

Frente a las ocho o nueve clasificaciones iniciales utilizadas por la Seguridad Social, los tramitadores recibieron órdenes internas de Tragsatec para reducir estas categorías solo a tres: “Iniciado”, “Paralizado” o “Requerido”. “Un expediente en ‘Requerido’ está pendiente de que se envíe una carta de requerimiento de información que se adjuntaba en una base de datos junto a toda la información que teníamos de ese expediente o que habíamos recabado de ese expediente”, explica el extrabajador contratado por Tragsatec.

El problema llega cuando “lo que está ‘Conforme’ lo clasificas mal’”, como ‘Requerido’”, denuncia, Esto deja en un “limbo” los expedientes de solicitantes que cumplen todos los requisitos para recibir el IMV y lo esperan con urgencia.

Efectivamente la decisión fue comunicada a los tramitadores por email de la siguiente forma:

“Estados que deben aparecer en el Checklist Campo Estado Tragsatec: Iniciado, Requerido (tanto si hacemos la carta de requerimiento como si hemos comprobado que la documentación aportada es la correcta y o falta nada) y Parado. Por favor, nosotras no vamos a poner otros estados”.

Ante el perjuicio que esta clasificación ocasionaría a los solicitantes, el entrevistado decidió no hacerlo “por objeción de conciencia” y a los pocos días fue despedido.

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