La medida estrella del Gobierno nació estrellada

El tope de gas del gobierno regala a Francia 3 millones de euros diarios

Los franceses compran electricidad española subvencionada vía tope del gas, con cargo a los españoles

El tope de gas del gobierno regala a Francia 3 millones de euros diarios

El cálculo es muy fácil. Los franceses compran electricidad española subvencionada vía tope del gas, con cargo a los españoles. Se benefician pues los franceses que compran electricidad más barata de España recibiendo un regalo que asciende a 3 millones de euros diarios.

Al contrario que los españoles, que no se benefician de nada, dado que esa subvención al gas lo tienen que devolver los propios consumidores españoles al erario público.

Al final, la montaña parió un ratón. Después de varios meses de monserga sobre el pretendido efecto benéfico del tope del gas, los clientes han observado como, lejos de mitigarse su recibo mensual, la factura ha seguido creciendo.

La inmensa mayoría de los analistas, en especial todos aquellos que están alejados del foco de la propaganda monclovita, han publicado datos precisos que corroboran que una de las anunciadas medidas estrella del Gobierno ha nacido estrellada.

En la letra pequeña de la conocida como “excepción ibérica” hemos podido leer una tercera derivada, con efectos perniciosos tanto en el ámbito económico como ambiental.

La producción de energía eléctrica, con la subvención del Gobierno al gas que pagamos todos, ha producido un incremento del flujo de compras de los mercados vecinos con los que estamos conectados: Francia, Portugal y Marruecos.

Ambos países compran energía española más barata y contaminante. Se ha incrementado, por tanto, la factura ambiental y la económica. En el caso de Francia, los españoles pagamos casi tres millones diario por este motivo. Solidaridad con el norte.

A este regalo al país vecino hay que sumar el desbarajuste interno que ha producido la controvertida medida del Gobierno. Porque, ¿la subvención al gas para rebajar el recibo de la luz quien la paga? Pues está claro: los propios consumidores de la tarifa “plana” del Gobierno y todos los contratos que se abren o renuevan desde el 26 de abril.
O sea, en román paladino, el Gobierno ha hecho un pan como una torta.