La situación bélica en Irán ha encendido las alarmas en el sector energético.
En cuestión de días, el precio del barril ha escalado de alrededor de 60 dólares a más de 100.
El Brent se acerca a esta cifra y el West Texas Intermediate muestra un crecimiento notable. Este lunes, algunos indicadores ya marcan 92 dólares por barril, y los expertos advierten que podría alcanzar picos de hasta 150 si se mantiene el bloqueo en el Estrecho de Ormuz.
La escalada comenzó el 28 de febrero con ataques por parte de EE.UU. e Israel a instalaciones iraníes. En apenas cinco días, los gastos militares han superado los 2.300 millones de dólares solo para Estados Unidos, con costos operativos de aviones que oscilan entre 130.000 y 150.000 dólares por hora. Sin embargo, lo que realmente impacta es el mercado del petróleo: una quinta parte del crudo mundial y el 20% del gas licuado transita por este estrecho esencial en el Golfo Pérsico. Su cierre parcial ha interrumpido la producción de QatarEnergy en gas natural licuado y ha afectado la refinería Ras Tanura en Arabia Saudita, golpeada por ataques con drones.
Impacto inmediato en precios y seguros
Los mercados están reaccionando rápidamente ante esta crisis. Aquí están algunos datos clave:
- Aumento del crudo: De 70-80 dólares hace solo una semana, ahora supera los 100. En lo que va del año, ha subido dos tercios desde los 60 dólares iniciales.
- Gasolina en EE.UU.**: Ya ha subido 25 centavos por cada incremento adicional de 10 dólares en el barril. Los precios medios alcanzan los 2,99 dólares por galón, llegando hasta los 4,65 en California**.
- Seguros marítimos: Las primas han aumentado de 200.000 a un millón de dólares por barco. Las aseguradoras con sede en Londres están retirando coberturas debido al conflicto en el Golfo.
- Gas natural: En Europa, se han registrado incrementos del 70% en solo dos días. La producción en Qatar se detiene, un proceso que puede tardar hasta dos semanas en reanudarse.
Por cierto, China está gestionando la situación con reservas tanto en buques como en tierra, pero si la crisis se prolonga más allá de los 20 días, podríamos ver precios disparándose más allá de los 120 dólares.
Efectos en Latinoamérica y el mundo
En Latinoamérica, las consecuencias son notorias para los países que dependen de importaciones. En México, se prevén presiones sobre gasolina, electricidad y alimentos si la situación persiste más de tres semanas; además, la cotización del dólar a 17,36 pesos complica aún más las cosas. Mientras tanto, Perú, que goza de una buena salud fiscal y una moneda estable, está mejor preparado pero también siente las consecuencias como importador neto (consume más petróleo del que produce, unos 40-50.000 barriles diarios), lo que lleva a aumentos en transporte e inflación. Por su parte, Venezuela podría beneficiarse al vender su petróleo a precios más altos bajo control parcial de EE.UU..
En cuanto a Europa, la situación es aún más alarmante: sin gas procedente ni de Qatar ni ruso, la crisis energética se intensifica. Desde EE.UU., se están considerando escoltas para petroleros y programas destinados a controlar precios, según declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio. A nivel global, analistas estiman pérdidas cercanas a los 210.000 millones de dólares debido a disrupciones comerciales y energéticas.
| Región | Efecto principal | Precio gasolina actual |
|---|---|---|
| EE.UU. | Aumento gasolina + inflación | 2,99-4,65 $/galón |
| México | Gasolina, luz, alimentos | Presión por 17,36 MXN/USD |
| Perú | Transporte, canasta básica | Importador neto afectado |
| Europa | Gas natural +40-70% | Crisis energética |
Los exportadores como Arabia Saudita sufren pérdidas por ataques; sin embargo, otros pueden salir beneficiados. Si la guerra se expande involucrando a Rusia o China, las repercusiones podrían ser devastadoras.
El mundo observa con atención este polvorín energético que tiene potencial para transformar la economía global.
