La imagen de la UCO entrando en Ferraz y de la UDEF investigando en la sede nacional del PSOE ha provocado inevitablemente una comparación que muchos recordarán de la literatura clásica: la historia de Alí Babá y los cuarenta ladrones.
Según la leyenda, Alí Babá era un humilde campesino que descubrió una cueva donde una banda de ladrones ocultaba sus tesoros. La puerta solo se abría con una contraseña mágica: “Ábrete Sésamo”.
Una vez dentro aparecía todo aquello que permanecía oculto a los ojos del resto del mundo. La comparación está recorriendo el debate político porque las investigaciones policiales han llegado al corazón mismo del poder socialista en la calle Ferraz.
La UCO y la UDEF han puesto el foco sobre documentación, comunicaciones y posibles conexiones que están siendo objeto de investigación judicial. La cuestión ya no es únicamente qué ocurrió en cada caso concreto. La cuestión es hasta dónde pueden llegar unas investigaciones que cada semana parecen acercarse más al núcleo de decisión política.
Cuando las unidades especializadas de la Policía y la Guardia Civil entran en una organización política para buscar pruebas, el impacto trasciende lo judicial y se convierte también en un problema político, institucional y reputacional. Porque en todas las historias existe una puerta que permanece cerrada durante años.
Y cuando finalmente se abre…nadie sabe lo que puede aparecer detrás. “Toda historia tiene su Ábrete Sésamo.”