Europa puede haber caído en su propia trampa energética. Durante años ha encarecido las emisiones de CO₂ mientras perdía cerca del 30 % de su capacidad de refino desde 2009.
Pero Europa no ha dejado de consumir gasóleo ni queroseno. Si reduces capacidad de producción mientras mantienes la demanda, una parte creciente del combustible tiene que llegar del exterior.
El resultado puede ser una Europa con menos capacidad propia, mayor dependencia energética y más exposición a cualquier crisis internacional.
España conserva una importante industria de refino y produce buena parte del queroseno que consume, pero la tensión de 2026 ya ha obligado a incrementar las compras exteriores. EEUU nos envió cerca de 190.000 toneladas de queroseno entre abril y junio, y solo en junio fueron unas 100.000 toneladas, más del 15 % de las necesidades mensuales españolas.
Con petróleo caro, escasez de destilados medios, márgenes de refino elevados y problemas de suministro, el precio puede seguir sufriendo una enorme presión.
¿Gasóleo a 3 €? No es una certeza ni una previsión cerrada: es el escenario extremo que analizamos en este vídeo.