El precio del oro es una mala señal para EEUU

No es oro todo lo que reluce

El metal precioso supera los 1.050 dólares por onza en el mercado

Los billetes de dólar están contra las cuerdas

El oro está por las nubes. Nunca fue barato pero lleva tres días de máximos históricos. Hasta 1.057 dólares se han pagado en el mercado de ‘commodities’ de Chicago por onza. Podríamos pensar que a los inversores les sobra el dinero y se han entregado a los caprichos. Pero no. El oro sube cuando hay miedo, cuando las perspectivas económicas son negativas y, en estos momentos, por las dudas que existen en torno al dólar.

Nadie sabe a ciencia cierta lo que piensan los inversores cuando deciden comprar o vender, pero detrás de esta subida se podrían buscar varios factores. Lo primero que hay que tener claro es que el oro no sube solo. Lo hacen también el resto de materias primas tradicionales, como el cacao, que está en máximos de treinta años en el mercado de Nueva York.

¿Por qué le interesa a un inversor meter su dinero en comprar oro y no en otro tipo de activos, léase bolsa, deuda pública o divisas? Sencillamente, porque estas materias primas son consideradas un «valor refugio», que sube cuando nadie se atreve a invertir en otros activos.

En concreto, el arranque del oro responde a un estímulo: la debilidad del dólar. La divisa estadounidense está contra las cuerdas ante las perspectivas de tipos de interés a cero, el endeudamiento público de la Administración Obama y la posibilidad de que la inflación se dispare cuando se den los primeros pasos de recuperación.

Por si esto no fuera suficiente, al dólar le salen enemigos externos. Existe una presión internacional, liderada por China, para acabar con su estatus de referencia como moneda de reserva internacional. No es nada personal. China es el primer interesado para que el dólar recupere la confianza. Pero esta es otra historia.

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