La acusación contra Goldman Sachs eleva la presión sobre el sector financiero

La acusación contra Goldman Sachs eleva la presión sobre el sector financiero
. Agencia EFE

La demanda contra Goldman Sachs ha elevado la presión sobre las entidades financieras estadounidenses, que no han podido disfrutar en bolsa de la presentación de sus resultados trimestrales y su vuelta a la rentabilidad.

Las favorables cuentas del primer trimestre que presentó hoy Citigroup, las más positivas desde el inicio de la crisis, ayudaban a restaurar este lunes parte de la confianza que los inversores perdieron el viernes en las entidades financieras y, sobre todo, en Goldman Sachs, una de las entidades de Wall Street más admiradas por su capacidad de generar beneficios.

El sector financiero bajaba en conjunto el 0,7% hacia la media sesión en la Bolsa de Nueva York (lo que se suma al descenso del 2,5% que ya sufrió el viernes) y las acciones de Goldman Sachs, que el viernes ya perdieron el 12,79%, bajaban el 1,21%.

Standard & Poor’s manifestó hoy que de momento «no ha variado» su calificación de Goldman y que «sería prematuro» sacar conclusiones acerca del resultado de la demanda, aunque consideró que esa acción y otras críticas a sus prácticas podrían perjudicar a su reputación y tener un efecto adverso en su calificación.

Además, JP Morgan Chase y Bank of America bajaban el 1,78% y 1,74%, respectivamente, con lo que ambos bancos se colocaban a la cabeza de los valores del Dow Jones que más perdían en la media sesión de este lunes, sólo por detrás del fabricante de aluminio Alcoa (-2,80%).

Esos dos bancos se resentían así de la desconfianza creada en el mercado a raíz de la presentación de la demanda contra Goldman, a pesar de que ambos presentaron la semana pasada unos resultados trimestrales que superaron las previsiones de los analistas.

La demanda de la Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. (SEC) contra Goldman acusándola de cometer «fraude» al omitir a los inversores datos clave sobre un producto financiero ligado a hipotecas de alto riesgo ha sembrado inquietud en el mercado bursátil.

Los inversores temen que la investigación de transacciones financieras de ese tipo, acometidas poco antes de que estallara la burbuja inmobiliaria e hipotecaria, se extienda o genere una oleada de demandas contra otras entidades financieras que realizaron operaciones similares.

El presidente de Productos Nuevos y Estructurados de la SEC, Kenneth Lench, ya precisó, tras anunciarse la demanda, que el regulador «continúa investigando las prácticas de entidades envueltas en la estructuración de complejos productos financieros vinculados al mercado inmobiliario de EE.UU. cuando comenzaba a mostrar signos de debilidad».

The Wall Street Journal señalaba hoy en portada que otras entidades, incluidas Deutsche Bank, UBS y Merrill Lynch, también estructuraron instrumentos hipotecarios que perdieron con rapidez la mayor parte de su valor y que les reportaron suculentos beneficios, mientras generaban cuantiosas pérdidas para los inversores.

También Citigroup y otros bancos han mantenido conversaciones con los reguladores al respecto, informó hoy The New York Times, aunque no está claro si ese banco podría afrontar cargos similares.

Ese diario señalaba, según testimonios de ex empleados de Goldman, que altos directivos de la entidad, incluido su consejero delegado, Lloyd Blankfein, supervisaron muy de cerca las actividades de su división hipotecaria cuando comenzaba el declive del mercado inmobiliario y recuerda que esa entidad se benefició tanto de la expansión de la burbuja inmobiliaria como con su estallido.

El anuncio de la demanda coincide con un nuevo intento de los demócratas en el Congreso de impulsar una amplia reforma de las prácticas de las entidades financieras, que necesitaron miles de millones de dólares de fondos públicos para superar la crisis hipotecaria y financiera.

Goldman fue una de las financieras que con más rapidez estuvo en disposición de devolver al Tesoro los 10.000 millones de dólares que recibió de los contribuyentes y en junio pasado recompró las acciones preferentes que había otorgado al Gobierno por ese valor, al tiempo que abonó 40 millones más por dividendos.

Esa entidad financiera cerró 2009 con un beneficio de 13.385 millones de dólares, seis veces más que el año anterior, y centrará de nuevo todas las miradas de Wall Street cuando el martes presente sus cuentas del primer trimestre de 2010, que, según los analistas, podrían reflejar una ganancia de algo más de 4 dólares por acción.

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