(Ampl.) El Tesoro capta casi 136.700 millones en 2014, tras colocar 2.615 millones en la última subasta

El Tesoro Público ha colocado este jueves 2.615 millones de euros en bonos y obligaciones, lo que le ha permitido elevar la cantidad emitida en todo el año a 136.679 millones de euros y cerrar así un año histórico para el organismo.

En la última subasta, la demanda ha duplicado lo finalmente adjudicado entre los inversores y se ha situado en 5.207 millones, lo que demuestra que sigue el apetito inversor por la deuda pública española.

En concreto, el organismo ha vendido 904,5 millones en obligaciones con vencimiento a 30 de julio de 2019, de los 1.834 millones solicitados, a un tipo de interés marginal del 0,896%, frente al 0,959% de la emisión anterior de este tipo de referencia.

Asimismo, ha colocado obligaciones con cupón del 4,40% y vida a 31 de octubre de 2023 por 587,5 millones de euros de los 1.307,5 millones solicitados, a un interés marginal del 1,588%, frente al interés del 1,941% de la subasta de noviembre de 2014.

A diez años, ha colocado obligaciones por 1.123,49 millones de euros de los 2.063 solicitados, con cupón del 2,75% y un interés del 1,752%, en contraste con el 1,850% de la subasta anterior.

Esta subasta se ha celebrado en un contexto en el que la prima de riesgo se mantiene a la baja, por debajo de los 118 puntos básicos, con el interés en el 1,75%, en mínimos históricos.

A lo largo del ejercicio, el Tesoro ha captado 136.679 millones dentro del programa de financiación regular a medio y largo plazo, el 105,7% de la previsión. El coste medio de la deuda del Estado a la emisión se situó en el 1,56% a 30 de noviembre, frente al 2,45% de cierre de 2013.

El organismo cierra así un año importante en el que ha conseguido reducir los intereses ofrecidos a los inversores a las cifras más bajas de la serie histórica. De hecho, los tipos han llegado incluso a tocar el negativo en el mercado secundario en las referencias a más corto plazo algunos meses y aún se mantienen en mínimos.

Además, ha aprovechado la mejora para emitir referencias nuevas a muy largo plazo, como el bono a 50 años que sacó a la venta el 1 de septiembre, que le permitió colocar 1.000 millones entre los inversores, con un cupón anual del 4%.

Igualmente, ha celebrado varias subastas ligadas a la inflación europea, un tipo de emisión que siempre había estado contemplada en la estrategia del organismo, pero que nunca había celebrado hasta ahora.

Los bonos ligados a la inflación europea, que también emiten otros países como Francia, Italia y Alemania, se diferencian de los bonos nominales en que su principal evoluciona según el IPC armonizado, excluido el tabaco. A diferencia de un bono nominal, que todos los años paga un cupón fijo, el bono ligado a la inflación va creciendo porque el principal aumenta con el IPC.

DEVOLUCION DEL PRINCIPAL MAS LA INFLACION ACUMULADA.

En la fecha de vencimiento del bono, el Tesoro devuelve el principal revalorizado con la inflación acumulada. La referencia utilizada en cada pago de cupón es el IPC armonizado entre dos y tres meses antes, según la fecha de pago del cupón.

Con el programa de títulos indexados a la inflación europea, el Tesoro pretende, en el medio plazo, posicionarse como un emisor regular de este tipo de activos financieros. El objetivo es diversificar su base inversora, alargar la vida media de la deuda del Estado en circulación y reducir los costes de financiación a medio y largo plazo.

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