Bruselas busca corregir trabas al mercado único para incentivar la inversión y consumo transfronterizo

La Comisión Europea ha presentado este miércoles una serie de propuestas con las que espera corregir los principales obstáculos con los que chocan los nuevos modelos de negocio cuando tratan de expandirse a otros Estados miembros, con el objetivo de incentivar las inversiones y el consumo transfronterizo.

Bruselas lamenta que las oportunidades que ofrece el mercado único europeo no se aprovechan debido «al desconocimiento, la mala aplicación o, simplemente, las barreras injustificadas» que ponen en riesgo las normas europeas.

«Necesitamos acabar con las restricciones a la inversión y crear nuevas oportunidades para los consumidores, para los profesionales y para los negocios. El mercado único debe adaptarse a los tiempos y alentar la llegada de modelos de negocio innovadores», ha pedido el vicepresidente del Ejecutivo comunitario responsable de Empleo, Crecimiento e Inversión, Jyrki Katainen.

Katainen ha destacado la importancia de reforzar y profundizar en el mercado único para ayudar al desarrollo del llamado ‘plan Juncker’, con el que la Comisión espera movilizar más de 315.000 millones de euros de recursos públicos y privados.

Entre los retos que apunta, Bruselas destaca la movilidad de empresarios y profesionales, por lo que quiere mejorar los sistemas de reconocimiento de cualificaciones profesionales y hacer más fácil el desempeño de su actividad de manera transfronteriza. Una de las ideas que esboza es crear un «pasaporte de servicios» que acredite la actividad del empresario o empresa en otros Estados miembros.

Para favorecer el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, el Ejecutivo comunitario aboga por facilitar su acceso a la financiación y apunta que trabaja en una simplificación de las normas en materia de IVA, así como en reducir los costes y trámites y en diseñar una propuesta para la insolvencia empresarial.

Entre las medidas que contempla Bruselas está que los servicios o productos que se ofrezcan en varios Estados miembros, ya sea en tiendas físicas o a través de Internet, no ofrezcan según el país de compra o nacionalidad del usuario divergencias injustificadas en cuestiones como el precio, las condiciones de venta o las opciones de envío.

Además, los servicios de la Comisión contemplan desarrollar una agenda europea para la «economía colaborativa», porque considera que si surgen nuevas formas de negocio ello beneficiará tanto a los consumidores como a las empresas, lo que «ayudará a optimizar los recursos existentes.

Bruselas examina aún si las normas actuales ayudan a este objetivo o si serán necesarias nuevas, y advierte de que velará para asegurar que los eventuales cambios no perjudican los derechos de los consumidores ni incumplen las normas en materia laboral y de fiscalidad.

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