El Brexit dañaría el comercio con España y la rentabilidad de inversiones, y elevaría costes regulatorios

El ‘Brexit’, la eventual salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), tendría un efecto «significativo» en la economía española, ya que afectaría a los flujos comerciales entre ambos países y a la rentabilidad de las inversiones españolas en ese país, al tiempo que supondría mayores costes regulatorios para los bancos españolas, una renegociación del acceso de sus respectivos ciudadanos a los servicios y un «precedente de riesgo» para el desafío independentista de Cataluña.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio realizado por AFI Escuela de Finanzas sobre las implicaciones del ‘Brexit’ para las empresas españolas desde el punto de vista de la exportación, presentado este martes durante la conferencia ‘Impacto de una posible salida del Reino Unido de la UE’, organizada por la Cámara de Comercio británica y AFI.

El presidente de AFI, Emilio Ontiveros, considera que el ‘Brexit’ sería «malo» y «claramente negativo» tanto para Europa como para el propio país británico, y le vendría «bastante mal» a España en términos económicos.

«Asistiríamos a un aumento de la incertidumbre, de la desconfianza y a una contracción en flujos de inversión directa que ha caracterizado una de las ventajas competitivas como ‘hub’ inversor del Reino Unido», ha pronosticado Ontiveros, quien ha advertido de que la trascendencia del ‘Brexit’ iría más allá de la caída de la actividad económica.

Así, se concretaría en aspectos como «la transmisión de intangibles, la permeabilidad entre prácticas de compañías españolas y británicas, esa complicidad, la plataforma de aprendizaje y seguridad para las empresas españolas de poder estar operando en el mercado competitivo más importante de Europa».

Según el estudio presentado por Ontiveros es «probable» que la incertidumbre que genera una votación de este calado (referéndum) afecte a la confianza de los agentes económicos y haga que «determinadas decisiones de inversión se retrasen, al tiempo que la libra sufriría depreciaciones adicionales».

Las consecuencias económicas de una eventual salida del Reino Unido de la UE serán «significativas», aunque «muy dependientes» de la relación que ambas partes alcancen tras el ‘Brexit’, ha matizado Ontiveros. De entrada, el ‘Brexit’ afectaría al comercio, la inversión directa extranjera (IDE) y los flujos migratorios dentro de la UE, así como a la estabilidad política tanto del Reino Unido como de la UE.

EL PERJUICIO PARA ESPAÑA.

España no será «inmune por completo al contagio», dado sus fuertes vínculos con el Reino Unido a través del turismo, la emigración y la inversión directa española en el país, en particular en el sector financiero y de telecomunicaciones.

AFI teme que el ‘Brexit’ conllevaría problemas para acceder a los servicios financieros de la ‘City’, y a los flujos de comercio con España, pues «es de esperar que disminuyan tanto la confianza coo el poder adquisitivo de los consumidores británicos». En este sentido, Ontiveros ha recordado que el Reino Unido es el quinto destino más importante para las exportaciones de bienes y servicios españolas y supone cerca del 7% del total.

Asimismo, la inversión directa extranjera española en Reino Unido alcanzó los 48.000 millones de euros en 2013, concentrada principalmente en el sector financiero (35%), de telecomunicaciones (32%) y abastecimiento energético (15%), y el país británico es una fuente de IDE relevante para España ya que la inversión británica representa un 10% del total (30.000 millones de euros).

Como para el resto de países, la incertidumbre alrededor del ‘Brexit’ podría retrasar el flujo de fondos entre ambos países destinados a invertir, una depreciación en la libra reduciría los beneficios de las empresas españolas con filiales en el Reino Unido y los cambios regulatorios que se produjeran afectarían a la rentabilidad de las inversiones españolas en el país.

Además, AFI señala que España está «particularmente expuesta» al sector financiero británico, a través de Banco Santander y Banco Sabadell. En total, las entidades españolas tenían derechos de crédito sobre contrapartes británicas por valor de 412.000 millones de dólares (362.000 millones de euros).

Si el ‘Brexit’ se materializase, el ‘shock’ que sufriría la economía británica aumentaría el número de impagos y los bancos sufrirían un impacto en su capital. No obstante, los bancos españoles «podrían elegir si dar apoyo desde la matriz o no a sus entidades subsidiarias». En todo caso, en el medio plazo los bancos españoles podrían tener que afrontar también mayores costes regulatorios, al tener que adaptarse a un nuevo marco normativo.

También conllevaría que ambos países tendrían que renegociar el acceso de sus respectivos ciudadanos a los servicios de ambos países, en un balance en el que España «podría incluso resultar favorecida». España recibió más de 15,5 millones de turistas británicos que gastaron más de 14.000 millones de euros en 2015, ha recordado Ontiveros, quien ha valorado que, en sentido contrario, el Reino Unido es el primer destino para la emigración española al recibir un 14% del total.

Igualmente, España perdería un aliado en la Asociación Transatlántica para el comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) y la industria española también se podría resentir por la pérdida de un miembro de corte liberal en el seno de la UE.

A nivel político, el ‘Brexit’ podría reabrir el debate sobre la posible independencia de Escocia y sentar un «precedente de riesgo» sobre el desafío independentista en Cataluña.

Por todo ello, Ontiveros ha dicho esperar que los británicos voten que no al ‘Brexit’ en el referéndum, y se percaten de que «el concepto de soberanía hoy no es el que era hace 20 o 30 años» ya que «se ha ido erosionando su concepto tradicional» frente al mayor peso de la «interdependencia y el enriquecimiento inteligente del otro».

EL 97% DE LOS EMPRESARIOS NO QUIERE EL ‘BREXIT’.

Por su parte, el vicepresidente regional de la Cámara de Comercio de Reino Unido, Adam Austerfield, ha detallado un estudio de la cámara que refleja que el 97% de los socios encuestados desean que Reino Unido siga perteneciendo a la UE, y un 78% considera que la salida afectaría a la economía británica, frente a un 22% que cree que seguiría igual. Además, un 83% piensa que sería más difícil seguir haciendo negocios con España si el país británico abandona la UE.

Austerfield ha recordado que según un estudio de la London School of Economics el efecto del ‘Brexit’ para el Reino Unido sería de entre el 6,5% y el 9,5% de su PIB, parecido a la crisis financiera de los años 2008-2010, al tiempo que conllevaría una caída de la productividad, si bien ha puntualizado que los socios de la cámara ven necesario acometer reformas en la UE para que sea «competitiva», tales como una reducción de trámites burocráticos y la toma de decisiones más «ágiles».

De su lado, el embajador británico en España, Simon Manley, ha defendido que el Gobierno británico ha dejado «clara» su posición de votar a favor de la permanencia de una UE «reformada», porque así serán «más fuertes, más seguros y más prósperos». Esa UE «reformada» debe centrarse en cuatro ámbitos: la gobernanza económica, la competitividad, la soberanía y las prestaciones sociales e inmigración.

Manley ha abogado por conseguir «garantías» de que no habrá discriminación a las empresas británicas y de que la UE se comprometa a reducir trabas administrativas, a completar el mercado único y firmar acuerdos como el TTIP que generen «oportunidades», así como el reconocimiento de la situación «excepcional» del país tras la llegada de dos millones de ciudadanos de otros Estados Miembros.

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