El FMI cree que el estancamiento económico y financiero restaría un 3,9% al PIB mundial en 5 años

La ausencia de medidas que permitan restaurar la estabilidad financiera en un contexto de débil crecimiento económico, provocando un estancamiento, podría legar a suponer un impacto negativo de 3,9 puntos porcentuales en cinco años en relación al escenario base previsto por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

«Las perturbaciones en los mercados mundiales de activos podrían incrementar los riesgos de caer en una desaceleración más grave y prolongada, marcada por un estancamiento financiero y económico», advierte la institución en la última edición de su ‘Informe Global de Estabilidad Financiera’.

La entidad dirigida por Christine Lagarde ha revisado a la baja sus expectativas de crecimiento mundial para 2016, cuando espera un incremento del PIB global del 3,2%, que pasará a ser del 3,5% en 2017 y que para 2021 alcanzará el 3,9%, un ritmo inferior a la media del 4,2% registrada en la década anterior a la crisis.

En su análisis financiero, el FMI advierte de que «en un contexto de estancamiento financiero, es posible que las entidades que se encargan de asignar capital y movilizar el ahorro deban hacer frente a balances deteriorados durante largo tiempo».

De este modo, la institución cree que la solidez financiera «podría verse erosionada hasta tal punto que tanto el crecimiento económico como la estabilidad financiera se viesen afectados negativamente en el mediano plazo» y calcula que en esta situación, para 2021 el PIB mundial podría haber caído un 3,9% con respecto al escenario base.

Por contra, los expertos del FMI señalan la necesidad de que las autoridades económicas aprovechen la actual recuperación económica para fijar una senda más sólida de crecimiento y estabilidad financiera abordando los desafíos de escala mundial en tres frentes: los problemas heredados en las economías avanzadas, las elevadas vulnerabilidades en los mercados emergentes y los mayores riesgos sistémicos de liquidez en los mercados.

«Los avances en estos frentes permitirán a las economías dar un giro decisivo hacia un sistema financiero sólido y saludable y hacia una recuperación sostenida», defiende el FMI, que sostiene que, en un escenario así, la producción mundial podría aumentar un 1,7% con respecto al escenario base para 2018.

«La conclusión principal del presente informe es que se requieren medidas adicionales que den paso a una combinación de políticas más equilibrada y potente para mejorar las perspectivas de crecimiento e inflación y para conseguir la estabilidad financiera», señala la institución, advirtiendo de que «de no ser así, es posible que reaparezcan las turbulencias en los mercados».

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