La proporción de empresas con mayor presión financiera aumentó 11 puntos durante los peores años de la crisis

La proporción de empresas sujetas a mayor presión financiera pasó de un 17,1% en 2007 a un 28,4% en 2012, incidiendo en mayor medida en el caso de las compañías de mayor tamaño y en las del sector de la construcción y servicios inmobiliarios.

Así figura en un estudio titulado ‘Evolución del grado de presión financiera soportada por las empresas no financieras españolas: 2007-2016’, elaborado y publicado este jueves por el Banco de España, que concluye que «durante la reciente crisis, el grado de presión financiera soportado por las empresas creció rápidamente, aumentando el porcentaje de aquellas cuyos resultados de explotación no eran suficientes para cubrir los pagos por intereses».

Según el Banco de España, esta presión financiera aumentó, en mayor medida, en las empresas de menor dimensión, así como en las de construcción e inmobiliarias, si bien a partir de 2013 «se observa una progresiva mejoría, reduciéndose de forma significativa la proporción de las empresas con una posición vulnerable, especialmente en el segmento de pymes.»

El análisis muestra cómo durante el periodo recesivo el porcentaje de empresas con menor grado de presión financiera se mantuvo siempre en valores elevados, por encima del 65% en el caso de las pymes, y no descendiendo nunca del 70% en el segmento de las sociedades de mayor dimensión, para posteriormente, a partir de 2013, registrar una «progresiva y generalizada mejoría».

En cualquier caso, dependiendo de los ejercicios, entre un 36% y un 49% de las empresas que partían de una situación de mayor presión financiera evolucionaron a una posición de mayor holgura financiera. Esta proporción presentó una evolución ligeramente descendente entre 2008 y 2012, para pasar a crecer progresivamente en los tres siguientes ejercicios, en un contexto de recuperación económica.

En sentido contrario, la proporción de empresas que pasó a engrosar el grupo de las de mayor presión financiera también fue importante, especialmente en 2008 y 2009. En estos dos años, el grupo de sociedades en esta situación creció a tasas muy elevadas (un 79,7% y un 60,1%, respectivamente), debido en gran parte al reducido número de empresas que se encontraban en esa situación al inicio del período recesivo.

Además, desde 2008 hasta 2012, estos porcentajes fueron superiores siempre al de las que abandonaron dicha situación, evolución que es coherente con la tendencia creciente de la proporción de compañías con mayor presión financiera en ese período. En cambio, en los tres últimos ejercicios se revirtió esta tendencia, de modo que tanto en 2013 como, sobre todo, en 2014 y 2015 el porcentaje de empresas que mejoró su situación financiera fue superior al de las que la empeoraron.

EN TERMINOS DE EMPLEO.

El aumento de 11 puntos en la proporción de empresas sujetas a mayor presión financiera (del 17,1% en 2007 al 28,4% en 2012), también repercutió en el número medio de empleados de las empresas en situación más vulnerable, que pasó de representar en 2007 un 7,9% a suponer en 2012 el 19,2%. El desglose por tamaño evidencia que tanto pymes como grandes empresas presentaron una evolución similar durante esos ejercicios, si bien en las primeras fueron siempre más altos.

Además, las diferencias entre ambos se ampliaron esos años, de forma que, mientras que en 2007 el porcentaje del empleo de las pymes con mayor presión financiera era seis puntos porcentuales superior al de las correspondientes empresas de mayor dimensión, la distancia se elevó hasta los 13 puntos en 2012 (25,5% para las pymes, frente al 12,4% de las grandes).

No obstante, la recuperación económica posterior favoreció un progresivo descenso, de modo que en 2015 se situó en el 15,4% para este segmento y en el 9,1% para las grandes. De hecho, la información más reciente refleja que durante los tres primeros trimestres de 2016 se estabilizó el peso relativo del empleo en empresas bajo presión elevada, que ya habría alcanzado en el ejercicio anterior unos niveles reducidos, en torno al 10%.

Igualmente, se observan unas pautas similares al analizar el peso que representa la deuda de las sociedades más vulnerables sobre la del total del sector. El porcentaje de deuda en pymes se elevó hasta el 37,8% en 2012, y en las compañías de tamaño grande creció hasta el 25,8%. Durante los tres siguientes ejercicios, estos valores disminuyeron hasta el 24,2% en el primer caso, y al 22,9% en el segundo.

COBERTURA DE INTERESES

El organismo presidido por Luis María Linde utiliza el indicador denominado «ratio de cobertura de intereses» (RCI), que mide la proporción entre los excedentes generados por la actividad ordinaria antes del pago de intereses (resultado económico bruto más ingresos financieros) y los gastos financieros, para evaluar la evolución de ese grado de presión financiera.

Unos niveles reducidos de esta ratio pueden traducirse en unas mayores dificultades para atender el pago de la deuda, así como para llevar a cabo proyectos de inversión y contratar nuevos empleados.

Para una destacada proporción de las empresas, los gastos financieros absorben una parte significativa de sus ingresos de explotación y, para otro segmento importante, los beneficios ordinarios superan con holgura los pagos por intereses.

El porcentaje de aquellas empresas cuyos ingresos del ejercicio no fueron suficientes para cubrir los pagos por intereses tendió a aumentar durante la crisis, elevándose hasta casi el 30% en 2012.

La importancia relativa de las empresas en esta situación llegó a situarse, en términos de empleo, en un 19%, y su deuda alcanzó el 28% respecto a la del total de las sociedades de la muestra.

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