La Cámara de Comercio advierte de que un retroceso en la liberalización comercial sería «muy pernicioso»

La Cámara de Comercio de España advierte de que un retroceso en el proceso de liberalización mundial sería «muy pernicioso» y la imposición de barreras podría originar la ruptura de «múltiples» cadenas internacionales de valor y represalias por parte de sus socios comerciales que generarían una «espiral de alcance y consecuencias imprevisibles».

En una declaración institucional a favor del libre comercio, la Cámara de Comercio de España apuesta por el libre comercio para garantizar el «crecimiento, el empleo de calidad y el bienestar de los ciudadanos», y destaca que el sector exterior «ha jugado un papel clave en el crecimiento económico, en el progreso, la prosperidad y el bienestar de los españoles».

La corporación pública subraya que las empresas españolas «han sabido siempre responder al proceso de apertura y al desafío que supuso la inyección de competencia externa que acompañó a la liberalización, pero también a la apertura de mercados extranjeros que se logró como contrapartida».

En este sentido, destaca que varios miles de pymes han salido al exterior en los últimos años, tratando de buscar en el exterior la demanda que no encontraban en el mercado nacional, y dando como resultado que «la gran mayoría ha superado la prueba y han pasado a engrosar nuestra base exportadora».

Como prueba de ello, apunta al récord de exportaciones de mercancías en 2016, y los registrados en turismo y en otros servicios, un comportamiento «muy positivo» si se compara con el de los principales socios europeos y en un entorno «poco propicio».

«Hoy contamos con un grupo relevante de firmas ya fuertemente internacionalizadas a través del comercio y la inversión, la punta de lanza de nuestra presencia empresarial exterior, que ocupan posiciones de liderazgo mundial en diferentes sectores y cuya actividad internacional supone una proporción cada vez mayor de su facturación y resultados», remarca.

En su opinión, es «el reflejo de una favorable evolución de nuestro modelo productivo, cada vez más integrado en el mercado global, y de nuestro modelo de crecimiento, cada vez más sólido y diversificado».

«ESPIRAL DE ALCANCE Y CONSECUENCIAS IMPREVISIBLES».

De esta forma, considera que el margen es «aún enorme», ante el gran número de empresas competitivas que aún no han dado el salto al exterior, tanto a la UE como a los países emergentes. «A todos ellos debemos exportar los bienes y servicios de alto valor añadido que somos capaces de producir, no tratando de competir con los exportadores de bajos costes, sino en la liga de los mejores», añade.

No obstante, considera que ese salto al exterior exige un mercado mundial abierto, al que puedan acceder las empresas españolas, y especialmente las pymes, con sus bienes, servicios y capitales, por lo que considera que el levantamiento de nuevas barreras que dificultaran o impidieran a las empresas españolas seguir avanzando en su posicionamiento en el mundo sería «muy pernicioso».

«Hay que estar alerta y evitar que pueda experimentarse un retroceso en el largo proceso de liberalización comercial que con tanto esfuerzo y empeño se ha conseguido en los últimos años. En un mercado tan integrado que ya es global, la imposición de barreras en cualquier mercado importante originaría, además de la ruptura de múltiples cadenas internacionales de valor, represalias por parte de sus socios comerciales que generarían una espiral de alcance y consecuencias imprevisibles», advierte.

La Cámara de Comercio de España muestra en su declaración institucional su «compromiso» con un «comercio libre, justo e inclusivo bajo reglas claras y compartidas, como marco necesario para seguir avanzando en el proceso de construcción de un modelo productivo competitivo y generador de mayor crecimiento, empleo de calidad y bienestar para nuestros ciudadanos».

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