Visión del mercado

Francisco Coll Morales: «¿Es sostenible en el largo plazo el nuevo Salario Mínimo propuesto por Sánchez?»

Francisco Coll Morales: "¿Es sostenible en el largo plazo el nuevo Salario Mínimo propuesto por Sánchez?"
Gabriel Rufián (ERC), Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (PODEMOS). EP

Para el Gobierno español, la subida de salarios representa un aspecto fundamental a tener en cuenta para la consecución de los objetivos presupuestarios que plantean.

Sin embargo, temas tan importantes como los abajo mencionados, están mermando todos los esfuerzos de la ejecutiva socialista.

Mucho se está hablando acerca de lo que plantea la ejecutiva del Gobierno Socialista español acerca de los salarios en el país. Para Sánchez, la fijación de un salarió mínimo, levemente, más alto que el vigente, es un tema prioritario, pues considera que el actual queda muy lejos de los salarios que presentan los homólogos en la Unión Europea. Como digo, para el Presidente, el Gobierno debe afrontar este problema de lleno, incrementando el SMI, el cual se encuentra en los 735,9 euros, y situándolo en los 900 euros.

Para el Presidente, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) parece representar una gran preocupación. Una preocupación que le ha llevado a proponer soluciones sin mirar más allá de lo que, esto, representaría para las empresas y la tasa de desempleo del país. Además, como hemos dicho en otras ocasiones, esta medida que plantea la ejecutiva socialista incluye, también, una batería de impuestos que imposibilitarían el incremento de lo que, al final, se pretende con el incremento del SMI. En efecto, el incremento de la renta disponible de los ciudadanos.

Si bien observamos las medidas que plantea el joven Gobierno español, estas incluyen mucha medida fiscal, así como la de fijar, por imposición, un incremento forzado de los salarios en el país. Sin embargo, respecto a las medidas que, a priori, se basan en el mejora de la competitividad de las compañías, no se han llevado estudios que concluyan en lo que se refiere a incentivos a la productividad y competitividad. En el caso de España, el país lleva varios años en los que la productividad no ha sufrido incrementos superiores al 1% en las muestras de variación.

Como se puede apreciar,, esto representa un gran problema, pues estamos ante un Gobierno que plantea un incremento de los salarios, pero que, sin embargo, no aboga por ofrecer soluciones que se ajusten a la productividad del tejido empresarial español. Por otro lado, si observamos las medidas que aplica el Gobierno, en materia fiscal y legal, podríamos decir que no solo no se incentiva, si no que en algunos casos, mejorar la competitividad se castiga con mayores impuestos y cargas fiscales y tributarias que, únicamente, tienen un efecto negativo sobre la empresa y la actividad económica del país.

Podríamos citar una infinidad de estudios que demuestran la directa correlación existente entre la mejora de la productividad de un país y el incremento que, estos trabajadores,, experimentan en sus salarios. Según la comparación realizada entre España y sus homólogos de la Unión Europea, nuestro país posee unos menores rendimientos productivos en las empresas que poseen menos de 10 empleados, claramente inferiores a las que muestran esta misma tipología de empresas en otros países que, como España, forman parte de la Unión Europea.

Esto refleja la clara mejoría que debe experimentar el país en materia de productividad, si lo que se pretende es un incremento eficiente en los salarios. Para ello, es importante tener en cuenta, como he dicho, estos niveles de productividad que jugarán un papel determinante en la contratación, así como en la subida de los salarios. Un acto deseable y necesario, a la vez de fundamental, si lo que se pretende es, como hemos comentado, un incremento efectivo y sólido de los salarios.

A esto también hay que sumarle la baja inversión que realizan las compañías españolas, así como los diversos agentes socioeconómicos del país, en activos intangibles como puede ser la innovación, la formación y la especialización. Unos activos intangibles que gozan de gran importancia en las principales economías desarrolladas del planeta. Por otro lado, la gestión empresarial también ha sido otro aspecto a los que se le ha prestado menor importancia, siendo un factor fundamental para la competitividad de las empresas que conforman el tejido empresarial, y por ende, para la capacidad de penetración en mercados internacionales.

En resumen, el Gobierno está adoptando unas prácticas sustentadas en la mejora de diversos aspectos como el salario mínimo, el ingreso fiscal, entre otros. Mientras que, este, está obviando otros factores tan importantes y que, en mi opinión, representan la raíz para consolidar un crecimiento sostenible y la solución a estos problemas que atraviesa el país y su ciudadanía. No debemos olvidar que una empresa es un medio para generar beneficio, lo cual y aunque parezca simple, una mejora en los rendimientos de estas, podría conllevar un aumento, tanto en salarios como en la contratación de personal.

En conclusión, estamos ante uno de los principales problemas que rondan la mente de la ejecutiva gubernamental española en los últimos años. Sin embargo, hasta ahora, aún no se han tomado medidas que, como he dicho, traten temas tan relevantes como la productividad y la competitividad. Por ello, para un crecimiento sólido, debemos enfocar el modelo en la mejora de diversos factores que, indistintamente de la actuación gubernamental, podrían aportar soluciones a estos problemas. Sin embargo, el Gobierno lo está planteando bajo restricciones y y penalizaciones, en lugar de la proposición de incentivos que aborden temas tan vitales como los mencionados.

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