Visión del mercado

Bolsa: El dolor de perder es 2,5 veces más grande que el placer de ganar

Felices años 80 en Bilbao. Fui tres viernes, que era el día que mejor convenía al periódico donde trabajaba, a la Bolsa de Bilbao de la mano del empresario Luis Olarra, un apasionado de la Bolsa, entre otros asuntos y negocios. El parqué bilbaíno tenía fama merecida de anticipación a los movimientos generales del mercado en aquella época, muy por delante de Madrid. Incluso llegaba a superar la contratación diaria en algunos momentos a Madrid. Recuerdo ese fino olfato y, por supuesto, las abarrotadas barras de bares y cafeterías próximas a la Bolsa de Bilbao cuando, al filo del mediodía, ya habían terminado los corros. «Mira, Romero, hoy ha subido la Bolsa», me decía Luis Olarra. «¿Sabes por qué? Porque la mayoría están comiendo cigalas, ostras y percebes. Se les ve contentos y dicharacheros. Pero, ¿sabes lo mejor de todo esto? Que los que se gastan los cuartos no han vendido ni una sola acción. Hace muchos años que los conozco. Son esa clase de gente que se sienta en los valores, porque dicen que es la mejor forma de invertir y de ganar dinero. Cuando paso por aquí, siempre con prisas, y veo que se están tomando un chato y no hay marisco en las mesas, ya sé que la Bolsa ha bajado».

«A eso, Romero, se le llama sentimiento de riqueza o de pobreza. Eso es muy importante para el curso de los acontecimientos económicos, empresariales, sociales y políticos. El sentimiento de riqueza o de pobreza puede más, a veces, que los propios fundamentos. Si estamos alegres, porque nuestra cuenta crece, consumimos más. Estamos mejor dispuestos a invertir. Si estamos tristes, sucede lo contrario. Y lo cojonudo del asunto es que todo, con mucha frecuencia, se remite a puros apuntes contables».

Hay periodos, ciclos, coyunturas que necesitan con premura este cambio de sentimiento, sumar fuerzas en la misma dirección, aunque sean meros apuntes contables. Pero las referencias económicas son así. Ya lo hemos visto en el pasado, Ahora, no obstante, la política y sus políticos son otros, viven en su propia burbuja, que estallará.

La asimetría en bolsa: el dolor de perder es 2,5 veces más grande que el placer de ganar, vía @MrAxelrod13

La asimetría de la Bolsa

A propósito del sentimiento de riqueza o de pobreza, he encontrado en mis archivos lo que sigue:

A. Sen (1998), al hablar de teorías de las capacidades, apuntó que la pobreza es el no poder tener acceso a los recursos para ser capaz de realizar unas actividades mínimas relacionadas con la supervivencia, salud, reproducción, relaciones sociales, conocimientos y participación social. Por su parte, M. A. Mateo (2001) la define como, aquel proceso en el que las necesidades humanas consideradas básicas (salud física y autonomía) no pueden satisfacerse de forma prolongada en el tiempo o involuntariamente. La psicología tiene siempre un lugar de honor en lo que respecta a la toma de decisiones de los participantes en los mercados.

Dicen los psicólogos que los sentimientos son polarizaciones que hace nuestra mente de los hechos, y que dan forma a la felicidad o a la tristeza. Su origen es el resultado del movimiento de las cargas emocionales a las cuales nuestra mente se ve sometida por la variación del medio. La mente establece el objetivo y los hechos fomentan o contrarrestan su consecución y preservación. La variación del estado preferente que hace la mente del objetivo, induce en ella el sentimiento que la motiva a actuar. En la coyuntura bursátil actual, hay una sobredosis de sentimientos adversos provocadas, en su inicio, por la Crisis de Crédito y agrandada, ahora, por la traslación al entramado económico.

Consideran los sabios que los sentimientos necesitan de una razón o cauce para ser satisfechos y hacernos sentir equilibrados. Dado que todos los individuos manifestamos los mismos sentimientos en diferentes situaciones, se puede decir que nunca hay dos situaciones iguales ni dos personas que manifiesten exactamente la misma intensidad del sentimiento desencadenado por un evento común a ellos. Está demostrado, así, que las personas responden de manera diferente a los sentimientos ajenos, algunas veces fomentando la carga y otras contrarrestándola. En la Bolsa, no obstante, los participantes suelen ponerse en el mismo lado de la barcaza, que es lo que ha sucedido en los últimos meses. Es el largo plazo el que impone su criterio, el que establece los rangos según el contraste de pareceres.

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