Un instrumento de deuda emitido por una empresa y vendido a inversores

Deuda de Bonos Corporativos

Para aquellos inversores con perfil agresivo en busca de altos intereses en un contexto mundial recesivo y de bajas tasas de interés, no abusen de su suerte

Deuda de Bonos Corporativos

Se acerca el momento de enfrentarnos con los instrumentos financieros que serán el  detonante de la próxima crisis; Los bonos corporativos.

Para darnos una idea, sólo en Estados Unidos en el último año la deuda de bonos corporativos ha aumentado al 47% por encima de su PIB, de los cuales dos tercios de dicha deuda está calificada como Triple B (justo lo suficiente para no ser considerados “bonos basura”).

Antes de entrar en la problemática que representa la deuda actual de bonos corporativos, repasamos algunos conceptos básicos.

Bonos Corporativos

Concepto

Un bono corporativo es un instrumento de deuda emitido por una empresa y vendido a inversores. De esta forma, la empresa emisora del bono obtiene el capital que necesita para expandir su negocio y, a cambio, al inversor se le pagan intereses que pueden estar atados a una tasa de interés fija o variable.

De esta manera, cuando el inversor compra un bono corporativo le está prestando dinero a la empresa emisora a cambio de una cantidad determinada de pago de intereses.  Cuando el bono vence, es decir cuando el bono “alcanza el vencimiento», los pagos cesan y se devuelve la inversión original al inversor.

Garantía de los bonos corporativos

El respaldo del bono corporativo es la capacidad de reembolso de la empresa, que depende de sus perspectivas de ingresos y rentabilidad futura. En algunos casos, los activos físicos de la compañía pueden usarse como garantía.

Calificaciones

Los bonos corporativos de más alta calidad (es decir, los más seguros y por ende de menor rendimiento) se denominan comúnmente bonos «Triple A», mientras que los menos solventes se denominan «bonos basura».

Las agencias calificadoras de riesgo más grandes son:

  • Standard & Poor’s,
  • Moody’s, y
  • Fitch
    El rol que juegan estas agencias a la hora de calificar un bono es muy importante, ya que una rebaja en la calificación de una empresa que emite bonos puede hacer que los costos de financiación de la misma se disparen.

El porvenir de la presente crisis será quien juzgue la labor que realizaron dichas agencias en relación a la calificación de los bonos corporativos. El Covid-19 está abriendo las heridas que estas mismas agencias dejaron en el 2008, cuando califican de Triple B a bonos que en realidad eran bonos basura.

Liquidez 

La liquidez es la facilidad con que un activo o valor puede comprarse o venderse en el mercado y convertirse en dinero. De esta manera, vemos como la liquidez juega un papel fundamental a la hora de elegir las inversiones.

El problema de la liquidez

Supongamos que, producto del pánico generado por los efectos del Covid-19 en la economía mundial, todos los inversores decidan vender su participación en bonos corporativos.  ¿Qué pasaría entonces?

Una posibilidad muy factible sería que incurramos en una corrida en el mercado de capitales. Esto implicaría que una gran cantidad de inversores en bonos corporativos entren en pánico y deseen vender su tenencia de dichos bonos.

Ahora bien, dado que los bonos corporativos no están estandarizados como ocurre con las acciones (una empresa pueda tener bonos con varios vencimientos diferentes) los mismos son inherentemente ilíquidos. He aquí el primer inconveniente.

Tamaño de la deuda de bonos corporativos

Actualmente, el volumen de la deuda de bonos corporativos a nivel mundial es de aproximadamente de USD$ 74 billones, siendo Estados Unidos el mercado emisor más grande y China el segundo.

Principales motivos por los cuales el mercado de bonos corporativos ha crecido tanto:

  • Los mercados de bonos corporativos se han convertido en una fuente de financiamiento cada vez más importante para las empresas no financieras.
  • Una vez más, el apetito de los inversores por los altos rendimientos más una política monetaria expansiva hizo que los reguladores estimularán el uso de bonos corporativos como una clase de activos.
  • Por lo tanto, el apetito por los bonos corporativos es un efecto directo de las tasas de interés bajas «artificialmente», lo que permitió que muchas compañías con exceso de deuda emitida en efectivo volvieran a comprar acciones.

Problemas que pueden suscitar en el corto mediano plazo

Más allá de las medidas que algunos gobiernos están tomando para hacer frente a la crisis económica que trajo aparejada el Covid-19 (por ejemplo la Reserva Federal de Estados Unidos se comprometió a comprar la deuda de bonos corporativos, incluyendo a los bonos basura), aún no sabemos si estas medidas alcanzarán para cubrir todos los daños.

En el corto mediano plazo, podríamos enfrentarnos con los siguientes escenarios:

  • Incapacidad de pago. Dado el freno en el consumo, y por ende en la actividad económica, muchas empresas emisoras de bonos podrían experimentar una incapacidad de pago para hacer frente a sus obligaciones, amplificando los efectos negativos que traerá aparejada la recesión.
  • Corrida en el mercado de capitales. Como consecuencia directa del punto anterior es posible que los inversores en bonos corporativos sientan pánico y muchos de ellos deseen vender sus posiciones en dichos instrumentos, lo que podría acarrear a una corrida del mercado de capitales, imposibilitando el pago a todos los inversores tenedores de bonos. Sólo podrán cobrar aquellos que vendan primero.
  • Los sectores más golpeados. Aquellas empresas cuya actividad esté atada al turismo, aeronavegación, petróleo y energía serán los que más sufran las consecuencias.
  • No se puede salvar a todos. Las empresas globales pueden necesitar un «préstamo puente» de una magnitud sideral para intentar retomar sus actividades. Para ello, los gobiernos deberán intervenir inundando los mercados de crédito con liquidez; recortando impuestos para llevar efectivo a las empresas y presionando a los bancos para que presten y muestren tolerancia. No obstante, el sistema financiero mundial aún no ha demostrado que pueda salvar a todas la empresas.
  • Desconocimiento de la profundidad de la crisis. Aún desconocemos si puede haber un rebrote del Covid-19, con lo cual la actual crisis económica puede empeorar sustancialmente y con ello la situación de los bonos corporativos.

Con lo dicho, para aquellos inversores con perfil agresivo en busca de altos intereses en un contexto mundial recesivo y de bajas tasas de interés, no abusen de su suerte y lean atentamente la letra chica de los bonos corporativos; Prestando especial atención a la calificación de los bonos, los derechos de pago que otorgan a sus tenedores, las garantías y el activo subyacente de la empresa emisora.

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