Préstamos en 10 minutos, pagar con el móvil, invertir en créditos… llega la Revolución Fintech

Préstamos en 10 minutos, pagar con el móvil, invertir en créditos... llega la Revolución Fintech

Controlar nuestro gasto mensual a través de una aplicación, consultar un comparador de préstamos para personalizar nuestro crédito, adquirir una cuenta corriente con base en Reino Unido viviendo en España, invertir en créditos a particulares, controlar todos tus seguros desde una única aplicación… de manera silenciosa pero constante, una revolución financiera está sucediendo. ¿Su responsable? Las Fintech.

Revolución tecnológica

Vivimos en un mundo de cambio constante. La tecnología, cada vez más, forma parte de nuestro día a día. Casi como si en una obra cyberpunk nos encontrásemos, entramos en pánico si perdemos nuestro móvil por más de 15 minutos. Podemos decir que forma parte de nosotros. El posthumanismo, ese pensamiento que dice que el ser humano acabará siendo uno con la máquina, quizás ya ha empezado.

Por supuesto, las nuevas tecnologías no han impactado igual en todos los terrenos. Por ejemplo, si bien en la ciencia es donde más ha cambiado el panorama la inclusión de las nuevas tecnologías, no podemos decir lo mismo de las artes. A pesar de que existan elementos como el autotune, la polémica herramienta que permite entonar a cualquiera, aún estamos lejos de que nuestro grupo favorito esté formado por robots. No obstante, es lo más normal del mundo que cualquier cálculo matemático se haga hoy en día mediante ordenadores.

Por supuesto, podemos entender que conceptos un poco más ambiguos como el arte o las relaciones sociales sigan siendo offline. A pesar de Tinder, muchos y muchas siguen prefiriendo el bar y la cerveza, pero cada vez es más normal que internet y la tecnología se crucen en nuestro día a día. Las nuevas tecnologías, como supercalculadoras que son, han reemplazado totalmente las gestiones manuales de cálculo. Entonces, ¿Por qué un sector como el financiero, que básicamente son números, sigue siendo tan tradicional?

¿Qué es una Fintech?

Fintech es una abreviación del término Financial Technology. A pesar de su nombre, no se refiere a una tecnología en sí, si no a una ola de nuevas empresas financieras, generalmente start ups, cuyo énfasis consiste en desarrollar tecnologías que ayuden al usuario en el ámbito financiero. Muchos dirían que nacen como una alternativa más tecnológica a la banca, pero lo cierto es que muchas veces son compañías que trabajan en cooperación con la banca tradicional, más que intentando suplantarlas.

Esto significa que una Fintech no es necesariamente un banco online. Esto no convertiría a dicha financiera nada más que en un banco sin oficinas (similar a los inicios de ING Direct), y probablemente se traduciría en un negocio sin futuro ya que la banca tradicional sigue siendo un gigante con el que es difícil competir. Por ello, estas nuevas empresas apuestan por la tecnología más puntera para diferenciarse.

Aunque hay bancos online que se pueden considerar Fintech, como Ferratum o Revolut, no todos los bancos con servicio online son Fintech. Estas compañías suelen centrarse en un producto o tecnología en concreta. Por ejemplo, N26 podría pasar por una financiera más, ya que ofrece productos como los de otros bancos (tarjeta y cuenta bancaria). No obstante, al ser una cuenta online, sus esfuerzos se enfocan en ofrecer una experiencia al usuario sencilla y totalmente deslocalizada, hasta el punto de que es la preferida de los nómadas digitales. Y es que ventajas como poder sacar dinero gratis en el extranjero son jugosas.

Además, todas estas fintech que “comen” terreno a los bancos, han tenido un progreso diferente a la banca. Mientras que la banca nace offline y se va adaptando al online (normalmente por detrás de las Fintech), las nuevas empresas nacen de la manera opuesta. Volviendo al ejemplo e N26, la compañía alemana empezó ofreciendo solo sus tarjetas digitales, y es ahora en plena expansión cuando han decidido apostar por las cuentas bancarias. Esta pequeña diferencia no solo marca cómo estas empresas actúan, si no incluso su propia filosofía.

Diferencias con la Banca tradicional

La Banca tradicional, hemos recordar que son instituciones en muchos casos centenarias. Eso significa que están arraigadas fuertemente en la sociedad, tienen contactos con diferentes capas de la misma y durante décadas han tenido garantizada la clientela, pues tener un banco es una necesidad. Por lo tanto, el entorno nunca ha sido especialmente competitivo, por lo que rara vez han tenido que “molestarse” en innovar para atraer clientes.

La forma más habitual de la banca tradicional de atraer clientes siempre ha sido a través de acuerdos con sus amplias redes de contactos (como ese concesionario que financia sus vehículos con determinado banco, o la inmobiliaria que te ofrece descuento en la hipoteca de su banco colaborador), o bien mediante grandes y costosas campañas publicitarias. El ser entidades consolidadas, en ocasiones por siglos, ha hecho que aspectos como la innovación no estén tan cuidados.

Respecto a las Fintech, al no disponer de los mismos recursos ni red de contactos, su principal reclamo ha sido la originalidad e innovación. Para poder resultar atractivas, estas empresas han tenido que ofrecer algo que la banca no pudiese, e internet se ha convertido en su hábitat natural. Es la red quien les ha permitido abaratar costes y conocer las necesidades del mercado. Esto hace que sean productos más cercanos al usuario, quien a fin de cuentas es cada vez más dependiente de la red.

Tipos de Fintech

Comenzábamos el artículo hablando de cómo la tecnología influye en nuestras vidas hoy en día. Una vez explicadas las diferencias con la Banca tradicional y sabiendo qué son, queda lo más importante; en qué nos afectan. Cómo pueden hacer nuestra vida más fácil y transformar nuestro día a día financiero. Y para ello, tenemos que identificar los diferentes tipos de Fintech que existen.

  • Transferencias de fondos: Durante siglos este tipo de operaciones estaban prácticamente monopolizadas por los bancos. Si querías envíar dinero, no te quedaba otra que abonar la comisión que tu banco exigía. Ahora, gracias a empresas como Transferwise, es posible hacerlo a un interés mucho más bajo que las tasas bancarias habituales.
  • Robo Advisor: Nada tiene que ver con hacerse ilícitamente con dinero, si no más bien, es el nombre que reciben Fintech dedicadas a la asesoría financiera. Sirven como alternativas a inversiones más tradicionales como la banca, centrándose normalmente en fondos indexados y permitiendo cantidades mucho más flexibles de inversión y totalmente automatizadas.
  • Crowdlending: En cierto modo inspirada por el Crowdfunding que ofrecen sitios como Verkami (donde un proyecto artístico es financiado por mecenas que recibirán la obra con diferentes extras según la aportación), este tipo de plataformas de inversión a particulares o empresas, por lo que podemos ser tanto inversores como quienes buscan la inversión. Un ejemplo es Zank, que ofrece servicios a particulares y empresas, mientras que otros productos pueden centrarse solo en Startups o particulares.
  • Insurtech: Aunque más que parte del grupo de las Fintech sean sus primas, las Insurtech son la misma mentalidad de las financieras tecnológicas llevadas al ámbito de los seguros.
  • Lending (préstamos): Con la agilidad como premisa, las plataformas de préstamos online explotan el Big Data y tecnologías de verificación de datos para poder realizar proezas como formalizar un préstamo en 10 minutos, o facilitar préstamos a usuarios en listas como ASNEF basándose más en algoritmos para determinar el riesgo que en listas de morosos.
  • Comparadores: Similares a las Lending, los comparadores de préstamos manejan impresionantes bases de datos de los diferentes productos financieros y ofrecen al usuario la mejor opción según sus datos, además de permitirle al mismo que filtre los productos como desee. Además, plataformas como Top5Credits también realizan análisis de los mismos realizados por especialistas.
  • Pagos: Para acabar con el eterno “no tengo suelto”, plataformas como Bizum ofrecen métodos alternativos de pago más allá del efectivo y la tarjeta de crédito. Simplemente con nuestro teléfono móvil podremos pagar en cualquier establecimiento, simplificando nustro día a día.
  • Criptomonedas: Desde las mismas carteras de criptomonedas que nos permiten guardar nuestra divisa como las diferentes casas de cambio, las criptomonedas por su naturaleza digital pertenecen a internet. Esto hace que cualquier plataforma o compañía relacionada, sea automáticamente parte del tejido Fintech.
  • Finanzas personales: Apps con las que controlar nuestro gasto o plataformas como Fintonic, en la que podremos agrupar todos nuestros productos financieros, nacen con la idea de facilitar nuestras finanzas personales. Este tipo de aplicaciones, centradas en el usuario, nos permiten tener bajo control nuestra economía personal.
  • Otros: Aunque podemos hacer una división generalista de las Fintech, cualquier Startup, App o plataforma que use la tecnología para facilitar las gestiones financieras se considera Fintech. Regtech para agilizar tareas de auditoría, protocolos de seguridad para facilitar pagos online, herramientas financieras para simplificar las gestiones de gasto empresariales… el saco es tan grande que sería imposible enumerarlas a todas.

¿Suplantarán a la Banca tradicional?

La Banca tradicional sigue siendo un pilar económico y social bastante poderoso, y parece que aún queda para que dichas entidades sean suplantadas. La gran mayoría de las Fintech son productos que siguen requiriendo que sus usuarios dispongan de cuentas bancarias al uso. Además, los bancos son cada vez más conscientes de que, como todo en la vida, hay que renovarse o morir, y se apresuran en ofrecer créditos rápidos o bajar las comisiones.

No obstante, las Fintech aún les llevan ventaja. Está por ver si el poder de la Banca, que en ocasiones se dice que controla incluso a gobiernos enteros, es capaz de contrarrestar o asimilar la revolución tecnológica de las Fintech. No obstante, ya hemos visto como otros sectores bastante poderosos, como el hotelero o el del taxi, están en la cuerda floja gracias a otras empresas cuya mentalidad de ahorro de costes y enfoque tecnológico les han permitido prosperar en poco tiempo.

No obstante, los problemas sociales que empresas como Über o Airbnb han causado, sumado al rechazo que obtienen por ciertos sectores, también pone a estos “nuevos jugadores” en tensión, a pesar de que los números son buenos. Si bien a una app de control de gastos se le puede echar poco en cara a nivel de impacto social, la deslocalización, ingeniería fiscal o reducción de personal son parte del abaratamiento de costes de las Fintech. Esto podría acarrear fricciones sociales, y recordemos que la Banca es un adversario poderoso.

Por ejemplo, las cuentas bancarias de N26 están localizadas en Alemania, por lo cual aunque puedas tener una cuenta en cualquier lugar del mundo, a efectos prácticos es una cuenta alemana, y esto puede causar problemas en los países donde actúe. O, sin ir más lejos, la mayoría de préstamos online no dependen del Banco de España, al ser empresas extranjeras, lo cual puede causar fricciones.

No obstante, la Banca tradicional nunca ha gozado de especial simpatía por parte de la sociedad, especialmente después de la crisis de 2008 en España, donde golpeó con dureza y muchos señalaron a los Bancos y Cajas de Ahorro. Los elevados precios de las hipotecas o intereses bancarios fueron duramente criticados por la sociedad, y para muchos la raíz de la crisis.

Todavía es pronto para dar ningún diagnóstico, pero lo que está claro es que de momento, Banca y Fintech conviven, y eso es un mérito más que suficiente para un tipo de negocio que ha surgido hace tan poco. Y quizás no es responsabilidad exclusiva de las Fintech, si no de gobiernos y empresas en general, adaptarnos a un mundo global como el de hoy en día con el menor impacto social.

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