No es tan complicado y puede resultar muy rentable

Cuenta corriente, tarjetas e hipoteca: ¿Sabes cuánto cuesta cambiar de banco?

Muchos se muestran reticentes a cambiar de entidad, quizá porque se sienten atados por tener un préstamo hipotecario, o porque piensan que será un trámite complejo

Cuenta corriente, tarjetas e hipoteca: ¿Sabes cuánto cuesta cambiar de banco?

No es que sean legión en España los que se quejan de su banco -por las elevadas comisiones, por la mala atención, porque no les facilitan información…-, es que cuesta encontrar un consumidor que no lo haga.

Y sin embargo, la inmensa mayoría es muy reticente a cambiar de entidad.

Las razones son variadas y complejas, pero se pueden resumir en que los clientes se sienten atados por tener un préstamo hipotecario, o porque piensan que será un trámite complejo.

Cambiar de banco no es tan complicado y puede resultar muy rentable.

Una cuenta corriente o una libreta de ahorros no son productos para ahorrar, sino herramientas para gestionar cobros y pagos.

Por eso, lo que el usuario debe valorar sobre todo es que la entidad le preste el servicio que espera de la forma adecuada y, muy importante, que mantener esa cuenta no le cueste (demasiado) dinero.

NEGOCIUAR CONDICIONES

Las condiciones de una cuenta corriente no son fijas: se pueden negociar.

Si no estás satisfecho con el servicio que te ofrece su entidad, trate de revisar las condiciones de tu actual cuenta.

No es mucho pedir que no te cobren comisión de mantenimiento, por ingresar cheques o realizar transferencias.

Por otro lado, tener una cuenta corriente en una entidad no significa tener que contratar también con ella otros productos.

Aunque la cuenta sea buena, puede que los préstamos, las tarjetas o los fondos de ese banco no se encuentren entre los mejores.

En todo caso, si por la circunstancia que sea tienes que mantener su cuenta corriente, siempre puede dejarla sólo para lo que sea imprescindible, y abrir otra que no te cobre comisiones para realizar las transacciones que te salgan más caras en la de siempre.

CÓMO HACERLO

Pues debes empezar por cambiar la domiciliación de la nómina. Diríjete al departamento de personal de tu empresa para indicar el cambio, y facilitarles el número de la nueva cuenta donde quieres que te ingresen la nómina.

El siguiente paso es cambiar todas las domiciliaciones de recibos. Este trámite lo puede realizar la nueva entidad (debes darle los datos o, para simplificar, un copia del último recibo), o bien encargarse tú mismo, poniéndote en contacto con cada emisor de recibos para facilitarle la cuenta donde deberá pasarlos en adelante.

Después llega el turno de las tarjetas. Una vez que las nuevas estén operativas, es el momento de cancelar las viejas. Tienes que acudir a la sucursal bancaria a pedir la cancelación: es posible que no te permitan hacerlo hasta que no haya liquidado todos los pagos que tenga pendientes.

Cuando llegue el momento de cancelar definitivamente la cuenta te exigirán la firma de todos los titulares y la devolución de todos los medios de pago de que dispongas. En ese momento, el banco tendrá que proceder a la liquidación de la cuenta y, si es una cuenta remunerada, calcular los intereses generados hasta la fecha y abonarle el saldo resultante.

CONSEJOS UTILES

  • Cuando recopiles tus recibos, presta especial atención a los que vienen con menor frecuencia (seguros, impuestos municipales, etc.), que son los más fáciles de olvidar.
  • Espera a comprobar que te cargan correctamente los recibos en la nueva cuenta antes de cancelar la vieja.
  • Al devolver las tarjetas puede pedir que te restituyan la parte proporcional de la cuota anual de la tarjeta. Y lo mismo con la comisión de mantenimiento de la cuenta. No te hagag muchas ilusiones, pues ya de entrada en algunos contratos se especifica que en caso de cambio el cliente no tiene derecho a ninguna devolución, pero que te lo dieran sería una muestra de buena práctica bancaria.
  • Intenta que en el momento de la cancelación el saldo de la cuenta no sea muy elevado. Procura también retirar el importe en efectivo: si tienes mucho dinero y pides una transferencia o un cheque bancario, tal vez quieran cobrarte una comisión.
  • Solicita que en la liquidación te incluyan un extracto con los últimos movimientos.
  • Siempre es preferible cancelar la cuenta que mantenerla inactiva, pues te seguirán cargando comisiones de mantenimiento que se irán «comiendo» ese saldo.

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