Cerca de 40 muertos y grandes atascos en el regreso del puente

(PD).- Las matemáticas no engañan: si salieron 6,6 millones de vehículos de las principales urbes españolas entre el miércoles por la tarde y el jueves por la mañana camino, preferentemente, a destinos playeros, ayer, esa misma cantidad de coches debía regresar a casa.

La lógica tampoco falló: si la «operación salida» fue un caos, con cientos de kilómetros de atascos, la «operación retorno» fue igual de horrible, si no peor, y se convirtió en «la madre de todos los atascos».

Los peores vaticinios se confirmaron enseguida. Por las características del puente, no cabía aguardar un regreso escalonado a lo largo del fin de semana; a lo sumo que los «desplazados» se fueran reintegrando a sus localidades de origen estirando al máximo el domingo.

Conclusión: no tardó en producirse el marasmo previsto. Así, el mediodía de ayer fue la señal de partida del macroatasco que todos aguardaban, y de nuevo los accesos a Madrid se convirtieron en los más afectados por las retenciones.

A partir de las 12 de la mañana, las principales vías de acceso a la capital empezaron a experimentar los efectos del aumento de tráfico. A las dos de la tarde, la A-1, carretera de Burgos, presentaba ya tres puntos conflictivos (La Cabrera, San Agustín de Guadalix y Venturada).

Los atascos, que empezaron siendo de unos cinco kilómetros, a media tarde ya alcanzaban colas de hasta 30 kilómetros y ya bien entrada la noche seguían multitud de coches atrapados en la ruta.

Procesos similares se repitieron en la A-6, carretera de La Coruña, donde la paralización estrella se localizó en Tordesillas, punto en el que los conductores llegaron a pensar que jamás saldrían de la zona. Algunos datos cifran en 60 kilómetros la retención. También hubo atascos espectaculares en Villacastín y Las Rozas.

Atascos en la costa
En la A-5, autovía de Extremadura, los embudos se sucedieron desde Santa Cruz de Retamar y posteriormente a la altura de Valmojado y a su paso por Navalcarnero, con un atasco de casi diez kilómetros a primeras horas de la tarde, que se multiplicó por cuatro en cuanto a su longitud hacia las nueve de la noche.

En la A-4, carretera de Andalucía, ya había retenciones en el paso del Puerto de Despeñaperros hacia la una del mediodía y posteriormente se llegaron a ver más de 50 kilómetros de atasco a la altura de Madridejos y Tembleque.

Las provincias de Albacete y Cuenca se convirtieron en puntos negros para los que viajaban desde el Levante, que ya venían escaldados de sufrir largas detenciones en la Comunidad Valenciana: en Silla se llegó a los 20 kilómetros.

En otras comunidades, el panorama resultó igualmente desalentador para los automovilistas. Hubo fuerte retenciones en Murcia, Málaga, y, sobre todo, en los accesos a Barcelona y Zaragoza.

Tampoco fueron buenas -nunca lo son- las cifras de muertos en este puente. El recuento de la DGT es de 39 fallecidos. En este largo fin de semana se habían producido hasta las ocho de la mañana 32 accidentes mortales que, además de los 39 muertos, provocaron 18 heridos graves y nueve leves. El año pasado perdieron la vida 42 personas.

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