Tráfico anuncia 190 nuevos radares pero sólo coloca 82

(PD).- No están todos los que dice la DGT que son. Hay 82 nuevos radares, pero se ha anunciado la colocación de 190. Lo importante es asustar en vísperas de la operación salida. Qué más da el rigor con los datos.

Explica César Sinde en La Nación que si traducimos del degetés al español, lo que la DGT trata de colar por un radar no es más que un cajetín que puede alojar dentro la maquinita de multar. Es lo que en su jerga se denomina “puntos fijos de control de velocidad”.

Así, en las notas de prensa que se envían a los medios o en las comparecencias ante los periodistas, la DGT juega de forma muy calculada con los términos para conseguir que los periodistas publiquemos noticias tituladas, por ejemplo, así: “La operación salida de agosto comenzará con 190 radares nuevos en las carreteras”.

No en vano,en la nota de prensa enviada ayer por la DGT el titular es “Tráfico dispone desde este verano de 190 radares fijos más para la vigilancia de la velocidad”. Leyendo la letra pequeña vemos, en realidad, que el número real de cinemómetros es 82, mientras que el 190 corresponde a nuevos armazones metálicos ubicados en las carreteras para ir rotando los radares que van en ellas.

rubalcabaperenavarro.jpgCon el famoso Plan de Radares Fijos 2005-2007 ocurre lo mismo. Rubalcaba y Pere Navarro dicen que se han instalado 521 nuevos cinemómetros, pero en otras partes de su nota de prensa reconoce que el número real de cinemómetros es de 281 radares. Eso significa que hay 521 cajetines metálicos que pueden alojar el radar para que roten 281 cinemómetros.

Y es que se acerca la operación salida y hay que echar más leña al fuego del miedo de los conductores a perder su saldo de puntos. A fin de cuentas, el carné por puntos no es más que eso: un sistema montado para atemorizar al conductor y descargar en él no toda, sino la única responsabilidad de los accidentes que pueda tener.

Así, para el Gobierno todo se reduce a poner multas, retirar permisos y hasta meter en la cárcel a los conductores o, mejor dicho, amenazarles con la prisión porque pese al nuevo código penal en materia de tráfico que lleva en vigor desde diciembre de 2007, el número de condenas efectivas no llega a las 100 personas, mientras que el número de sentencias condenatorias es de 26.000.

Eso significa que el durísimo marco legal aprobado presuntamente para acabar con tanto loco al volante sólo consigue meter en la cárcel al 0′26% del total.

Frente a tanta represión con la que se han evitado 800 muertes en dos años de carné por puntos, un sólo sistema de seguridad como el Control Electrónico de Estabilidad podría salvar 600 vidas al año si el 100% del parque lo tuviera instalado. Además, se evitarían otros 2.500 heridos graves.

Como el ESP, hay una enorme cantidad de sistemas de seguridad desarrollados por la industria del automóvil sin que el Estado los apoye fiscalmente para acelerar su extensión por todas las gamas de coches que se venden en el mercado.

Eso sí, cualquier cochecito que emita menos de 120 gramos de CO2 por kilómetro está exento del Impuesto de Matriculación aunque carezca de muchos de los sistemas de seguridad que equipan coches como los todo terreno, encarecidos fiscalmente hasta en 5.000 euros gracias al nuevo Impuesto de Matriculación.

Curiosamente, un informe de la Universidad de Zaragoza establece que los 4×4 tienen el índice de supervivencia por tipo de vehículo más alto. Concretamente, un 77%. Pero para el Gobierno es antes el presunto cambio climático que incentivar fiscalmente los coches más seguros.

VELOCIDAD INADECUADA ≠ EXCESO DE VELOCIDAD

En esa costumbre de jugar al despiste, la velocidad como factor relacionado con la mortalidad es la estrella. En los datos hechos públicos ayer por la Dirección General de Tráfico se puede leer que “en 2007 se produjeron en España 2.741 fallecidos en carretera. La velocidad inadecuada está presente en el 21% de los accidentes con víctimas ocurridos en las carreteras…”.

Nuevamente, otra trampa. Se puede circular a una velocidad que, siendo legal, no sea adecuada a las condiciones del tráfico, de la vía o climatológicas del momento en que se produjo un accidente. Si, por ejemplo, se circula a 120 km/hora por autopista se está hiendo a una velocidad legal. Pero si está lloviendo intensamente, no se está circulando a una velocidad adecuada.

Sin embargo, en este caso, el radar no saltará porque los cinemómetros sólo miden que se circule por debajo de una determinada velocidad sin tener en cuenta si esa velocidad -aunque legal- es adecuada o no en función de la densidad del tráfico, las características de la vía o las condiciones climatológicas. Por eso, la utilidad de los radares para eliminar ese 21% de accidentes producidos por una “velocidad inadecuada” es nula.

En cuanto al exceso de velocidad, es decir, circular por encima del límite genérico o específico de un tramo de vía, su incidencia en la accidentalidad es tan sólo del 2′88%, según datos del Anuario Estadístico de Accidentes 2006 que edita la propia DGT.

SEBASTIÁN NO TIENE NI IDEA DE COCHES

El ministro de Industria, Miguel Sebastián ha anunciado ayer que se reducirán los límites de velocidad un 20% en las cercanías de las ciudades para reducir el consumo de combustible.

Con esta medida, el señor Sebastián demuestra desconocer absolutamente cómo funcionan los coches. En primer lugar porque el consumo de combustible no depende sólo de la velocidad la que se circule sino también del peso del coche y de la marcha engranada. Así, es perfectamente posible consumir más combustible a 70 kilómetros hora en 4ª velocidad que a 90 km/h en 5ª.

Es más, hasta el 40% del gasto de combustible de un automóvil depende de la manera de conducir de quien se siente a los mandos. Si de verdad quiere Miguel Sebastián disminuir el consumo de combustible, podría adoptar otras medidas como que las autoescuelas enseñen esas técnicas de conducción económica.

También podría estimular la renovación del parque móvil ya que, según ha repetido el RACE hasta la saciedad “35 coches actuales consumen lo que uno de hace 20 años”. Y en España los coches que más combustible gastan y más CO2 emiten son esos 8 millones de coches de más de 10 años que todavía circulan por nuestras carreteras.

indicadorcambiodemarcha.jpgAdemás, los coches modernos ya son capaces de indicar a su conductor en qué momento deben cambiar de marcha para optimizar el consumo de combustible, como muestra la foto con el círculo amarillo, en el que el automóvil le está indicando al conductor que pase de 4ª a 5ª marcha.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído