LAS BRAVATAS ANTI-COCHE DEL AYUNTAMIENTO COAU TAMBIEN MOLESTARON A LOS JAPONESES

La ineptitud del Gobierno, Torra, Colau y otras 9 razones que han llevado a Nissan a marcharse de Barcelona

Es indudable que la inestabilidad política que hay en España ha sido un factor de peso

La ineptitud del Gobierno, Torra, Colau y otras 9 razones que han llevado a Nissan a marcharse de Barcelona
Makoto Uchida, CEO de Nissan, y quema de neumáticos ante la planta de Barcelona. PD

Janet Sanz, segunda teniente de alcalde de Barcelona y responsable de Ecología y Urbanismo, pidió públicamente, el pasado mes de abril de 2020, evitar que la industria automovilística se reactive en España una vez se dé por concluida la crisis del coronavirus.

Es muy probable que a esas alturas, cuando la ignorante e irresponsable ‘número 2’ de Ada Colau soltaba semejante idiotez, los altos ejecutivos de Nissan ya tuvieran tomada la decisión de cerrar su planta en Cataluña, pero si albergaban alguna duda, la memez de Sanz les tuvo que ayudar a reafirmarse en su propósito.

Es indudable que la inestabilidad política que hay en España ha sido un factor de peso.

No se trata sólo de las intenciones independentistas de Torra y Puigdemont.

Ha pesado la incertidumbre que genera el Gobierno socialcomunista y esa coalición PSOE-Podemos, con mensajes antiempresa que apuntan a un aumento de los costes de producción.

En cualquier caso, no ha sido sólo la política y la sensación de que España está en manos de irresponsables, lo que llevado a Nissan a marcharse de Barcelona.

Entre los factores para que Nissan baje definitivamente la persiana hay también motivos económicos, medioambientales y sobre todo, empresariales.

El fabricante nipón tiene una alianza con Renault y Mitsubishi, en la que han acordado repartirse los mercados donde son más potentes.

Así que a Nissan le corresponde centrarse, sobre todo, en Estados Unidos y Asia. Esto hace que el mercado europeo tenga poco interés para ella.

El fruto de una alianza 
Renault – Nissan – Mitsubishi conforman toda una alianza de fabricantes del automóvil cuyo objetivo es aminorar los costes de un negocio en franco retroceso y cada vez más perseguido por cuestiones medioambientales que están provocando su transformación.

La alianza ha decidido reenfocar su estrategia comercial y de fabricación de automóviles, dejando a Renault como la cara visible en el Viejo Continente. Este reparto de zonas geográficas es lo que ha hecho que Nissan (cuya cuota de mercado no supera el 6%) se haya visto obligada a replegarse hacia sus mercados naturales: Asia y Estados Unidos.

Dentro de esa estrategia, el mantener fabricación en un mercado como el europeo carecía de sentido.

La caída de las ventas 
La decisión de abandonar Barcelona no es nueva. En ella (además de la alianza) también han intervenido motivos económicos. Sólo en los dos últimos años los beneficios de Nissan en España han caído un 7%, y se espera que a nivel global este año el grupo cierre en negativo por primera vez en la última década.

Durante el 2019 el grupo Nissan vendió 4,9 millones de unidades en todo el mundo, una caída del 10%. Para este año la automovilística ya prevé que el recorte alcance el 20% respecto a la cifra del año pasado.

Caída progresiva de la producción
La fábrica de la Zona Franca ha visto cómo en los últimos años su producción se iba reduciendo de forma paulatina. Actualmente se encontraba al 30% de su capacidad, que podría alcanzar los 500.000 coches anuales.

En los últimos cuatro meses el grupo fabricó en esta planta 55.022 vehículos, lo que supone una caída del 38% respecto al año pasado. El mayor descenso de todas las plantas que tiene la compañía en todo el mundo.

Se trata de una situación motivada, sobre todo, por el impacto del Covid-19, pero hay que tener en cuenta que en Reino Unido el descenso fue del 21% y en el resto del mundo estuvo entre el 10% y el 15%.

Retirada de modelos 
Actualmente en Barcelona sólo produce el Nissan e-NV200 (que dejará de producirse a final de año), el Renault Alaska y el Nissan Navarra. Antes, en 2014 llegó el Pulsar que terminó desapareciendo meses después por el escaso interés que había entre los consumidores en el vehículo. También perdieron la furgoneta NV200 (que fue a Francia), y la pick up de Mercedes, el clase X, cuya producción termina a finales de este mes.

Presión medioambiental 
Europa está decidida a acabar con los coches de combustión. El Gobierno de España ya ha dicho que en 2040 todos los coches que se vendan tendrán que ser cero emisiones. Esto está provocando que, poco a poco, los fabricantes se vean cada vez más presionados para invertir en I+D+i.

Además, las normativas sobre emisiones en Europa son cada vez más estrictas. No olvidemos que desde este año las marcas tendrán que pagar por el exceso de emisiones que produzcan sus vehículos. Una situación que había llevado al grupo nipón a retirar su marca ‘premium’ Infiniti del mercado europeo al considerar que no le saldría rentable.

Brexit
Esas exigencias medioambientales no las va a tener Nissan en Reino Unido. Allí, por ahora, parece que serán más laxos una vez que se produzca el Brexit. Ése, junto a la gran apuesta que el gobierno británico lleva haciendo por el fabricante desde hace años, es el motivo por el que la fabricación se va a mantener.

Además, en Reino Unido se fabrican el Qashqai y el Juke, que son dos de los grandes modelos de Nissan. Son los que más se venden y las apuestas de futuro que tiene el grupo en este momento.

Además, se presupone que una vez que se produzca el Brexit, los fabricantes que tengan allí sus plantas se verán beneficiados por el Gobierno y -presuntamente- también premiados por los ciudadanos. Esto redundaría en una mayor cuota de mercado.

Cambio social 
La presión medioambiental que marcan las instituciones públicas vienen motivadas por el cambio de mentalidad de la sociedad. Se busca un mundo más verde, más sostenible, pero también asistimos a una nueva época en la que los jóvenes ya no quieren comprar coches. Nos adentramos en una sociedad de servicios, que hará que -como dice el futuro presidente de Renault, Luca di Meo- los fabricantes vendan menos chapa y más kilómetros.

El coche ya no es una necesidad ni un símbolo de estatus, lo que está provocando que las ventas vayan cayendo de forma progresiva. ¿El motivo? Nuevas fórmulas de transporte como el carsharing o las VTC. También otros actores de la nueva movilidad como las motos eléctricas o las bicicletas están haciendo mucho daño al coche.

Adiós a la globalización 
La guerra entre China y Estados Unidos es la demostración de que algo está cambiando en el comercio mundial. La globalización está perdiendo fuelle y cada vez gana más peso la relocalización. Un proceso que el coronavirus va a impulsar, pues muchos países se han dado cuenta de que tener el tejido industrial deslocalizado no tiene sentido.

Dentro de ese proceso está también la presión que el Gobierno francés está haciendo sobre Renault para que sus fábricas vuelvan al país galo. Son varios los ministros que han pedido ya que las ayudas al sector del automóvil (8.000 millones en los próximos años) vayan condicionadas a devolver la producción a Francia. Por tanto, en este esquema, no tiene sentido que Nissan mantenga una fábrica en Europa.

Falta de un modelo industrial 
El peso de la industria en España es del 16% del PIB, y cayendo. La apuesta de España por el sector industrial no acaba de definirse en una apuesta clara por parte del Gobierno, lo que provoca dudas entre los empresarios a la hora de elegir si localizar en nuestro país una fábrica.

A ello hay que sumarle la falta de interlocución de la que se queja Nissan con los representantes del Gobierno. Dudas sobre quién lleva la voz cantante, el Gobierno de España, la Generalitat… Situaciones que despistan a una empresa nipona cuya cultura es la de tener claras cuáles son las reglas de juego con las que se mueven.

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