Averías más comunes en un coche

Averías más comunes en un coche
Avería Pixabay

El coche es algo indispensable en el día a día de cualquier familia, ya sea para ir al trabajo, para llevar a los niños al colegio, para ir a comprar o para el ocio familiar en sí. Por ello, el vehículo debe estar siempre a punto y en perfectas condiciones, ya que un mal cuidado podría acarrear que alguna parte concreta del coche acabara estropeándose y que tuviera que pasar por el taller. Para acumular más información sobre estos problemas repasaremos las averías más comunes en los coches.

Típicas averías en un vehículo

  • Airbag: Es una de las piezas más importantes en la seguridad de los automóviles desde 1980, cuando Mercedes lo introducía en sus coches. A día de hoy es algo imprescindible y se debe mantener en buen estado. Por lo normal, si tiene algún tipo de problema, se iluminará una luz en el cuadro de mando, la cual también puede surgir si el coche se queda sin batería. En ese caso, se debe pasar por el taller y quizás solo haga falta reiniciar la centralita para que todo pase. Pero hay casos en los que hay que cambiar algo y suele ser más caro. Por lo normal, un airbag suele durar unos diez años.
  • Luces fundidas: Las bombillas de los coches suelen duran en torno a cinco años, aunque si son LED pueden durar tanto como el coche. El sistema eléctrico del vehículo puede tener subidas de tensión, lo que acabaría provocando que se fundan las luces. Otra opción es la humedad. Son averías en las que es complicado saber el por qué, por lo que lo más fácil es cambiar directamente la bombilla. Si el coche no es demasiado moderno, el propietario podría cambiarla él mismo y sólo pagaría la bombilla en sí.
  • Barra estabilizadora: Es la barra que une las dos ruedas de un mismo eje, lo que hace que mejore la estabilidad a la hora tomar una curva. Esto permite que ruedas opuestas se puedan mover de forma vertical y que la carrocería no sufra demasiado.
  • Cojinetes: Sobre estas piezas es donde se une el chasis, por lo que no existen piezas que se muevan y que sean metálicas en contacto. Debe hacer que la suspensión trabaje según lo previsto. También es una pieza que debe vivir tanto como el coche, pero puede desgastarse y producir holguras en la suspensión. El conductor puede darse cuenta si el coche hace más ruido de lo normal o las vibraciones son más altas. También, si el coche gira solo en una recta. El precio a la hora de cambiar los cojinetes puede ser de unos 90 euros aproximadamente.
  • Carrocería: Puede aparecer óxido en la carrocería, algo que nunca debería de suceder si ésta ha sido de tratada de buena forma, pero en ocasiones se forma en el interior. Es la zona más expuesta al agua y a la humedad, haciendo que no sea precisamente una de las 10 reparaciones más divertidas. Lo propio es levantar el vehículo con un elevador para poder darse cuenta. La solución es reparar la zona con una lija, aplicar masilla y finalmente volver a pintarla. Dicha operación puede costar entre 200 y 500 euros, dependiendo de la zona que se oxide.
  • Frenos oxidados: Otra zona del coche que puede aparecer oxidada son los frenos, los cuales pueden ser afectados en su parte metálica, la cual se deteriora y acaba produciendo fugas de líquidos. Se puede observar en los bajos del coche o comprobando si el nivel del líquido de frenos desciende a demasiada velocidad. También, si deja manchas en el asfalto cuando se encuentra aparcado. El óxido, al igual que la carrocería, se puede quitar con una liga o si se decide cambiar las partes afectadas, algo más fácil, pero más caro.
  • Filtro de partículas: Por lo normal, los motores que son diésel, suelen emitir una gran cantidad de partículas peligrosas, las cuales provocan el cáncer. Ante esto, los fabricantes han integrado en sus vehículos un sistema de escape, el cual se traduce en estos filtros de partículas. Se encargan de retener las partículas más pesadas en la combustión de la gasolina y que se contamine mucho menos. Suele durar en torno a 120.000 km, aunque puede deteriorarse antes debido a un mal uso del coche.
  • Desajuste en los faros: Los pequeños porrazos al aparcar puede hacer que los faros se muevan ligeramente y no iluminen como deberían, haciendo que su luz se desvíe y deslumbre a otros conductores. Se debe pues, ajustar el faro, lo cual puede hacerlo el propietario del vehículo frente a una pared donde se refleje la luz. Pero si el faro se mueve en muchas ocasiones se debe cambiar la óptica entera. Según el modelo del coche, esto puede costar bastante dinero. Lo mejor en estos casos es ser cuidadoso y no golpear el coche contra nada a la hora de aparcar.

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