Después del verano llegará a nuestro mercado está versión clásica de 5 puertas del Mini de tercera generación

Mini 5 puertas, un estirón en pos de la practicidad

Es 16 centímetros más largo que el Mini original y con dos puertas laterales traseras en lugar de la única suicida de la generación anterior que aportan un plus en habitabilidad interior

Mini 5 puertas, un estirón en pos de la practicidad
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La familia Mini continúa su andadura en esta tercera entrega del utilitario premium más popular del planeta. Después del aterrizaje del tres puertas el pasado 27 de marzo, apenas dos meses después la firma más juvenil del Grupo BMW da la bienvenida a este Mini 5 puertas, que por dimensiones y concepto se posiciona a mitad de camino de los Clubman (tres puertas laterales y dos en el portón trasero) y Countryman (carrocería tipo SUV y modelo más grande de la marca a día de hoy). El nuevo Mini 5 puertas no sustituye en ninguno de los casos a estas dos variantes, a las que darán continuidad en su tercera generación. Del primero toma la carrocería compacta alargada y del segundo la distribución clásica de puertas y una mayor funcionalidad.

Las cuatro puertas laterales de apertura convencional y el portón de recorrido vertical que da acceso al espacio de carga lo convierten en el Mini más tradicional, menos transgresor; eso sí, con un respeto máximo por las líneas de diseño presentadas en el 3 puertas. Manteniendo la anchura respecto a éste, el Mini 5 puertas es 16 centímetros más largo (entre 3,98 y 4 metros, según la motorización), 7 cm. más de distancia entre ejes (2.57 m.) y 1 cm. más alto (1,43 m.). Números que lo posicionan más cerca que nunca como alternativa a los utilitarios de cinco puertas de orientación más premium, es decir, Audi A1 y en menor medida Volkswagen Polo.

Este crecimiento de sus dimensiones exteriores tiene una incidencia directa en sus cotas interiores, donde según el comunicado de la marca el Mini 5 puertas aprovecha el extra de centímetros existente entre ambos ejes para configurar un habitáculo de mejores proporciones: más práctico y habitable. En comparación al 3 puertas, la nueva carrocería ofrece más altura hasta el techo (15 mm) en la zona posterior, más holgura para las rodillas (72 mm) y también una anchura adicional al nivel de los codos (61 mm) de los ocupantes. Junto a la batalla, el voladizo posterior también pega un buen estirón que repercute en un maletero 67 litros más grande que el de 3 puertas: en total 278 litros que lo sitúan en la media del segmento B (utilitarios); se queda a dos centímetros de un Polo y ocho centímetros por encima del A1.

Estas proporciones, digamos, más familiares del Mini 5 puertas no son incompatibles, al contrario, con la genética de conducción tipo kart que siempre ha caracterizado a los modelos de la marca. Al volante uno se encontrará con una postura de conducción relativamente baja; también se topará con el rediseño de todo el panel central y cuadro de instrumentación; o será complicado que pierda de vista las múltiples opciones de personalización interior y exterior que oferta Mini, incluidos los equipamientos más avanzados en materia de conectividad (como por ejemplo el equipo multimedia Mini Connected con servicio online y pantallas de hasta 8,8 pulgadas).

Mismo carácter

Bajo centro de gravedad, dirección de asistencia eléctrica híper reactiva, esquema de suspensiones independiente en las cuatro ruedas (opcionalmente, los amortiguadores de dureza variable controlados electrónicamente), Mini ha intentado ser respetuoso con el peso pluma de los Mini de toda la vida. Lo ha conseguido, o por lo menos ha contenido un incremento en báscula reseñable, con un Mini 5 puertas que tiene un peso en orden de marcha entre 1.145 y 1.250 kg., es decir, 60kg. más que el Mini 3 puertas equivalente.

Las motorizaciones en liza serán las mismas que en el tres puertas, dos versiones gasolina (Cooper y Cooper S) y otras tantas diésel (Cooper D y Cooper SD). Las dos versiones básicas, tanto en ciclo gasolina como diésel, estarán basadas en bloques de tres cilindros y 1.5 litros de cilindrada: 116 y 136 cv con unos consumos de referencia de 4,7 y 3,6 litros, respectivamente. Por su parte, las dos superiores, tetracilíndricos y de 2.0 litros, incrementan sus potencias hasta los 170 y 192 cv.

El Cooper D de 170 cv destaca por un extraordinario equilibrio entre prestaciones y consumos (7,4 segundos de 0 a 100 km/h y 225 km/h de velocidad punta con un gasto de combustible de 4,1 litros con cambio manual); mientras que el Cooper S de 192 cv, el tope de gama hasta que lleguen las versiones JCW, acelera en menos de siete segundos hasta los 100 km/h y alcanza una velocidad máxima de 232 km/h. Todos los motores están sobrealimentados por turbocompresor (TwinTurbo), son tracción delantera (sin noticias de la tracción All4) y de serie están asociados a cajas manuales de seis relaciones siendo opcionales una automática y una automática deportiva también de seis relaciones.

Con esta segunda carrocería presentada, Mini continúa por la senda que tomó al final de la anterior generación: varias carrocerías, todas fieles al diseño exclusivo y al ADN deportivo de toda la vida. Eso sí, todo apunta a que la gama sufrirá retoques: las carrocerías biplaza (Roadster y Coupé) no han tenido el impacto deseado y su continuidad es cuanto menos discutible. La tercera carrocería en llegar debería ser la Clubman, que si se mantiene fiel al concept car presentado en Ginebra, se reconvertiría en un compacto premium (4,22 metros de longitud) de concepción clásica, es decir, con nuevas puertas traseras de apertura convencional y la doble puerta de acceso al maletero. Por su parte, en un mercado inclinado al éxito de los SUV, las carrocerías Mini Countryman (5 puertas) y Paceman (3 puertas) parecen condenadas a la perpetuidad.

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