Además, hay que sumar un 15% de reducción del rendimiento del personal y un 5% de encarecimiento de otros servicios como la limpieza
El macropuente de la Constitución y la Inmaculada se ha convertido en una tormenta perfecta para la economía española.
Se cifra en 1.200 millones de euros la pérdida de competitividad que supone esta semana de festividades.
El reto para la industria, la más perjudicada por esta hispana costumbre, es buscar fórmulas con el fin de evitar un sobrecoste de un 30% debido a la obligación de arrancar y parar máquinas en días alternos.
El debate sobre los efectos para la economía de un encadenamiento de días laborables y festivos vuelve a emerger, aunque esta vez en un contexto de profunda crisis que deja más al descubierto los costes extraordinarios que provoca.
Como hace seis años, cuando se reprodujo la actual distribución de la celebración de la Constitución y la Inmaculada en martes y jueves, la patronal vuelve a reclamar ahora una reforma del calendario laboral mediante el traslado de algunos festivos a los lunes.
Tanto su presidente, Juan Rosell, como el de Cepyme, Jesús Terciado, han confirmado ya un principio de acuerdo con los sindicatos al respecto, aunque todavía es necesario «cerrar algunos flecos».
HABLAR CON EL VATICANO
Sin embargo, la medida se deberá discutir con la Santa Sede para cambiar el tratado de 1979. La Conferencia Episcopal no se moja pero da alguna pista al recordar que los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede recogen la necesidad de que el Vaticano lo acepte, algo que ya ha hizo con el traslado al domingo del Corpus.
Además, para pasar los festivos a lunes, por un lado se tendría que modificar el Estatuto de los Trabajadores –e incluir que el Gobierno trasladará los festivos nacionales a lunes– y, por otro, el Real Decreto 2001/1983, de 28 de julio, que dispone en su artículo 45 cuáles son las fiestas laborales.
Según el estudio Company Days realizado por la escuela de negocios ESCP Europe, más de la mitad de las grandes empresas está a favor de agrupar los festivos en el calendario laboral para evitar «semanas vacías» o con un bajo índice de actividad.
También el 70% de los españoles afirma que estaría dispuesto a trasladar a los lunes o a los viernes los días festivos de entre semana, con el fin de terminar con los llamados acueductos, según un sondeo elaborado por la empresa de recursos humanos Randstad.
La distribución de las fiestas esta semana ha generado una amplia gama de soluciones en las empresas.
La opción más utilizada ha sido la de cumplir escrupulosamente el calendario, es decir, trabajar los tres días laborables de la semana y evitar los puentes.
El problema es que para las empresas que necesitan una preparación previa de sus procesos, como plantas que utilicen hornos o silos de fermentación, tiene una complicación y un coste añadido.
Estas compañías cuantifican en un 10% el incremento de la factura energética debido a los arranques y parones sucesivos de líneas de montaje.
Además, hay que sumar un 15% de reducción del rendimiento del personal y un 5% de encarecimiento de otros servicios como la limpieza.
Como referente, la patronal recuerda que si todas las empresas decidieran bajar la persiana el lunes o el viernes para hacer puente, el coste para la economía española ascendería a 4.900 millones por cada jornada.
LOS SINDICATOS DISPUESTOS A NEGOCIAR
La propuesta realizada por la CEOE hace dos meses para que se trasladen a los lunes o los viernes la mayoría de las fiestas que caen entre semana va a ser discutida con los sindicatos en la mesa de la negociación colectiva.
Así lo anunciaron este 5 de diciembre de 2011 CCOO y UGT, que mostraron su disposición para tratar esta cuestión, aunque subrayaron que aún «no hay ningún tipo de acuerdo».
Estos sindicatos recibieron hace unos días (el 25 de noviembre) un documento de la patronal, en el que se propone «modificar la regulación de los festivos con el fin de desplazar las festividades nacionales, autonómicas o locales al lunes más cercano, excepto los días de mayor significación».
Estos serían el 1 de enero (Año Nuevo), el 12 de octubre (Día de la Hispanidad) y el 25 de diciembre (Navidad).