Mejorar nuestra calidad humana a base de valores como la sinceridad

La patada de Rossi… que no nos cuenten milongas

La patada de Rossi… que no nos cuenten milongas
Valentino Rossi. GP

Actuaciones claras como la patada de Rossi o la poca contundente actuación de la organización en el affaire, me dan pie para hablaros de la gran necesidad que tenemos de mejorar nuestra calidad humana a base de valores como la sinceridad.

Vaya por delante que no soy un fanático de las carreras de motos, básicamente soy un simple motero urbano que ocasionalmente las sigue por televisión.

Sea como fuere, la penúltima carrera del mundial fue difícil no saber cómo había transcurrido, dada la polémica que conllevó. Ahora, ya pasadas unas semanas y que sabemos que el campeón del mundo de moto GP es Jorge Lorenzo, he creído oportuno hablar de este tema con la serenidad que da el análisis de las cosas después de un tiempo, y fundamentalmente para comentar un aspecto que estaba en juego en cuestión: la reputación de Rossi y la actuación de la organización del evento.

Mi crítica inicial va contra quienes dirigen deportivamente el evento, dado que pienso que es una vergüenza sublime que una patada que no deja lugar a dudas de ninguna clase, a tenor de las diversas imágenes que nos presentaron por televisión, no se sancionase con contundencia durante el propio transcurso de la carrera.

Podemos decir que actuaciones peligrosas de este tipo no es la primera vez que se dan, que Márquez también fomentó la tensión para que se produjese el desenlace, que una sanción más dura podría hacer perder pasta a los patrocinadores o dañar más su imagen y no ser bueno para el espectáculo, o lo que nos dé la gana, pero dejémonos de chorradas: la patada existió y fue totalmente voluntaria, que es la clave de la cuestión y lo que se tenía que valorar en esencia.

No entraré en si la sanción fue la justa o no, no entiendo de esa materia, además de que al final siempre hay un buen equipo de abogados o asesores que sirven para quitar hierro a algo que muchas veces es evidente y bochornoso a todas luces.

Y por lo que se refiere a Rossi, que ha ganado nueve títulos mundiales, nadie puede cuestionar que es un gran piloto.

Lo que no entiendo es, cómo con su experiencia, una situación que pudo haber resuelto bien simplemente pidiendo disculpas, se haya complicado con una trama de argumentaciones cutres en las que aducía que fue un pacto de Márquez y Rossi contra él o de otro tipo.

Sin duda, este comportamiento ha ensuciado la reputación de Rossi, que pese a recoger más 400.000 firmas de apoyo por parte de sus seguidores durante esos días, fue lamentable en la pista y en sus declaraciones posteriores.

Ambas actuaciones me hacen pensar que en cierto modo estamos perdiendo calidad humana, puesto que ésta parte de valores como la sinceridad (máxime cuando los hechos son evidentes) y, en este asunto, ha brillado por su ausencia.

Tipos como Rossi los necesitamos para que nos enseñen a decir la verdad y nos hagan mejores personas, no para secundar jilipolladas de tres al cuarto gestionadas por organizaciones que no saben que más allá del espectáculo, sus decisiones dan ejemplo a una sociedad que necesita calidad humana en todas las direcciones, ¿no creéis?

Carlos Alonso
Escritor y conferenciante

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Autor

Carlos Alonso

Experto Actitud, Comunicación, Liderazgo, Marca personal, Motivación, Optimismo y el arte de Reinventarse.

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