Los efectos de la mezcla letal de ineptitud gubernamental y pandemia de coronavirus

La marrullería del Gobierno PSOE-Podemos y el atasco en el SEPE hacen que solo aflore el 5% de los nuevos parados

El segundo trimestre del año deja más de 1 millón de empleos destruidos...pero solo suma a 55.000 personas a las listas del desempleo en España

La marrullería del Gobierno PSOE-Podemos y el atasco en el SEPE hacen que solo aflore el 5% de los nuevos parados

Es la mezcla letal de la ineptitud del Gobierno PSOE-Podemos con la devastadora pandemia de coronavirus.

Un cóctel que ha traído o traerá en breve la ruina para cientos de miles de empresas españolas y está dejando en el paro a millones de ciudadanos. Muchos más de los que aparecen en las cifras oficiales.

Como explica Gonzalo Velarde este 29 de julio de 2020 en El Economista, el atasco en las oficinas del Sepe refleja una enorme distorsión entre el número de parados que declara el Gobierno PSOE-Podemos de manera oficial y el verdadero efecto de la destrucción de empleo.

Son «decenas de miles» las prestaciones que aún no se han podido conceder por el atasco que se produce a causa de la avalancha de solicitudes de prestaciones por desempleo, y no solo las asociadas al Erte (donde aún quedan trabajadores esperando los primeros pagos de la administración).

Si la ocupación se redujo en España en 1.074.000 puestos de trabajo durante el segundo trimestre del año, -según los datos de la EPA, situándose el número de ocupados en 18,6 millones contra los 19,6 millones de trabajadores registrados en el primer trimestre de 2020- el incremento de inscritos en la lista del desempleo solo es de 55.000 personas, pasando a los 3.368.000 de este trimestre desde los 3.313.0000 de los primeros tres meses.

Según estas cifras, aún teniendo en cuenta que no todas los nuevos parados causarán alta en el Sepe para cobrar la prestación por desempleo, significa que de este millón de empleo destruidos en el segundo trimestre solo un 5% ha aflorado en términos de incremento de parados, cuya tasa de sitúa ya en el 15% pero que para finales de año se estima en el entorno del 20%.

De este modo, el atasco que se está produciendo en las oficinas del Sepe está provocando en este caso que las cifras de empleo no reflejen la realidad del impacto de la pandemia.

«Seguimos teniendo a varias decenas de miles de personas sin cobrar aún el Erte», apuntan los funcionarios del Sepe consultados por elEconomista, que además califican de «irresponsable» las manifestaciones de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien asegura que el 100% de las ayudas a los empleados afectados por un expediente de regulación temporal de empleo ya han sido abonadas.

Los funcionarios del Sepe le ponen nombre y apellidos a este atasco que aseguran no se ha reducido a pesar de que un 60% de los trabajadores afectados por Erte ya ha vuelto a la actividad:

«contamos con una plantilla de 7.000 empleados para resolver los expedientes de 7 millones de personas» que son quienes se encuentran bajo el paraguas de protección del Sepe ya que incluye a los beneficiarios de hasta siete prestaciones previstas por el Gobierno para mitigar el impacto de la pandemia y a las que se suman «las gestiones ordinarias del Sepe que tenemos que seguir atendiendo».

Uno de los elementos que destacan los funcionarios del Sepe como causa del atasco al margen de la escasez de los efectivos para abordar la tarea, es la propia secuencia del trabajo que implicar la resolución de un Erte.

Así, explican que el proceso no termina cuando se resuelve el expediente en cuestión sino que cualquier modificación en el mismo por una reactivación total o parcial supone de igual manera una gestión por parte de los funcionarios, y que estas gestiones se abordan de manera individualizadas y no en el conjunto de cada compañía acogida al esquema.

Hasta un mes para conceder jubilaciones

Pero el cuello de botella no solo afecta a las prestaciones de desempleo ordinarias y a las de los Erte, sino que también el resto de ayudas aprobadas en los últimos meses, en este caso con cargo a la Seguridad Social, experimentan una dilatación de los tiempos de concesión de las nuevas prestaciones.

Fuentes de CSIF aseguran que a día de hoy la situación es «igual o peor» que hace unas semanas cuando se comenzaron los trabajos para la concesión del ingreso mínimo vital.

En este caso, las fuentes consultadas aseguran que el cuello de botella lo genera el estudio de los casos del ingreso mínimo que ha resultado conllevar un trabajo de análisis mucho más prolijo de lo que en primera instancia se preveía.

«Se calculaba que los expedientes del ingreso mínimo se pudieran resolver en 45 minutos, pero la realidad es que solo se logran resolver tres o cuatro a la semana», apuntan trabajadores del organismo, que asegura que los cambios de criterio y la falta de coordinación con las CCAA está retrasando las resoluciones.

¿Aún no te ha pagado la Seguridad Social?

La merma de plantilla y la pandemia provocan hasta 3 meses de retraso
Este es el origen del cuello de botella en las oficinas del INSS, pero que genera un atasco a todos los niveles de dicho organismo. Y la consecuencia es que el retraso se ha trasladado también al resto de prestaciones que depura la Seguridad Social como las bajas, incapacidades, prestaciones para autónomos, y también en las pensiones de jubilación.

«Casi se ha duplicado el plazo de concesión de las pensiones de jubilación», aseguran estas fuentes explicando que son numerosos los condicionantes que están provocando esta situación pero que hace que quien hace un año recibiese su primer pago solo dos semanas después de solicitarlo, ahora debe esperar al menos un mes y en muchos casos a costa de movilizarse fuera de la provincia para poder lograr una cita asistencial para el INSS.

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