un 33,8% en peligro

1 de Mayo: La España de Sánchez ya es el país de la Unión Europea con más menores en riesgo de pobreza

Los 'comegambas' de CCOO y UGT celebran el 1 de Mayo siendo el país con mayores tasas de desempleo total, juvenil y femenino

Los líderes 'comegambas' de UGT y CCOO
Los líderes 'comegambas' de UGT y CCOO. PD

El 1 de Mayo de 2026 llega con un dato que ningún Gobierno querría explicar ante sus trabajadores: España es, por primera vez desde 2015, el país de la Unión Europea con mayor porcentaje de menores en riesgo de pobreza.

Un 33,8% de los niños y jóvenes menores de 18 años, 2,65 millones de personas, vive en situación vulnerable según los últimos datos de Eurostat para 2025.

España ha superado a Bulgaria y Rumanía, que hasta ahora encabezaban esa lista. La media europea está en el 24,3%. La diferencia con España es de casi diez puntos.

Y si los datos de pobreza infantil son demoledores, los de desempleo completan lo que los analistas llaman el «hat-trick» indeseado: España lidera simultáneamente el paro total, el paro juvenil y el paro juvenil femenino de toda la UE.

Los sindicatos que hoy se manifiestan y mañana cobran del Gobierno

Antes de entrar en los datos, conviene detenerse en la paradoja más llamativa de este 1 de Mayo.

CCOO y UGT, los dos sindicatos mayoritarios españoles, saldrán hoy a la calle con sus pancartas, sus cánticos y sus discursos sobre la dignidad del trabajo. Sus secretarios generales pronunciarán palabras encendidas sobre la precariedad laboral, la pobreza y los derechos de los trabajadores. Y después se irán a tomar el aperitivo.

Lo harán con la misma naturalidad con que cobran cada año decenas de millones de euros en subvenciones públicas del Gobierno de Sánchez. Con la misma naturalidad con que avalan cada reforma laboral que el Ejecutivo les presenta. Con la misma naturalidad con que guardan silencio cuando los médicos llevan tres huelgas este año sin que nadie en Ferraz se inmute, cuando los datos de pobreza infantil sitúan a España a la cabeza de Europa o cuando los fijos discontinuos engordan las estadísticas de empleo sin que eso mejore la vida real de nadie.

CCOO y UGT reciben subvenciones públicas que en los últimos ejercicios han superado los 100 millones de euros anuales entre ambas organizaciones, sin contar las cuotas de los miembros que trabajan en las administraciones públicas y que se descuentan directamente de la nómina. Sus dirigentes cobran sueldos de alta dirección. Sus sedes son edificios de propiedad. Y su función real en los últimos años ha sido proporcionar cobertura sindical a las políticas laborales del Gobierno a cambio de ese flujo continuo de dinero público.

No son sindicatos de clase. Son sindicatos de Estado. La diferencia es importante: un sindicato de clase confronta al poder cuando los trabajadores lo necesitan. Un sindicato de Estado aplaude al poder y llama a eso negociación colectiva.

Hoy salen a manifestarse. Los trabajadores pobres que los datos de Eurostat documentan no van a notar ninguna diferencia cuando los dirigentes de CCOO y UGT vuelvan a sus despachos por la tarde.

El maquillaje que oculta la realidad

La reforma laboral que el Gobierno de Sánchez presentó como su gran logro, y que CCOO y UGT avalaron con sus firmas, introdujo la figura del fijo discontinuo: un trabajador con contrato indefinido en el papel pero que solo trabaja cuando la empresa lo llama, que puede pasar meses sin cobrar y que sin embargo no computa como parado en las estadísticas oficiales cuando está en período de inactividad.

El resultado es que las tasas de paro oficiales están embellecidas de forma sistemática. Si se incluyeran los fijos discontinuos en período de inactividad, la tasa de paro juvenil superaría el 35% según las estimaciones de varios economistas. El propio INE reconoce la dificultad de medir correctamente esta situación con los instrumentos estadísticos convencionales.

Los españoles no viven en las estadísticas. Viven en los supermercados, en las gasolineras y en los recibos del alquiler. Y lo que viven es una inflación acumulada que en los últimos cuatro años ha erosionado el poder adquisitivo de las familias de clase media y trabajadora de una forma que ningún dato de empleo puede compensar. Los precios de los alimentos han subido entre un 30% y un 40% desde 2021. El alquiler en las grandes ciudades ha subido más del 50% en la última década. La energía, especialmente con el conflicto en Oriente Medio disparando el precio del Brent hasta los 126 dólares, sigue siendo una presión permanente sobre los presupuestos familiares.

Un trabajador con contrato fijo discontinuo que cobra ocho meses al año y que destina el 30% de sus ingresos al alquiler no es un dato estadístico. Es una familia que llega justa a fin de mes. Y España tiene millones de ellas.

Los números que no admiten matices

Uno de cada tres menores españoles vive con ingresos por debajo del 60% de la mediana nacional, sufre privación material severa o pertenece a hogares con baja intensidad laboral. Es la tasa AROPE infantil, el indicador europeo de referencia, y España la encabeza.

Francia está en el 27,5%. Italia en el 27,1%. Alemania en el 23,5%. Eslovenia, el mejor país de la UE en este indicador, está en el 12,5%. España está en el 33,8%.

El 28,4% de los menores vive en hogares vulnerables, 8,8 puntos por encima de la media europea. El 11,2% de los trabajadores, personas que tienen empleo, está bajo el umbral de la pobreza. Solo Bulgaria tiene peor dato en esa categoría. Es la expresión más brutal del fenómeno de los «trabajadores pobres»: personas con trabajo que no ganan suficiente para vivir dignamente.

Las transferencias sociales logran reducir la pobreza solo un 23,2% en España. La media europea es del 33,2%. El sistema español de protección social es notablemente menos eficaz que el europeo para sacar a las familias de la pobreza.

El hat-trick del paro que España no puede disimular

La tasa de desempleo juvenil en España es del 26,5% para el grupo de 15 a 24 años, el doble de la media europea. Entre las mujeres jóvenes alcanza el 26,4%, prácticamente estancada, mientras que otros países han reducido su tasa de forma espectacular.

Lituania tenía una tasa de paro juvenil femenino del 18,8% hace unos años. Hoy está en el 5,1%. Grecia ha pasado del 26,4% al 18,3%. España sigue en el 26,4%.

La tasa de abandono escolar está en el 13%, frente al 9,4% de la media europea. La tasa de empleo juvenil es de solo el 30,6%. Y el 7,2% de las familias destina más del 30% de sus ingresos al alquiler o la hipoteca, porcentaje que asciende al 28,3% entre las familias más pobres.

El 1 de Mayo bajo el Gobierno de Sánchez

El Gobierno celebra el Día del Trabajador con sus sindicatos afines proclamando los logros de la reforma laboral, el aumento del salario mínimo y las medidas sociales del Ejecutivo. Las estadísticas que Eurostat publica no participan de esa celebración.

España lidera la pobreza infantil en Europa. Lidera el paro total, el juvenil y el juvenil femenino. Tiene la segunda mayor brecha de género en empleo de toda la UE. Sus transferencias sociales son menos eficaces que las del promedio europeo. Y sus trabajadores jóvenes se enfrentan a contratos fijos discontinuos que en el papel son empleos estables y en la práctica son precariedad disfrazada de estadística favorable.

CCOO y UGT habrán recogido sus pancartas para cuando estos datos se debatan en los telediarios de esta tarde. Sus secretarios generales habrán dado sus entrevistas. Y el dinero público que financia sus estructuras seguirá fluyendo desde el Gobierno que dicen fiscalizar.

Dos millones seiscientos cincuenta mil menores en riesgo de pobreza. Un hat-trick de paro que ningún otro país de la UE ostenta. Y los sindicatos del régimen de vuelta al aperitivo.

Ese es el balance del 1 de Mayo de 2026 en la España de Sánchez.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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