Los hogares ahorran un 24,3% de la renta por miedo

¿Somos los españoles unos tacaños?

"Es cuestionable que el Estado tenga que compensar el ahorro"

El desahorro público no es eficaz y además, es cuestionable

El ahorro de los hogares españoles ha alcanzado un 24,3% de la renta disponible en el segundo trimestre. Ha sido un cambio de tendencia rápido y brusco que es consecuencia directa del miedo al desempleo. Un ajuste doloroso pero necesario. La cuestión a debatir ahora es cómo reacciona el Estado, que lejos de tomar nota, sigue aumentando la deuda.

Las familias españolas ahorran un 17,5% más que hace un año. Parte de este ahorro se debe al descenso del consumo, que ha caído un 8,6% en este periodo, mientras que la renta disponible ha aumentado un 4,3%.

Esta es la mayor tasa de ahorro desde que el INE empezó a elaborar este indicador en el año 2002, pero los economistas aseguran que no se veían estos niveles de ahorro desde el año 1995, el último año de recesión española antes de esta crisis. ¿Qué ha pasado? ¿Somos los españoles más comedidos? Quizá el español medio siga siendo tan manirroto como siempre, pero está asustado.

Prevenir mejor que curar

El director de estudios del IEE y profesor titular de economía aplicada de la UNED, Gregorio Izquierdo, explica que este dato de ahorro es de tipo «preventivo», para hacer frente a una posible pérdida de empleo. Las familias intentan hacerse con un colchón financiero, pagar deudas y, de paso, compensar en parte su deterioro patrimonial.

Este proceso de desapalancamiento es positivo y es la consecuencia lógica de que las familias españolas vivieran por encima de sus posibilidades en los últimos años. Además, como apunta Izquierdo, reduce el endeudamiento exterior de la economía española y sienta las bases para invertir en un futuro. A medio y largo plazo es una buena noticia.

Pero las características del ajuste, que ha sido rápido y fuerte, sugieren efectos negativos a corto plazo que podrían empeorar la situación si el Estado no reacciona correctamente. El consumo es el principal motor del PIB y su caída podría anclar los precios en tasas negativas, aumentando el riesgo de deflación.

Déficit público

De momento, la Administración Pública, lejos de ahorrar, ha intentado llenar el hueco que dejan las familias. Esto tiene dos efectos negativos. El primero, que impide reducir el endeudamiento exterior y las necesidades de financiación exterior de las empresas. El segundo, que aumento del déficit público empeora las expectativas de las familias, que temen subidas de impuestos y deterioro de servicios.

Para Izquierdo, «El desahorro público no es eficaz y además, es cuestionable que el Estado tenga que compensar el ahorro. Lo que hay que compensar es el exceso de endeudamiento que había antes». «Las familias han vivido por encima de sus posibilidades. El problema de vivir de la deuda es que las contrae en la medida en que antes estimuló la economía», añade.

Así, el dato revelado por el ICO no responde a un ataque de tacañería española. El consumidor parece tener un sexto sentido y las expectativas responden a la perfección a lo que los economistas complican con sustanciosos análisis plagados de datos. Hombre precavido vale por dos y los ciudadanos no se equivocan al tener miedo al paro o a las subidas de impuestos.

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