Saben quien es el que firma los cheques de las subvenciones, a ése es al que arropan intentando desviar la atención hacia otro lado
Han dejado claro cuál es su fuerza. Con o sin viaje pagado, con o sin dietas, fueron muchas las personas que ayer acudieron a la manifestación que los sindicatos mayoritarios convocaron en Madrid.
¿Ahora qué? Ahora, pretenderán que los empresarios, en la mesa de diálogo, accedan a todas sus demandas. Bonita forma de negociar en plena era del talante, poniendo por delante la amenaza…
UGT y CC OO parecen haber olvidado que entre los damnificados por esta recesión no están sólo los parados. Miles de trabajadores y obreros autónomos, de pequeños empresarios, han comprometido su patrimonio y, en muchos casos, el de sus familias y amigos, para desarrollar proyectos que han creado muchos puestos de trabajo en los últimos años.
¿Han ganado dinero? Sí, por supuesto, ¿es ilícito acaso? Para eso se crean empresas -forma parte de su objeto social-, para generar beneficios que acaban aportando riqueza a la sociedad en que se desarrollan.
Hoy, buena parte de esos negocios han echado el cierre, son muchos los que pasan verdaderos calvarios.
Los grandes sindicatos parecen no haber caído en la cuenta, como tampoco han reparado en el hecho de que la mayoría de los parados tenían contratos temporales en los que la indemnización por despido no era de 45 días de salario, sino de 8 en el mejor de los casos.
¿Por qué no abogaron por ellos cuando firmaron? ¿A quién representan estos sindicatos? ¿A los trabajadores? ¿A qué trabajadores?
Es evidente que no han salido a la calle a defender el empleo, lo han hecho para defender su propio empleo, que es bien distinto.
Saben quien es el que firma los cheques de las subvenciones, a ése es al que arropan intentando desviar la atención hacia otro lado. Su problema es que eso lo sabemos todos.
Esta, como todas las crisis, tiene algo de bueno, es en las épocas difíciles cuando cada uno se retrata. En el futuro, nuestros actos y omisiones acabarán, para bien o para mal, por pasar la factura correspondiente.
NOTA.- esta columna fue publicada originalmente en La Gaceta.



