La empresa experta en fotografía que hace historia por una trama de corrupción

Olympus, envuelta en uno de los fraudes más grandes de Japón

Varios de sus altos cargos, incluído el presidente, dejarán su cargo este mes por estar implicados

Olympus, envuelta en uno de los fraudes más grandes de Japón
Un empleado de la firma japonesa Olympus Corp. entra en la sede central de la compañía en Tokio (Japón). EFE

En un sorprendente y poco común movimiento de autopurga, la compañía japonesa Olympus demandó a varios de sus altos cargos por más de US$46.000 millones en relación con uno de las más grandes fraudes empresariales en la historia de Japón.

Como si se tratase de una película mafiosa, la totalidad de la cúpula de la empresa quedó en evidencia luego que anunciara que demandará a gran parte de sus altos ejecutivos, incluido el actual presidente, por su implicación en una de las tramas de corrupción más importantes de la historia del país oriental.

La decisión llega después de que un panel independiente hiciese público este martes un informe sobre el papel de la dirección en la multimillonaria estafa, destapada el pasado mes de octubre y que ha amenazado con llenar de nubes el futuro de la compañía.

El informe responsabiliza a varios de los actuales altos ejecutivos y a algunos antiguos por el «maquillaje» de pérdidas de más de US$2.100 millones en la década de los 90 que la compañía admitió haber encubierto.

El documento explica que los ejecutivos no alertaron de las prácticas ilegales pese a conocer las adquisiciones que hizo la firma para tapar pérdidas.

La demanda, presentada el pasado lunes ante la Corte de Tokio y hecha pública este martes, exige más de US$46 millones en compensación, que deberán ser abonados en su mayor parte por el expresidente Tsuyoshi Kikukawa, el exvicepresidente Hisashi Mori y el exauditor Hideo Yamada.

UN EXTRANJERO CONTRA EL CONGRESO

El fraude fue descubierto después de que el fabricante de cámaras y productos de óptica despidiese al director ejecutivo Michael Woodford cuando el inglés cuestionó pagos dudosos entre sus ejecutivos, en concreto los US$687 millones que Olympus les pagó, en comisiones, a consejeros financieros en el proceso de adquisición de la compañía británica de equipos médicos Gyrus.

El entonces presidente de la compañía, Tsuyoshi Kikukawa, renunció en medio del escándalo.

Woodford presentó una demanda contra Olympus en el Reino Unido la semana pasada en la que exige compensación por lo que queda de su contrato de 4 años y por costos adicionales.

Antes de ser nombrado primer director ejecutivo extranjero de Olympus el año pasado, el británico dirigía las operaciones europeas de la firma, donde se ganó el apoyo de los analistas tras conseguir bajar costos y mejorar la rentabilidad.

El inglés abandonó los esfuerzos para recuperar su puesto tras no conseguir el apoyo de los principales accionistas.

El actual sucesor de Woodford, Shuichi Takayama, dejará su cargo este mes por su participación en el escándalo, según la agencia japonesa Kyodo News.

Un portavoz de Olympus confirmó que todos los miembros del consejo de dirección afectados por la demanda dejarían sus puestos en marzo o abril.

«Que no haya nadie en la cúpula facilita el relevo» dijo Nicholas Smith, del grupo de inversión CLSA en Tokio, a la BBC.

CONSECUENCIAS EN BOLSA

A inicios de noviembre, las acciones de Olympus se desplomaron un 30% después de que la compañía admitió que había ocultado, por décadas, enormes pérdidas de inversiones en títulos de valores.

La empresa informó que había usado fondos relacionados con sus adquisiciones pasadas para cubrir las pérdidas.

El accionista mayoritario de Olympus, Sumitomo Mitsui Financial Group, aseguró poco después de hacerse público el escándalo que mantendría su apoyo a la compañía.

Southeastern Asset, el mayor accionista extranjero, y Harris Associates, dijeron que el consejo en su totalidad y todos lo altos ejecutivos involucrados en el escándalo deberían irse.

Olympus ha perdido casi la mitad de su valor de mercado desde que el escándalo se destapó en octubre, aunque este martes sus acciones subieron casi un 20% tras conocerse la demanda.

Desde el despido de Woodford, Olympus perdió más de US$4.600 millones en capitalización de mercado aunque el anuncio este martes de que la compañía será probablemente multada, en vez de expulsada de la bolsa de Tokio, devolvió la confianza a los inversores.

«Una compañía de este tamaño e historia no creo que vaya a ser expulsada», dijo a la BBC Marc Einstein, de la compañía de estudios de mercado Frost and Sullivan.

Einstein añadió que aunque la mayor parte de la «ropa sucia» de Olympus se encuentra ahora en el ojo público, su negocio de aparatos médicos sigue siendo sólido y está actualmente infravalorado.

Es muy probable que Olympus escoja al sucesor de Takayama, que sustituyó en el cargo a Woodford el pasado octubre, entre tres miembros de la junta directiva que según la investigación no tienen responsabilidad en el escándalo: Masataka Suzuki, Kazuhiro Watanabe y Shinichi Nishigaki.

A pesar del escándalo y del daño de la imagen, pocos analistas creen que una firma con décadas de historia y del posicionamiento como Olympus (tiene el 70% del mercado en endoscopía) no pueda ser capaz de capear este temporal.

 

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