OPINIÓN / JAVIER GONZÁLEZ MÉNDEZ

¡Palabra de Draghi..! ¡Te alabamos, Señor!: Europa cree en el milagro de los panes y los euros

Eurotower, la sede del BCE, compite con el Vaticano

¡Palabra de Draghi..! ¡Te alabamos, Señor!: Europa cree en el milagro de los panes y los euros
Mario Draghi. EFE

Y entonces resonó en Europa la voz de un tal Mario Draghi, y las aguas del mar rojo de la Bolsa española se tiñeron milagrosamente de verde y dejaron un sinuoso pasillo para cruzar hacia la inaccesible orilla de la esperanza.

El Ibex 35 subió 6 puntos en una sola jornada, los intereses de deuda a diez años descendieron del punto crítico del 7% y la Prima de Riesgo, esa réplica de María Magdalena del siglo XXI, le hizo una rebaja a Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno español y uno de sus clientes más asiduos en los primeros siete meses de 2012.

Algo así le contaremos a nuestros nietos, a nuestros hijos, si el 26 de julio de 2012 se afianza en el tiempo como punto de inflexión de la crónica de un «rescate» anunciado.

En pocos más de un mes, a la humanidad en general y a los españoles en particular, les han enviado dos señales, distintas y distantes, sobre la posible existencia de un Dios tangible, material y con indicios de poder realizar milagros: la partícula de Higgs, como principio y final del universo, y la palabra de Draghi, si se confirma que es capaz de resucitar a España, como el genuino hijo de Dios de los católicos resucitó una vez a Lázaro.

¿Será posible que los mercados sean en realidad nidos clandestinos de fervientes seguidores de una nueva religión? Porque lo de ayer en las Citys y las catacumbas financieras europeas, se lo puede imaginar un ciudadano como una escena que ya ha presenciado en iglesias y basílicas del continente…

Un sumo sacerdote financiero exclama:

¡Palabra de Draghi!

Y responden al unísono los miembros del Ku Klus Klan que apalea, a veces hasta la muerte, a los Estados impíos:

¡Te alabamos, señor!

¡Hasta mañana si tú quieres!

Estas cosas acojonan. A los pobres mortales y a algunos dioses de barro de los Olimpos de la eurozona, los Monti, los Rajoy, los Passos Coelho, los Andonis Samaras, que llevan noches y noches repitiendo la misma oración ante una fotografía de Mario Draghi: ¡hasta mañana, si tú quieres!

Estos incomprensibles vaivenes de señores que no tenemos el gusto de conocer, pero nos bajan y nos suben las Bolsas, las Primas, los intereses soberanos, las partes innombrables del lugar donde nos anudamos las corbatas, a su antojo, extienden entre los pobres mortales de la segunda década del siglo XXI el miedo a lo desconocido, a lo sobrenatural, en clara competencia con la Santa Madre Iglesia.

Ha nacido el Santo Padre Euro. Tiene su Vaticano en Fráncfort, lugar de Alemania, y un «Papa» que curiosamente es de origen italiano y administra su «infalibilidad» en territorio teutónico, en contraposición al Papa de toda la vida, que es de origen alemán y administra su «infalibilidad» en territorio italiano.

Milagros «made in Eurotower»

Los milagros han dejado de ser una patente exclusiva del Vaticano. A juzgar por la expresión extasiada de De Guindos en la recepción del periódico La Razón, se inicia una época de milagros «made in Eurotower», ése edificio de 148 metros de altura que se clava en los cielos de Fráncfort, en el que por lo visto resulta posible realizar la multiplicación de los panes y los euros.

La Curia romana está preocupada, y con razón. Y recupera, entre el Nuevo testamento, una vieja frase actualizada que permita cohabitar el fervor al poder de los mortales con el fervor al poder divino: A Merkel lo que es de Merkel y a Dios lo que es de Dios.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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