Las inversiones extranjeras respaldan un clima de confianza

El dinero llega al mercado… pero no al resto de la economía española

El Santander, Telefónica y la patronal del capital riesgo proclaman un optimismo casi contagioso

Las inversiones extranjeras respaldan un clima de confianza que prevé enterrar la crisis pero regresan, de momento, sólo a renta fija y variable

El Santander, Telefónica y la patronal del capital riesgo proclaman un optimismo casi contagioso. Las inversiones extranjeras respaldan un clima de confianza que prevé enterrar la crisis.

La cosa promete. El dinero comienza a llegar a la bolsa española de forma espléndida, con los fondos soberanos internacionales apostando con firmeza por el país. Pese a que el Ibex 35 rebasó ayer los 10.000 puntos, por ahora nadie se atreve de hablar de brotes verdes… no sea que se gafen.

En cualquier caso, el optimismo comienza a flotar en el ambiente. Los indicadores invitan a sonreír, aunque semejante oleada de aire fresco todavía no ha calado en la economía real.

SIGUEN LAS QUIEBRAS

Convendría, sin embargo, moderar las manifestaciones d eoptimismo gubernamental y bancario, porque con excepción de la bolsa, que bate semana tras semanas niveles récord, no existen síntomas económicos apreciables.

La morosidad alcanza ya el 12 por ciento y los concursos de acreedores en las empresas están en el orden del día.

Si hace unas semanas Panrico solicitó el concurso de acreedores, esta le tocó el turno a Fagor. Dos marcas históricas, víctimas del gigantismo y de la ausencia de un consumo interno que las sustente.

El concurso de Panrico destapó una estructura directiva elefantiásica, con docena y media de coches para directivos y sueldos casi un 50 por ciento superiores al mercado.

La cúpula de la sociedad, pese a los suculentos emolumentos, estaba cegada de soberbia y fue incapaz de comprender el daño que representaba la marca blanca.

El caso de Fagor es distinto. Ni sueldos de directivos disparados ni del personal laboral. La cooperativa de electrodomésticos del grupo cooperativo vasco se embarcó en una expansión internacional por Francia, China y América Latina, imposible de financiar con una caída permanente de ventas.

Sobre todo, teniendo en cuenta que más del 60 por ciento van al mercado nacional. Ambos grupos están al borde de la liquidación si no resuelven pronto sus problemas.

El problema más extremo es el de Fagor, que acumula un pasivo de 1.110 millones, imposible de pagar en la coyuntura actual.

Su caída supone un duro varapalo para el modelo empresarial desplegado en buena parte del País Vasco y admirado en el resto del planeta. Pero ya nadie se lleva las manos a la cabeza.

Será un nombre más de una larga lista de sociedades de reconocido prestigio como Pescanova, Orizonia, La Seda, Sniace, Caramelo, Blanco o Victorio&Lucchino. Todas ellas son ya despojos por culpa del endeudamiento y la ausencia de proyecto.

EL ABONO DEL TERRENO

«Habrá que esperar para que el terreno abonado comience a dar sus frutos», apuntan los analistas.

El consumo privado está con el freno de mano y el paro sigue asfixiando millones de hogares. Pese a ello, algo comienza a iluminar el final del túnel, algo señala que la peor crisis que se recuerda comienza a relajarse.

«No es euforia, es realismo», añaden otros consultores, mientras parafrasean las declaraciones realizadas por Emilio Botín el pasado jueves en Nueva York.

El presidente del Banco Santander aseguró en la capital del mundo «que el momento es fantástico para España y que llega dinero de todas partes». Botín se explayó ante la prensa para contagiar una visión de la economía radicalmente diferente a la acostumbrada hasta la fecha.

«España está en un cambio muy drástico. La confianza en España ha aumentado de forma inimaginable. Todo el mundo quiere invertir aquí».

Nueva percepción del país

Como explica Antonio Lorenzo en ‘El Economista’, Telefónica también comparte idéntico discurso. Fuentes del operador apuntaron este 18 de octubre de 2013 ciertos indicadores que confirman que la crisis ya forma parte del pasado, como es el caso de la evolución de los clientes de prepago.

Según la teleco, se trata de un valioso termómetro para conocer la evolución del consumo privado.

César Alierta, presidente de Telefónica, en calidad de presidente del Consejo Empresarial para la Competitividad, ya celebró la semana pasada que «la economía española está llegando a buen puerto» y que se ha producido «un punto de inflexión» que marcará el inicio del crecimiento.

Al mismo carro se subió el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, quien afirmó que la mejoría en la economía española y el interés de los inversores extranjeros es «una realidad».

En su opinión, en los últimos meses han cambiado la «percepción de los inversores internacionales sobre la situación de la economía española», gracias a la corrección de desequilibrios como el endeudamiento, el sector inmobiliario o el financiero, desgranó el ministro.

«A partir del tercer trimestre no veremos más tasas trimestrales negativas», dijo el titular de Economía.

Mercado atractivo

El sector del capital riesgo refrenda todo lo anterior. Según indicó a este periódico Marcos Lladó, socio director para España de Riverside, «el año que viene será clave».

En concreto, «en 2014 habrá un repunte en el número y el valor de las operaciones. Hay muchos acuerdos que aún están en la cocina y que irán saliendo el año que viene», advirtió.

Por su parte, el Ibex 35 se muestra pletórico. Ya es el índice europeo más alcista del momento, revalorizándose más de un 32 por ciento desde el principio de verano.

El pasado septiembre se recordará durante mucho tiempo entre los colocadores de fondos de renta variable hasta el punto de considerarse el mejor mes del último lustro con 121 millones de euros suscritos.

Además, el Tesoro Público español disfruta de uno de los momentos más dulces de los últimos años. Desde el pasado enero ha financiado a medio y largo plazo un 92,2 por ciento de su deuda.

Las grandes empresas españolas, que en los últimos meses han acudido al mercado en busca de financiación, también tienen motivos para sentirse satisfechas, como por ejemplo Gas Natural y Telefónica, cuyas respectivas emisiones de bonos disfrutaron de una demanda internacional del 95 por ciento.

En el sector tecnológico se considera que durante los años pasados, de fuertes recortes y contención de gastos, ha generado una demanda contenida que no tardará mucho en aflorar.

«Las grandes empresas necesitan renovar sus infraestructuras y equipamientos, y eso se tendrá que producir más pronto que tarde», indican fuentes del sector.

Carlos Lavilla, presidente de Ascri, patronal española del capital riesgo, apunta hacia la misma dirección.

«Se está empezando a reconocer fuera de nuestras fronteras que la economía española ha mejorado y es más competitiva, como se desprende de los menores gastos salariales o el superávit de la balanza por cuenta corriente. A este hecho se suman las oportunidades de invertir derivadas del alto número de empresas que venden activos a buen precio para desapalancarse», asegura el patrón español del capital riesgo.

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