Los agentes de la Benemérita con técnicos de Hacienda practican decenas de registros en gasolineras en 30 provincias

La Guardia Civil detiene a 50 personas en un gran golpe contra el fraude en el gasóleo

El precio de la gasolina vuelve a máximos de septiembre del 2013

La Guardia Civil detiene a 50 personas en un gran golpe contra el fraude en el gasóleo
Gasolina, gasóleo, carburante y combustible. PD

El precio del litro de gasolina ha arrancado el mes de junio con una subida del 0,35% y se ha situado no solo en su nivel más alto en lo que va de año, sino también desde septiembre del año pasado

La Guardia Civil y Servicio Vigilancia Aduanera tienen en marcha una gran operación en toda España contra grupos criminales dedicados a adulterar el gasóleo con la connivencia, en muchos casos, de gasolineras, en la que se esperan más de un centenar de detenidos, muchos de ellos empresarios relacionados con los hidrocarburos, y muchos pertenecientes a grupos delictivos vinculados a otras modalidades de delincuencia organizada o el tráfico de drogas.

Adelanta ‘El País’ que el monto del fraude entre cinco y 12 millones de euros mensuales, aunque la agencia Europa Press eleva la cantidad a 2.000 millones. Hasta las doce de la mañana de hoy, al menos 50 personas habían sido arrestadas, aunque la cifra final puede llegar a casi un centenar.

Gasolineras de distintas empresas -la Guardia Civil no ha facilitado información de marcas- están supuestamente implicadas en este fraude, que conlleva un supuesto riesgo para la mecánica de los automóviles.

El fraude consiste en la transformación de gasóleos B (a 0,9 euros el litro de media en Madrid) y C (un euro el litro) -usados en maquinaria agrícola y calefacción, así como en embarcaciones pesqueras-, en gasóleo tipo A (1,29 euros el litro), empleado como combustible para coches y camiones. Los gasóleos B y C, además, están bonificados fiscalmente, es decir, que se paga por ellos una mejor cantidad de impuestos especiales (0,078 euros por litro) que el A (0,307 euros por litro).

Los gasóleos más baratos -tintados de rojo para distinguirlo de los caros- era lavados con sustancias químicas para poder venderlos como la modalidad más cara, lo que supone la adicción de sustancias químicas de difícil eliminación en la combustión. El defraudador se embolsa la diferencia: en un repostaje medio de gasóleo (50 litros) el beneficio roza los 13 euros.

Además, los defraudadores engordaban el gasóleo, para conseguir más cantidad, añadiéndole grasas, hidrocarburos más vastos o de peor calidad, según fuentes de Vigilancia Aduanera.

«Desde luego la calidad no era la óptima».

El instituto armado está convencido de que miles de automovilistas han quemado este combustible en sus vehículos y de que ha supuesto perjuicios para los motores de los automóviles.

Según expertos en automoción, el empleo de gasóleo agrícola o de calefacción en automóviles no entraña demasiados perjuicios para coches antiguos. Sin embargo, el empleo de este tipo de combustible en los coches modernos acaba causando daños en el sistema de inyección y en los mecanismos electrónicos con que estos van equipados.

 

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