Tras el ERE de Iberian Partners

La embotelladora de Coca-Cola despide a 60 directivos y los indemniza con 100 días por cada año

El equipo gestor de la catalana Cobega toma el mando absoluto

Coca-Cola Iberian Partners, el nuevo embotellador único del gigante de los refrescos norteamericano en España, ha despedido en los últimos meses a un grupo de más de 60 directivos, con indemnizaciones de un mínimo de 100 días por año trabajado, que en algún caso llega incluso a duplicar esta cifra.

Lo hace tras haber presentado un ERE en el que planteaba salidas a 33 días por año para los trabajadores, que subió a 45 días después de que la Audiencia Nacional declarara nulo el expediente de reestructuración.

Según explican fuentes sindicales a Javier Romera de ‘El Economista’, el pasado 15 de abril, coincidiendo con la declaración de nulidad definitiva del ERE por parte del Tribunal Supremo, tuvo lugar una vista en un juzgado de lo social de Bilbao tras la reclamación de un ejecutivo, Javier Díaz-Blanco, exdirector de Relaciones Laborales, por una reclamación tras su despido. En esta vista, y a la espera del dictamen del juez, trascendió que «los directivos salieron de la compañía con dos pagos en su liquidación».

Además de los 45 días por año abonados a todos los demás y de los 10.000 euros de paga lineal, Coca-Cola Iberian Partners abonó una indemnización adicional de 60 días por año, pactados de forma individual con cada uno en el año 2012. Era un acuerdo previo a la constitución de la empresa, pero afectó a todos los equipos diretivos por igual en cada una de las antiguas compañías embotelladoras y se ha llevado a cabo en el marco del Expediente de Regulación de Empleo.

Nuevo equipo directivo

Entre los que han abandonado la compañía figuran, por ejemplo, los exdirectores generales de las antiguas embotelladoras, salvo de la catalana Cobega, cargo que ocupa el actual primer ejecutivo, Victor Rufart. Es el caso, por ejemplo, de Juan Manuel Lizariturry, de Casbega, que fue posteriormente director de Comunicación; Antonio Couzeiro, de Begano, o Gabriel López-Bravo, de Rendelsur, que fue nombrado director de Recursos Humanos del nuevo grupo y que salió tras la declaración de nulidad por parte de la Audiencia.

Un portavoz de Coca-Cola Iberian Partners aseguró que «nunca se ha manejado dentro del proceso de reestructuración ningún tipo de condición estándar de salida de 100 días por año», aunque no niega que pueda haber condiciones previas a la constitución de la nueva embotelladora única. «La empresa, en la salida de un trabajador, sea directivo o no, tiene que satisfacer todos los derechos devengados como consecuencia de cada contrato», aseguró este portavoz.

Según las fuentes consultadas, el equipo de la embotelladora catalana Cobega ha asumido ahora los principales puestos en la dirección de Iberian Partners. Capitaneados por Sol Daurella como presidenta y Victor Rufart como director general, el nuevo equipo gestor está integrado, entre otros, por Francecs Cosano, como director corporativo de Operaciones; José Antonio Echevarría, como director industrial; Albert Pérez, director financiero; Laia Soler, directora de Recursos Humanos o Gonzalo Madurga, como máximo responsable de la cadena de suministro.

En primera línea directiva no hay así ninguna representación de la antiguas embotelladoras Asturbega ni Begano, ya que todos los ejecutivos de estas compañías han abandonado el nuevo grupo. Con respecto a Casbega, Rendelsur, Colebega y Norbega son muy pocos los que continúan y su peso además es cada vez más reducido.

Cambio de abogados

Coca-Cola Iberian Partners ha decidido, por otro lado, sustituir al despacho de abogados que había contratado para asesorarle en la presentación del ERE. Aunque seguirá hasta que el proceso está finiquitado, Sagardoy abandonará así la compañía y será sustituido por Garrigues como nuevo asesor laboral.

El Expediente de Regulación de Empleo afectó en total a 1.156 empleados y supuso el cierre de las fábricas de Madrid, Mallorca, Alicante y Asturias. Del total de trabajadores afectados, hubo 320 recolocaciones, 319 prejubilaciones, 279 bajas voluntarias y 238 despidos forzosos.

En principio, y tras la declaración de nulidad por parte del Tribunal Supremo, la única salida a partir de ahora para la embotelladora será la presentación de otro Expediente de Regulación de Empleo completamente distinto, que deberá negociar de nuevo con la plantilla. Eso o readmitir a los despedidos de forma forzosa, algo que la empresa intentará evitar.

Lo mismo que la reapertura de las fábricas, algo que no se hará salvo que haya una obligación expresa por parte del Tribunal Supremo. Y eso sería algo inaudito en España. Hay que tener en cuenta que las de Mallorca, Alicante y Asturias están ya completamente desmanteladas y que la de Fuenlabrada (Madrid), aunque conserva aún maquinaria, lleva cerrada más un año.

Desde Coca-Cola insisten en que todavía no hay una decisión tomada y que habrá que esperar para conocer el contenido exacto de la sentencia. Y en la misma línea, los representantes de los trabajadores, aunque han mostrado públicamente su satisfacción por la decisión, insisten en que el proceso todavía no ha terminado. «Habrá que ver cuántos trabajadores optan por reincoporarse y cuántos deciden mantener su salida de forma voluntaria», explican en el comité de empresa.

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