Pequeñas bodegas y grandes grupos del sector consideran que estar en Fenavin es «obligatorio» porque «da sus frutos»

Bodegas de pequeño tamaño y grandes grupos del sector coinciden en señalar que la Feria Nacional del Vino (Fenavin), que celebrará su octava edición en Ciudad Real entre los próximos días 12 y 14 de mayo, les sirve en ambos casos para potenciar sus negocios, la exportación de sus productos y para asentar los mercados internacionales a los que han llegado.

Así lo han confirmado a Europa Press varios de sus responsables que han valorado que la presencia en Fenavin es algo que estiman «obligatoria, porque, al final, da sus frutos», según ha reconocido uno de ellos.

En esta edición, de los 15.000 compradores que se esperan, más de 3.000 vendrán de 65 países de todo el mundo. Además, la organización de la feria, un evento auspiciado por la Diputación de Ciudad Real, organiza previamente contactos entre los expositores –más de 1.300 bodegas en esta ocasión– con los compradores que acuden. En total, se prevén que habrá 180.000 contactos comerciales durante esos días.

Con todo ello, productos como el vino canario están empezando a dar sus primeros pasos en los mercados más allá de las islas y, a veces, «es complicado» estar en ferias de importancia debido al coste económico que supone, según reconoce, José Luis González, jefe de Fomento y Promoción del Instituto Canario, un organismo del Gobierno autonómico bajo el que acudirán a Ciudad Real en torno a una veintena de bodegas de la decena de denominaciones de origen que hay en las islas.

Estar en Fenavin, la única feria a la que puede que asistan este año, es una «oportunidad de negocio, así de sencillo y así de importante», remarca, para añadir que esperan «aprender» de otros productores de la Península para seguir mejorando su producción.

VALOR AÑADIDO

Cesáreo Cabrera es presidente de la Cooperativa ‘El Progreso’ de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), que cuenta con 2.200 socios, es una de las más grandes de España y que dedica el 90 por ciento de su producción e la elaboración de vinos.

Llevan asistiendo a Fenavin, según dice, desde su primera edición en 2001, y el primer cambio que vieron que tenían que hacer es sacarle más valor añadido a su producto. Desde el primer momento, explica Cabrera, se vio la necesidad de que había que dar un cambio a la forma de trabajar y trabajar más el vino embotellado que el destinado a la venta granel.

La presencia de miles de importadores provenientes de numerosos países, ha valorado, también ha servido para garantizar un proceso de internacionalización de su negocio, convirtiéndose la feria en un «verdadero trampolín» en este sentido, ha agregado.

De su parte, la nieta del fundador de las Bodegas Pinuaga en Toledo, Esther Pinuaga, que lleva funcionando desde 1940, explica que para esta empresa Fenavin es «la feria de referencia a nivel nacional en temas de vino».

Asimismo, señala, en el caso de esta bodega, que tiene una característica especial, ya que toda su producción la dedican al vino ecológico. Fenavin se convierte en un «escaparate» para ella y para las 34 bodegas que se han especializado en este tema y que estarán presentes en la muestra ciudadrealeña de manera conjunta.

«Es una feria de referencia a nivel nacional y también a nivel internacional debido a los numerosos compradores de otras zonas del mundo que llegan a la capital manchega», indica, para añadir que es una oportunidad «para ver a mucha gente en pocos días» y por la «buena relación calidad-precio» en las transacciones.

EQUIPARABLE A OTRAS

De su lado, también ha dado su opinión Félix Solís Avantis, la bodega cuya cuna está en Valdepeñas (Ciudad Real) y es una de los grandes del sector en España con presencia en 110 países y filiales en México, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, República Checa, Japón y China.

Están en Fenavin desde la primera edición y, según cuenta su presidente, Félix Solís, la muestra es equiparable a otras que se celebran en otros lugares y en otros continentes como Sial (Asia), Prowein (Alemania), Hofex (Hong Kong), Vinexpo (Burdeos) o London Wine Fair (Londres).

A juicio de Solís, Fenavin, para pequeñas bodegas, «es una oportunidad única para captar nuevos clientes y darse a conocer, incluso para iniciarse en el negocio de la exportación», a lo que añade que para grupos del nivel de la empresa valdepeñera es una ocasión «única» para «presentar nuevos productos, captar nuevos clientes y contactar con otros posibles clientes», además de «innovar y desarrollar nuevas ideas para atraer la atención de los visitantes».

Asimismo, Javier Bañales, responsable comercial de Bodegas Arzuaga, con sede central en Quintanilla de Onésimo (Valladolid), presencia en varias denominaciones de origen y en 43 países de cuatro continentes –todos menos Africa–, considera que Fenavin es una ocasión para seguir ampliando esta red comercial con la que ya cuentan.

CONTACTO DIRECTO

La cita en Ciudad Real, según añade, les permite mantener un «contacto directo» con sus distribuidores en los países donde ya llegan y, a la vez, abrir nuevas oportunidades de negocios en otras zonas.

Señala que la muestra está en los primeros lugares en lo que se refiere al número de importadores que a ella acuden, y reconoce que las citas previas entre bodegas y compradores nacionales e importadores que se desarrollan en la Feria están «bien gestionada», por lo que valora que «facilita mucho nuestra labor».

Finalmente, para el jefe comercial de Arzuaga, Pago Florentino, que cuenta con una bodega en Malagón (Ciudad Real) y uno de los 14 pagos que existen en España con denominación propia, la feria abrió un foro de negocio en su momento y ahora, 14 años después de su primera edición, «se ha consolidado».

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído