La Generalitat quiere incorporar un Consejo Fiscal para controlar la agencia tributaria catalana

La Generalitat ha encargado a un grupo de expertos la confección de un nuevo modelo de sistema fiscal para Cataluña que prevé incorporar la figura del Consejo Fiscal, un órgano independiente del Ejecutivo y sometido al Parlament que haría de contrapeso a la agencia tributaria catalana, ejerciendo una función de control sobre ella.

Así se extrae del Programa para la definición de un nuevo modelo de Administración Tributaria de Cataluña, dirigido por el asesor y exinspector de Hacienda Joan Iglesias, y que contiene diez trabajos sobre gobernanza, buenas prácticas y resolución de conflictos tributarios, entre otros.

El programa se ha presentado este lunes en el Palau de la Generalitat, y la apertura del acto ha contado con la participación del conseller de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, que ha iniciado su discurso con una premisa muy clara: «El Govern de la Generalitat quiere más autonomía y autogobierno para Cataluña, y esto tiene implicaciones fiscales».

«Después de estos trabajos sabemos mucho más que hace dos años y estamos mucho mejor preparados para lo que tiene que acontecer. Sabemos qué tenemos que hacer, las preguntas esenciales y estamos bien orientados en las respuestas», ha recalcado el conseller, que ha puesto en valor la comunidad fiscal catalana y su compromiso con el nuevo modelo presentado.

Por su parte, Iglesias, que ha puesto el acento en la necesidad de implicar al contribuyente como cliente y reducir la distancia que le separa de la administración tributaria, ha defendido que «un sistema fiscal es una estructura de Estado».

CLAVES DEL MODELO

En la propuesta de estructura institucional del nuevo sistema fiscal de Cataluña, se prevén, además del Consejo Fiscal, más órganos de nueva creación, como el Síndico del contribuyente, la Agencia Catalana de Comercio Exterior y Aduanas, el Servicio de Informática Tributaria de Cataluña, el Instituto de Estudios Tributarios de Cataluña y la Oficina Catalana de Fiscalidad Internacional.

Todos estos órganos se complementan con una Agencia Catalana de Recaudación de Ingresos, que permita una recaudación profesional basada en la cooperación con el contribuyente y el fomento del cumplimiento; la Agencia Tributaria de Cataluña como organismo de control e inspección, y la Autoridad Catalana de la Propiedad Inmobiliaria, integrando las funciones cartográfica, de registro y fiscal del catastro.

El organigrama se completa con la Dirección General de Tributos como organismo experto en normativa fiscal y la Junta de Tributos de Cataluña, para canalizar los procedimientos de prevención y mediación de conflictos alternativos a la vía contenciosa y organismo de resolución de conflictos fiscales.

INSPIRADO EN AUSTRALIA Y SUECIA

Las principales diferencias de este sistema, que se ha inspirado en países como Australia y Suecia, respecto al sistema español son que este último no calcula el denominado ‘Tax gap’ o grieta fiscal, es decir, la diferencia entre la recaudación real y la potencial y que supone un indicador de la eficiencia del sistema.

Además, el modelo catalán se caracteriza por promover el acceso a los datos propios del contribuyente, establecer una separación entre la política fiscal y la administración tributaria, el tratamiento diferenciado del incumplimiento fiscal según sus causas, lo que revierte en una reducción de la conflictividad y del grado de litigios.

Se basará en la cooperación entre el sector público y privado y la colaboración con los intermediarios fiscales, y una aduana integrada y orientada a la competitividad.

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