Ana Botín cumple un año al frente de Santander y sienta unas bases sólidas para el futuro del banco

Banco Santander trabaja hoy día para consolidarse como un banco «sencillo, personal y justo», que lucha por alcanzar los 25 millones de clientes digitales dentro de dos años y los 17 millones de clientes particulares vinculados en 2017, un año después de que Ana Botín tomara las riendas de la entidad tras el fallecimiento, el 10 de septiembre de 2014, de su padre y presidente del banco en los últimos 30 años, Emilio Botín.

«Mi ambición consiste en mantener la trayectoria de éxito», afirmó Botín en su primera junta de accionistas como presidenta de la entidad, donde se comprometió a «afianzar» la cultura del banco, centrada en la banca comercial, la cercanía hacia los clientes y la «voluntad» de contribuir al progreso económico y social.

Desde entonces muchas cosas han cambiado, tanto en la estructura interna del banco como en su forma de proceder y de enfocar la estrategia de un futuro que pasa por la digitalización.

«Uno de los méritos de Ana Botín es su inconformismo por seguir mejorando y su valentía ante los desafíos. Asumió el liderazgo de Santander en unas condiciones personales siempre dolorosas y delicadas como fue la repentina muerte de su padre Emilio Botín, uno de los banqueros más influyentes de las últimas décadas. Recoger su legado, gestionarlo y tener la ambición de mejorarlo no resulta tarea fácil», han señalado fuentes del sector.

IMPORTANTES CAMBIOS EN EL BANCO

Sin embargo, Ana Botín ha sido capaz de construir en el último año un banco a su medida, comenzando con el nombramiento de José Antonio Alvarez como su ‘número dos’ en sustitución de Javier Marín, el último consejero delegado del banco con Emilio Botín en la Presidencia.

Bajo su mandato, Santander ha afrontado una ampliación de capital por 7.500 millones de euros «para crecer más y más rápido» y ha modificado su política de dividendos, distribuyendo tres retribuciones en efectivo y un scrip dividend por valor de cinco céntimos de euros cada uno.

Estructuralmente, Botín decidió disolver al comienzo de su mandato el Consejo Asesor Internacional, –en el que se sentaba el expresidente de Bankia Rodrigo Rato– con el fin de reconfigurar las relaciones de asesoramiento que el banco tenía institucionalizadas tras los últimos cambios que se habían producido en la situación.

También redujo de 15 a 11 las divisiones corporativas del banco para dar mejor respuesta al cliente y nombró a José Manuel Campa, hasta entonces encargado de las relaciones con los inversores, responsable de la nueva área de relación con el Banco Central Europeo (BCE).

«Ana Botín ha afrontado de forma rápida y contundente los retos que Santander tenía pendientes, como el tema del capital o el dividendo, y ha realizado cambios muy importantes en el equipo de gestión del banco para la nueva etapa que ha comenzado», han afirmado a Europa Press fuentes financieras.

El analista de XTB Francisco Arco ha recordado que Ana Botín comenzó a gestionar Santander «desde cero y sin ataduras del pasado, aunque sin olvidar su herencia de la saga de banqueros a la que pertenece».

En este sentido, ha señalado a Europa Press que la destitución de antiguos directivos, la estabilidad de capital para aprobar los test de estrés y la reforma del «controvertido» ‘scrip divindend’, entre otros asuntos, han sido ejemplos de «su mano dura, pero buen hacer para sentar unas bases sólidas de cara al futuro del banco, haciendo de la entidad un entorno transparente, sencillo y cercano tanto al cliente como a los empleados».

«Ana Botín, con sus amplios conocimientos del sector, dilatada experiencia y una visión internacional privilegiada, gracias a sus años en la City, está dotando a la entidad de una nueva línea de gestión con un equipo directivo renovado que tiene como principal objetivo encarar los importantes retos de un sector en pleno proceso de transformación», han afirmado a Europa Press fuentes del sector.

CAMBIO DE ESTRATEGIA

Tras los primeros cambios estructurales y de personal y sintiendo Santander como suyo, Ana Botín confirmó en el mes de febrero que iniciaba un cambio de estrategia «de forma, pero no de fondo» respecto a su padre, de modo que el banco no cambiaría su modelo a seguir, pero sí «la manera de hacer las cosas».

«No cambia lo que queremos hacer, pero la manera de hacer las cosas sí quiero que sea distinta. Me importa tanto qué hacer y el cómo hacerlo», afirmó en su primera comparecencia como presidenta de Santander.

Desde entonces, el banco se ha centrado en fortalecer su capital, –«un bien escaso»–, aplicando una política «más estricta» en materia de compras, además de centrarse en tener más clientes y más vinculados.

A largo plazo, el banco se ha marcado como objetivo registrar un ROTE de entre el 12% y el 14% en 2017 y bajar su tasa de morosidad por debajo del 5% en este periodo de tiempo. En cuanto a mercados, España y Portugal serán su prioridad, luchando por crecer en clientes digitales y en el sector de pymes y empresas.

Para lograr la vinculación de los clientes, Santander lanzó antes del verano la ‘Cuenta 1,2,3’, que remunera de forma indefinida con un 3% los saldos desde los 3.000 euros y hasta los 15.000 euros; con un 2% si se mantiene en cuenta entre 2.000 y 3.000 euros, y con un 1% si el saldo oscila entre los 1.000 y los 2.000 euros.

Pese a los esfuerzos, 2015 no está siendo un buen año en Bolsa para la entidad. «La exposición a Brasil, cuya economía empieza a sembrar dudas, y la tímida evolución de la ‘Cuenta 1,2,3’, piedra angular de la oferta particular del banco, están provocando que dentro del sector financiero Banco Santander se sitúe en la zona baja en cuanto a revalorizaciones se refiere», ha apuntado el analista de XTB.

RETOS FUTUROS

Aún así, el experto augura un buen futuro a la entidad después de la llegada de Ana Botín, pues con ella ha entrado en el banco «un aire fresco» que le permitirá «reinventarse y consolidarse como uno de los grandes bancos comerciales».

Desde su punto de vista, a Santander solo le queda consolidar los últimos movimientos estratégicos y obtener los frutos que le permitan afianzarse y seguir creciendo en el negocio bancario. En este sentido, entiende que el banco tendrá que acometer reformas y caminar en busca de la banca electrónica, de los servicios ‘online’ y de otros servicios que faciliten el desarrollo comercial de sus clientes «dejando a un lado la banca comercial tradicional», dado que sus competidores ya están moviendo ficha.

«Lo más importante –continúa el analista de XTB– es abrir nuevos mercados y crecer en ellos, como el chino, y controlar la exposición y dependencia de países emergentes como Brasil, puesto que supone entorno al 23% de la cuenta de resultados de la entidad».

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