Avanzará el 3,3% en 2015, frente el 3,2% estimado a nivel global

Por primera vez en diez años el PIB de España crece más que el mundial

La recuperación de la economía española, más intensa de lo que los organismos internacionales pronosticaban hasta hace solo unos meses, va a arrojar este año otra buena noticia

Por primera vez en diez años el PIB de España crece más que el mundial
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España logró salir de la recesión el año pasado y registró un crecimiento del 1,4%, aún inferior al de la economía global, pero este año invertirá la tendencia

La recuperación de la economía española, más intensa de lo que los organismos internacionales pronosticaban hasta hace solo unos meses, va a arrojar este año otra buena noticia: el avance de nuestro PIB será superior, en tasa anualizada, al incremento previsto para el PIB global.

En realidad, solo habrá una décima de diferencia entre ambas: 3,3% la española, frente al 3,2% global, pero el adelanto es significativo, pues es el primero que se produce desde el año 2005 y refleja con claridad las dificultades que ha atravesado España en la última década.

En 2005, mucho antes de que estallara la burbuja inmobiliaria y Lehmann Brothers abocara a las economías occidentales a la peor recesión en medio siglo, la economía española crecía a velocidad de crucero y firmaba un avance del 3,7%, superior al 3,6% a escala global. En los dos siguientes ejercicios el mundo avanzaba algo más rápido que España, pero aún a tasas muy parejas.

Fue en 2008 cuando nuestro país, que ya vivía una clara desaceleración consecuencia de los excesos bancarios e inmobiliarios, empezó a quedarse comparativamente atrás. E

Explica José Luis Bajo Benayas en ‘El Economista’ este 18 de septiembre de 2015 que el contagio de Lehmann Brothers a todo el sector bancario occidental llevó a nuestro país, a Europa y a EEUU a la recesión, pero la economía mundial aguantó el tipo gracias al tirón de las economías emergentes y solventó el mal momento en apenas un año, firmando un avance del 4,1% en 2010.

Mientras, en Europa estallaba la crisis de la deuda y España se convertía en una de sus principales protagonistas.

Los tímidos síntomas de recuperación que había experimentado en los primeros compases de aquel año daban paso a una segunda recesión menos intensa, pero más larga: 2011, 2012 y 2013 se tradujeron en una caída conjunta del PIB de más del 5,3%, mientras que el mundo, con la recuperación en EEUU y el renovado brío en Asia y Latinoamérica, crecía un 8,2% en tres años.

Cambio drástico

En apenas dos años la situación ha dado un vuelco completo. España logró salir de la recesión el año pasado y registró un crecimiento del 1,4%, aún inferior al de la economía global, pero este año invertirá la tendencia. La «agenda reformista española», tal y como la define la canciller Angela Merkel, la política acomodaticia del Banco Central Europeo (BCE) y el repunte del consumo interno van a llevar a nuestro país a volver a crecer más del 3% por primera vez desde 2007.

Un avance que ni un solo organismo pronosticó hasta poco antes de este verano, cuando el británico The Economist fue el primero en confiar en un avance de esas características. Después, el propio Gobierno, el FMI, la Comisión Europea, Funcas y el Banco de España revisaron al alza sus estimaciones y certificaron ese avance. Solo hace un año, Bruselas confiaba en un crecimiento del 2,1% y el FMI lo situaba por debajo del 2%, muy por debajo de lo que finalmente va a suceder.

La economía global, por su parte, avanzará un 3,2% por la estabilización de los países de la OCDE y el fuerte crecimiento de numerosos mercados asiáticos y africanos, pero tendrá que lidiar con «sesgos a la baja», pronosticados por el BCE en su boletín económico más reciente, por la desaceleración de China y los graves problemas de Brasil.

«La evolución actual de las economías emergentes podría afectar aún más negativamente al crecimiento a través de los efectos sobre el comercio, las finanzas y la confianza», señala el organismo presidido por Mario Draghi, quien alerta además de que el PIB mundial podría verse resentido «si se recrudecen las tensiones entre Rusia y Ucrania».

De cualquier manera, el adelantamiento podría ser coyuntural, pues cuanto más crece una economía menor es su margen de mejora. El FMI y el Banco de España ya han advertido de que el crecimiento en nuestro país ha tocado techo, y auguran incrementos del PIB inferiores al 3% para el próximo año. El Fondo, además, ha advertido al Ejecutivo de Mariano Rajoy de que «si no se siguen adoptando reformas estructurales», nuestro PIB se ve condenado a crecimientos inferiores al 1,5% a partir del año 2017.

Lo que suceda con la economía mundial es una incógnita, aunque las proyecciones existentes hasta ahora hablan de crecimientos cercanos al 4%. Aún así, y dado el peso de China en el mapa económico, lo que suceda con esta economía resultará decisivo.

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