Miguel Sebastián propone luz gratis para los primeros kilovatios hora consumidos

El exministro socialista de Industria Miguel Sebastián propone que los hogares tengan electricidad gratis hasta un número concreto de kilovatios hora y que, a partir de ese umbral, el precio vaya aumentando en función del consumo, de modo que los colectivos vulnerables con menos demanda verán rebajada su factura y el conjunto de los inversores tendrá incentivos al ahorro.

El también exdirector de la Oficina Económica de La Moncloa plantea esta propuesta en una entrevista con Europa Press con motivo de la publicación de su libro ‘La falsa bonanza’, en la que también en materia energética compara el nuevo decreto de autoconsumo con «obligar a sacarse una licencia de taxi para llevar a los niños al colegio» y se muestra convencido de que el Estado ganará los litigios con los inversores internacionales de renovables al menos en lo referido a los recortes que él aplicó en su etapa como ministro.

En el caso del recibo de la luz, la idea de Sebastián consiste en «un mínimo exento» en consumo. «Fuera término de potencia y que haya un mínimo, habrá que ver cuánto, de electricidad gratis. Para todos. Una vez superado el mínimo exento, el porcentaje de lo que vas pagando va subiendo con tu consumo», propone.

Para Sebastián, esta idea es parecida al tipo único del IRPF, que él también defiende y en la que se exime de pagar por la primera parte de la renta. Si se aplica la medida al recibo de la luz, «ya no sería necesario el bono social, al tiempo que se incentiva el ahorro energético, porque la gente sabe que a medida que vaya consumiendo paga más».

Por otro lado, Sebastián asegura que, en el caso del almacén subterráneo de gas de Castor, las decisiones «sustanciales» no las tomó él y que la cláusula que reconoce la responsabilidad patrimonial del Estado «era habitual en España y en otros países, por lo que no le llamó la atención a nadie».

Esta cláusula «hablaba de indemnización en caso de que la planta estuviera operativa, cosa que nunca ha llegado a producirse, por lo que no entiendo por qué se ha aplicado», sostiene, antes de considerar que los almacenes subterráneo son necesarios. «Al margen de eso, la ubicación no fue buena, pero en eso no me puedo meter porque eso no lo decidí yo», indica.

«En caso de subida del precios del gas, si tienes un almacén subterráneo puedes tirar de él y enfriar el precio. Eso es muy bueno para el consumidor, pero lo que es bueno para el consumidor es malo para alguien. ¿Qué enemigos tiene Castor? Creo yo que no solo los medioambientalistas, me temo», señala.

RENOVABLES.

Al pronunciarse sobre los recortes a las renovables aplicados por el Gobierno a partir de 2008 para ‘pinchar’ la burbuja en torno a estas tecnologías, Sebastián considera que «se tendría que haber sido más rápido y contundente», si bien duda de que legalmente fuese posible.

«La forma de frenarlo habría sido con otro decreto o a través de un real decreto ley. La pregunta es si hubiéramos podido aprobar un real decreto ley urgente. Estoy seguro de que no. Es más, estoy seguro de que no nos hubieran dejado ni los nuestros», señala.

En el ámbito de las renovables, «el ambiente no estaba para nada de que había una burbuja y de que había que pincharla». «Al principio dijeron que habíamos sido muy duros con la fotovoltaica, pero a la larga acabarán diciendo que fuimos demasiado blandos», sostiene.

AUTOCONSUMO

En lo referido al real decreto de autoconsumo aprobado recientemente por el Gobierno, el exministro de Industria se muestra «completamente» partidario de derogarlo.

«Comparto el argumento de que no puede ser que todos los consumidores paguen los beneficios que van a recibir los que hagan el autoconsumo. Sin embargo, no puede ser que para tener unos paneles en casa te obliguen a tener permiso como si fueras una empresa productora. Es como si te obligan a tener una licencia de taxi para llevar a los niños al colegio», afirma.

Sebastián también califica de «buena idea» la nueva factura por horas de la luz, aunque considera que es «un poco pronto» para aplicarla porque «primero hay que hacer la sustitución de contadores». «Yo cuando era ministro estaba desesperado con lo lenta que iba la sustitución y propuse a mis colaboradores pasar una norma para que a partir de ahora los contadores analógicos no se cobrasen. Pero los servicios jurídicos me dijeron que no podría hacer eso», indica.

«MOSQUEO» CON LA SUBASTAS ELECTRICAS

Pese a ver con buenos ojos la factura por horas, Sebastián prefiere el sistema de subastas trimestrales que él puso en marcha para fijar el precio de la luz. «Yo no me hubiera cargado las subastas porque me parecía un mecanismo mucho más transparente y predecible que el de ahora», afirma.

En todo caso, reconoce su «mosqueo» ante las subidas de precios antes de la celebración de las subastas. «Cuando pedíamos informes sobre las subastas, nos decían que no había ningún problema, pero a mí siempre me mosqueaba que, cuando llega el momento, siempre subía el precio. A nosotros nos pasó un par de veces, pero todos los informes que pedíamos nos daban negativo y decían que no pasaba nada raro», señala.

Este encarecimiento, indica, se debía a la toma de posiciones por parte de agentes financiero. «Cuando se mete el sistema financiero, realmente no sale nada bueno. En la fotovoltaica se metió el sistema financiero y la convirtió en un producto financiero y llevó a la gente a endeudarse para entrar en los huertos solares», señala.

ARBITRAJES INTERNACIONALES

Sobre los arbitrajes internacionales por los recortes a las renovables, Sebastián se muestra confiado en que el Estado «ganará» los correspondientes a las medidas adoptadas en su etapa como ministro. «Creo que en lo que se refiere a nuestra normativa lo vamos a ganar. La gran crítica es la retroactividad y lo que hicimos nosotros no es retroactivco porque la prima a las renovables no la tocamos», sino que recortamos el número de horas, indica.

«Lo hemos ganado en el Tribunal Supremo y lo ganaremos en la corte internacional. Las medidas que vinieron después, ya veremos», afirma Sebastián, quien atribuye las subidas de la luz y la generación de déficit de tarifa en su etapa como ministro a la fotovoltaica y a la caída de la demanda.

«Nos metimos 3.000 MW de potencia instalada cuando estaban previstos 400. Eso eran 3.000 millones al año de primas, y eso fue lo que desequilibró todo. Sin eso, lo demás habría sido manejable. Es verdad que si la demanda de electricidad hubiera crecido y crecido, ese coste se habría repartido entre más y hubiera sido menor, pero en vez de subir en tres años un cinco por ciento anual como estaba previsto, lo que es un 15 por ciento, cayó un diez. Eso hizo que el coste para los que seguían consumiendo fuera muy alto», añade.

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