Sebastián afirma que el programa del PSOE en 2004 era «premonitorio» de la crisis pero llegó tarde

El exministro de Industria del Gobierno socialista Miguel Sebastián reconoce que el programa económico que él mismo encabezó en 2004 y con el que el PSOE llegó al poder era «premonitorio» de una crisis que se venía fraguando durante los años de la «falsa bonanza», desde el segundo mandato de José María Anzar, y que estalló tres años más tarde.

Además, afirma que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero pudo hacer más en un primer momento para atajar esta situación, pero le exculpa señalando que para entonces ya era prácticamente imposible pinchar la burbuja inmobiliaria y que, en cambio, el presidente desplegó su mejor gestión en los años de la crisis, entre 2008 y 2011, cuando el propio Sebastián ostentó la cartera de ministro de Industria.

En una entrevista concedida a Europa Press a propósito de la publicación de su libro ‘La falsa bonanza’, Sebastián insiste en que el punto de partida de la crisis fueron los años de un milagro económico que no fue tal, pese a que España vivía años de crecimiento.

Asegura que «en la crisis estallan los desequilibrios y excesos acumulados entre 1998 y 2008» en forma de una enorme bolsa de deuda privada, sobre la que cabalgaba la bonanza económica. Así pues, en su opinión, aquellos años «no eran un milagro, como lo llaman otros».

De esta forma, Sebastián afirma que la primera piedra la pone el Gobierno de José María Aznar y su ministro de Economía, Rodrigo Rato. «Hay una parte en la que entra el Gobierno de Zapatero, pero es pequeña comparada con la gran responsabilidad que tienen Aznar y Rato, que son los que gobiernan España cuando entra en el euro», añade.

Se trata éste de un punto clave para Sebastián, pues en su opinión España, con aquellos desequilibrios a la espalada, «no estaba preparada para entrar en el euro» en 2002, ya que «no estaba dotada de instrumentos para evitar una burbuja inmobiliaria» que se formó al calor además de los bajos tipos de interés.

Hablando ya de la gestión de los socialistas en el Gobierno, Sebastián dice que «se tenía que haber impedido que existiera esa gran cantidad de crédito tan barato». «Podíamos haber puesto palos en la rueda para que no se concediera», admite, para añadir que, en cualquier caso, pinchar la burbuja hubiera sido «prácticamente imposible».

De un lado, el economista cree que la banca no supo ponerse freno y trató de compensar los bajos tipos con volumen de crédito, algo sobre lo que a día de hoy echa en falta «autocrítica» por parte del sector financiero. Mientras tanto, afirma que el Banco de España falló como regulador y asesoró mal al Gobierno.

Pero cree que se «podía haber hecho más». Entre las opciones, habría estado por ejemplo haber puesto en marcha la dación en pago como fórmula disuasoria, ya que habría hecho que los bancos concedieran hipotecas más caras, en lugar de haber sacado pecho por no aplicarla como muestra de solvencia de las entidades financieras.

«Me da mucha rabia porque habría entrado como un cañón en el programa económico del 2004 y habríamos frenado la burbuja», enfatiza Sebastián, quien insiste en que aquel programa era «impresionante». «Para mi era evidente que estábamos en una burbuja inmobiliaria, pero para casi todo el mundo no lo era», añade.

FALLO EL EQUIPO ECONOMICO.

En este punto, Sebastián señala quién falló. «El diagnóstico estaba hecho, pero es verdad que quizás el equipo económico no lo asumía, porque el programa económico lo hicieron unos y la política económica otros», precisa.

En esos primeros años de Gobierno de Zapatero, Sebastián dirigió la Oficina Económica del Presidente y admite, además, que desde esta instancia «no se alertó suficientemente de los desequilibrios porque seguramente no se veían tan preocupantes».

A modo de ejemplo, admite que nadie supo prevé el efecto del déficit por cuenta corriente. «Zapatero me dice que nadie le habló de que el déficit por cuenta corriente fuera un problema y tiene razón», afirma.

ZAPATERO ACERTO CON EL GASTO PUBLICO.

Llegados al segundo mandato de Zapatero, en el que Sebastián coge la cartera de Industria, el economista cree que se hizo una buena gestión de la crisis, aunque la ejecución de las medidas adoptadas le restaron eficacia.

En primer lugar, Zapatero hizo bien, a su juicio, desplegando una política anticíclica de gasto, usando el superávit de los años de bonanza para reactivar la economía.

Así, considera que «los propios mercados estaban a favor de los paquetes de estímulos» como el Plan E, que ascendía a unos 10.000 millones de euros, el 1% del PIB. «La idea del Plan E y el momento de aplicarlo fueron correctos, pero como la clave era la rapidez y se dejó en manos de los ayuntamientos, se hicieron cosas buenas y malas», señala.

Entre los aciertos, Sebastián afirma que los 1.000 millones de euros que se destinaron del plan al sector automovilístico «han salvado a esa industria».

Algo similar ocurre con la polémica deducción de 400 euros que Zapatero llevó en su programa electoral de 2008. Dice Sebastián que era una buena medida, pero que «el problema es que se hizo mal porque se dieron 20 euros mensuales, lo que no estimula el consumo, en lugar de ingresar un cheque de 400 euros de la noche a la mañana». «Fue el Ministerio de Economía, al que no le gustaba nada la medida», afirma señalando al entonces titular, Pedro Solbes.

EN CONTRA DEL IMPUESTO SOBRE EL PATRIMONIO.

Recuerda además el día en que Zapatero le comunicó que, a su pesar, se iba a recuperar el Impuesto de Patrimonio en 2011: «Me llamó para decirme que iban a volver a poner Patrimonio y yo le dige ¡No! Zapatero me dijo que sólo quedábamos él, David Taguas –entonces director de la Oficina Económica del Presidente– y yo…los demás estaban a favor. Yo entonces no conocía lo de aguanta. Si no, le habría dicho ‘Aguanta José Luis, sé fuerte’. Pero no aguantó, fue un error y además no le dio votos al PSOE», apostilla.

De esta forma, Sebastián cree que Zapatero debería contar con mayor reconocimiento, que «tuvo mala suerte porque le estalló una burbuja que no había creado como consecuencia de una crisis internacional».

De cara a las próximas elecciones, Sebastián quiere ser cauto y, más allá de insistir en declararse «militante contra el Impuesto de Patrimonio» que sigue defendiendo el PSOE, no quiere valorar el actual programa electoral de los socialistas.

Al mismo tiempo, dice que casi se cae de la silla cuando escuchó a Ciudadanos hablar de volver a retrasar la edad de jubilación, aunque se muestra a favor del contrato único, y sostiene que España recaudar más impuestos y para ello necesita un tipo único del IRPF.

Para eso también tiene una anécdota que habla de cómo Zapatero chocó contra la burbuja: «Zapatero me dijo en 2004 ‘¿Qué te parece ir a un teatro, meter gente representativa de la sociedad española y darte una hora, un tiempo razonable. Explicar el tipo único y si a la salida la gente lo apoya, lo llevamos. Pero no lo hicimos. El problema era la deducción por vivienda, porque con un tipo único había que quitar todas las deducciones, y esa concretamente era la gran resistencia».

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído