Estanqueros españoles apoyan a sus compañeros franceses en sus protestas contra la cajetilla sin marca

Estanqueros españoles han expresado su apoyo a sus compañeros franceses, que este lunes se reúnen en cinco ciudades (París, Marsella, Toulouse, Lyon y Nantes) para protestar contra el empaquetado genérico.

En este sentido, el presidente de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, Mario Espejo, ha rechazado esta medida, al considerar que es un «claro ejemplo de hiperregulación injustificada» que «ataca frontalmente a la libertad del consumidor, incrementaría gravemente el contrabando y tendría gravísimas consecuencias para los estanqueros».

Los estanqueros franceses se están movilizando nuevamente para protestar contra la intención de la ministra de Sanidad, Marisol Touraine, de imponer el empaquetado genérico en el tabaco. Para ello han convocado para las 18.30 horas de esta tarde cinco reuniones masivas en París, Marsella, Toulose, Lion y Nantes.

A juicio de la asociación española de estanqueros, resulta preocupante la puesta en marcha de esta medida en un país como Francia, donde el modelo del mercado del tabaco está altamente controlado y sometido a todo tipo de licencias y concesiones para asegurar el control del producto en todos los pasos de la cadena de valor, desde la producción hasta el estanco.

«Los estanqueros tanto en Francia como en España somos los últimos garantes del control del tabaco, de que no se venda a menores, y de facilitar la recaudación fiscal derivada del tabaco», ha señalado la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España.

En su opinión, el empaquetado genérico conduce a una situación dramática: afectaría a la dignidad del estanquero como comerciante de un producto legal, con una concesión estatal que, sin embargo, vería su estanco convertido en una especie de «tienda de los horrores» en la que el empaquetado homogéneo sólo dejaría a la vista del consumidor las advertencias sanitarias.

Asimismo, según denuncia, el precio se convertirá en elemento clave en el momento de la compra y el recurso al tabaco de contrabando en busca del mejor precio se produciría de un modo casi natural.

Además, dicha medida repercutiría «dramáticamente» en la rentabilidad del estanco, cuyos ingresos por la venta de tabaco están establecidos legalmente en una comisión del 8,5% del precio, al tiempo que ataca frontalmente a la libertad del consumidor que se verá obligado a comprar prácticamente a ciegas, privado de su legítimo derecho a percibir las diferencias entre la oferta de productos en el momento de la compra.

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