Juan Antonio Cano Cuevas

El expresidente de Afinsa achaca a «errores terminológicos» documentos que señalan irregularidades

El expresidente de Afinsa achaca a "errores terminológicos" documentos que señalan irregularidades
El ex presidente de Afinsa, Juan Antonio Cano (izqda.), y su director general Vicente Martín. EM

El expresidente de Afinsa, Juan Antonio Cano Cuevas, achaca a «errores terminológicos» y al desconocimiento de los asesores externos contratados para el área de Control Presupuestario y Seguimiento Estratégico la existencia de documentos en los que se apunta a diversas irregularidades contables en la compañía.

Durante la segunda sesión del juicio oral en la Audiencia Nacional contra la cúpula de la sociedad, el fiscal ha seguido interrogando a Cano Cuevas, que este jueves ya declaró durante más de tres horas negando que se maquillaran las cuentas, desvinculando Afinsa del negocio financiero y asegurando que la compañía era solvente hasta que fue intervenida por el Estado en 2006.

Alrededor de casi cuatro horas, el Ministerio Público ha recurrido a diversos documentos internos en los que se reconoce que se usaron los ingresos de los contratos CIT para cubrir Tesorería y se advierte de que se debe reducir la comercialización de estos productos para limitar los compromisos futuros, que pueden «agrandar» los problemas «de extrema gravedad» en el ámbito de la solvencia, en lo que a juicio del fiscal demuestra la existencia de una estructura piramidal que se completaba con un esquema de compra-ventas simuladas y transferencias de beneficios entre empresas del grupo para erosionar las bases tributarias.

Además, ya en febrero de 2002 –cuatro años antes de la intervención estatal– se hablaba de «quebranto patrimonial» y situación «explosiva», y se advertía de que «es sencillo detectar que la verdadera situación de insolvencia de la compañía no puede deducirse de sus libros». Unas afirmaciones que el presidente de Afinsa vincula con los «errores terminológicos o conceptuales» que cometían los miembros del área de Control Presupuestario, que eran consultores externos.

CUIDADO CON QUIEN TE ASESORA.

«El aterrizaje les llevó un cierto tiempo», ha llegado a afirmar, indicando que la «bisoñez» de estos trabajadores llevaba a la dirección a tener en cuenta sus advertencias sólo en la medida de la autoridad que se les reconocía en ciertas materias, a pesar de tratarse de economistas. «Hay que tener mucho cuidado con quien te da un consejo porque cuando el que opina no sabe y le haces caso puede perjudicarte», ha añadido.

Cano Cuevas ha llegado incluso a hablar de la «bisoñez» de estos expertos, que «no tenían conocimiento suficiente para entender la actividad de la compañía» y cuyas advertencias eran tenidas en cuenta sólo en la medida de la autoridad que la dirección les otorgaba en ciertas materias que, además, no eran el objeto de su trabajo. «Si los empleados hubieran creído que la empresa era insolvente no se habrían mantenido en ella», ha llegado a decir.

Por otra parte, con respecto a expresiones como «cuadrar las cuentas» o beneficios de una actividad que «realmente no existe» que utiliza el auditor, Emilio Ballester, en una carta dirigida a Cano Cuevas, éste ha indicado que se trata de la expresión de «sentimientos» por parte de un «amigo» tras una discusión en el seno del Consejo de Administración, y ha explicado que la discusión «técnica» se refería a los beneficios reales, que se obtienen tras descontar las provisiones que se realizaban, y al ‘cuadre’ entre operaciones facturadas a la hora de declarar el IVA.

El expresidente también ha achacado la pérdida patrimonial vivida a principios de siglo a la «crisis de ventas» que se produjo cuando en televisión se relacionó una sentencia judicial a una empresa de inversión filatélica con Afinsa, lo que motivó la creación del mencionado departamento de Control Presupuestario, con la misión de analizar dónde se podía mejorar la eficiencia de la empresa para conseguir que todas sus actividades fueran solventes por sí solas.

Y ha explicado que si se recomendó reducir los contratos de compra-venta de sellos pese a ser su «producto estrella» fue por la escasez de bienes tangibles porque Afinsa «no titulizaba los sellos» sino que los tenía en stock antes de adjudicarlos a un cliente, lo que «provocaba dificultades técnicas y también en la red comercial», razón por la que se decidió diversificar la cartera de productos. «La empresa siempre actuó con transparencia», ha insistido.

SUMINISTRO DE LOS SELLOS.

En relación con el suministro de las filatelias, provisto de manera casi única durante años por Francisco Guijarro, también acusado en el proceso judicial, el expresidente de Afinsa ha reconocido que no existía un contrato escrito por «costumbre en el sector» y que los precios de apenas el 10% del valor del catálogo por el que se adquirían los sellos son habituales en el ámbito mayorista.

Ante las acusaciones de falta de control esgrimidas por el fiscal, Cano Cuevas ha explicado que existía un departamento encargado de controlar que los lotes llegaban «en perfectas condiciones» y que, cuando había alguna incidencia, los sellos se devolvían al suministrador y se cambiaban por otros.

Sin embargo, un informe de Cuatrecasas de mediados de 2002 advertía ya al consejero de Afinsa e hijo de su fundador, Carlos de Figueiredo, de que existían sellos manipulados e incluso falsificados, documento que el expresidente ha asegurado no haber conocido entonces, teniendo constancia únicamente de algunas incidencias habituales que estaban en curso de solución.

No fue, ha explicado, hasta la primavera de 2003 cuando unos técnicos de una empresa americana con la que se negociaba un contrato de suministro les avisaron de algunas filatelias que podrían haber sido manipuladas, por lo que Afinsa «decidió instantáneamente examinar todos los sellos para determinar si su calidad se ajustaba» a la exigida. Los sellos afectados suponían, según la Fiscalía, el 42% de los adjudicados con contratos CIT.

NO SE INFORMO A LOS CLIENTES.

Para «determinar el daño» causado, la compañía decidió ir retirando estos lotes conformen vencían los contratos con los clientes, a los que no advirtió con carácter general de que podía tratarse de bienes falsificados ya que «era imposible» constatarlo y para no «poner en crisis» a la compañía ante una información que aún no estaba contrastada.

«A lo mejor se podría exigir a la empresa que lo hubiera dicho, pero desde luego lo que hicimos fue resolver el problema», ha añadido, insistiendo no obstante en que «la única posibilidad de someter los sellos a examen era tenerlos a mano» por lo que «había que recuperarlos inmediatamente, sin hacerse el remolón».

En ese sentido, ha afirmado que se actuó de forma «radical», con «serenidad pero con claridad», contactando con expertos «independientes» para que analizaran los sellos de los lotes sospechosos que se iban recuperando, expertos con los que Afinsa no contaba en aquél momento. Además, desde junio de 2003 se dejó de comprar a Guijarro y se inició una relación con Gregory Manning, también encausado y declarado en rebeldía por no presentarse a juicio.

Preguntado sobre cómo pudo llegarse a esta situación, el expresidente cree que fue por un «exceso de confianza» y niega ningún tipo de connivencia entre los Figuereido y Guijarro, contra el que no actuaron porque no les había dado tiempo de terminar la investigación respecto de todos los sellos que le habían comprado, algo que habría sido posible a finales de 2006 si la empresa no hubiera sido intervenida.

En el interrogatorio de este viernes, que continuará el lunes a primera hora, el Ministerio Fiscal también se ha interesado por la relación entre Afinsa y Fórum Filatélico, sobre la que Cano Cuevas ha explicado que colaboraron en una revista filatélica durante unos años.

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