IU tacha de «menos que poco creíble» el resultado de los test de estrés

El responsable federal de Políticas Económicas de IU, Carlos Sánchez Mato, alerta de que «el cambio de método al reducir el número de bancos analizados y la eliminación de los más ‘problemáticos'», junto a «la ‘relajación’ de los nuevos criterios exigibles a las entidades bancarias» convierten en «menos que poco creíble» el resultado de las pruebas de resistencia efectuadas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

Sánchez Mato tacha de «más que previsibles» los datos que arrojan los test de estrés y advierte de que «no debemos llamarnos a engaño por el panorama que dibujan sobre la banca europea». En primer lugar, «los exámenes se han reducido a 51 bancos frente a los más de 120 analizados en 2014. Se trata de las entidades de mayor tamaño, pero que representan el 70% del sistema financiero».

«Los test de estrés excluyen esta vez a las entidades de Grecia, Chipre y Portugal. De los 25 bancos que suspendieron los test de estrés en 2014 sólo dos han entrado esta vez en el examen. Los responsables europeos de diseñar las pruebas han recurrido al simple método de evitar ‘suspensos’ sacando del ejercicio a las entidades problemáticas», apunta el dirigente federal de IU.

En este sentido, indica que en España se han limitado al denominado «G-6» que forman el Banco Santander, BBVA, Caixabank, BFA-Bankia, Sabadell y Popular. «Como es lógico, BFA-Bankia es la entidad que obtiene los mejores resultados tras las ingentes ayudas con dinero público recibidas», añade.

CRITICA QUE LA «BAJADA DE LISTON».

El responsable económico de IU destaca también el «importante cambio de criterio aplicado por los examinadores para relajar los criterios de capital exigibles. Según Sánchez Mato, el objetivo «no era otro que no provocar males mayores dentro del sector».

«No parece adecuado técnicamente el argumento práctico de ‘bajar el listón’ y disminuir la exigencia hasta el 5,5% de core capital precisamente en un ejercicio de estrés que debe conseguir que el balance de los bancos tengan la consistencia suficiente en un escenario adverso», sostiene.

Afirma que «de nada vale la excusa de que si se aplicaban niveles de capital más rigurosos se estrechaba peligrosamente el margen operativo de las entidades y generaba riesgos innecesarios que podían traducirse en graves efectos sociales y económicos contra la reputación de los bancos.

A su juicio, «quienes han diseñado y aplicado estos exámenes tenían como objetivo que en este ejercicio no hubiera suspensos, a diferencia de lo ocurrido hace casi dos años. No hay un umbral mínimo que determine necesidades de capital ni un plazo para cumplir con esas exigencias. Se ha relajado todo aquello que se demanda a las entidades bancarias».

De esta forma, considera que «la desconfianza que existe sobre el valor de los activos de los bancos continuará dado que las pruebas realizadas no han obligado a una limpieza de los balances. Estos siguen ocultando cuantiosas pérdidas que requerirán más dinero público para su solución».

A su parecer, la Autoridad Bancaria Europea «ha preferido la fórmula de la ‘patada a seguir’ o del ‘delay and pray’ (retrasar y rezar)». Por ello, pronostica que «una actuación así va a quedar en evidencia más pronto que tarde y será la explicación de que haya entidades que, de la noche a la mañana, pasen de tener nota de sobresaliente en los test de estrés a estar en situación de quiebra».

«EXPOLIO DE GRAVISIMAS CONSECUENCIAS».

El dirigente de IU denuncia que «nos enfrentamos a un expolio de gravísimas consecuencias para la ciudadanía. Paradójicamente, al margen de lo que dicen estos test, se comprometen y se seguirán comprometiendo enormes cantidades de dinero público que se pone al servicio de un proceso de concentración y oligopolización del negocio bancario, mientras que siguen sin resolverse los riesgos y amenazas que el sector supone para la sociedad europea».

Así, adelanta que «desde IU vamos a esforzarnos en llevar adelante la imprescindible tarea de concienciar a la sociedad de que la regulación y, sobre todo, ‘esta regulación’ no va a solucionar los problemas bancarios.

«Hay otra alternativa frente a la que llevan a cabo con total impunidad los que son parte del problema. Son esos mismos que hoy gobiernan y regulan, y mañana están en el consejo de administración de una entidad bancaria», agrega.

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