Controlado por el multimillonario galo Emmanuel Besnier

Lactalis: el opaco imperio lácteo francés se tambalea

Lactalis: el opaco imperio lácteo francés se tambalea
Emmanuel Besnier, CEO de Lactalis. LC

El multimillonario francés Emmanuel Besnier, CEO de Lactalis, está viendo como su inmenso imperio, fundado por su abuelo, se tambalea. La compañía está inmersa en un remolino de información que está dañando duramente su imagen y a la que todavía no sabe cómo dar respuesta.

Lactalis, el reservado imperio lácteo, lucha contra el desprestigio. El grupo, cuyo famoso queso brie ‘President’ y su mozzarella ‘Galbani’ ayudaron a convertirlo en uno de los productores de lácteos más grandes del mundo, está siendo acusado por los ganaderos de obtener ganancias a costa de ellos pagando precios demasiado bajos por su leche.

Afectados por la caída global de los precios de la leche, los granjeros franceses tomaron las calles y convencieron a los consumidores para que apoyaran su lucha en busca de mejores precios. El éxito cosechado en agosto, después de semanas de manifestaciones, está inspirando ahora a los proveedores españoles e italianos, que se han lanzado a la búsqueda de su propios acuerdos.

«La campaña para alertar a los consumidores hizo una diferencia», dijo Philippe Jehan, representante del sindicato de granjeros, que posee unas 100 vacas lecheras en su granja en el oeste de Francia. «Besnier estaba armando la escena para una desestabilización de su compañía y sus marcas», añadió.

La lucha puso a Besnier, cuyo patrimonio neto asciende a más de 5.900 millones de dólares -la novena persona más rica de Francia de acuerdo al Índice de Multimillonarios de Bloomberg-, en el centro de los bombardeos mediáticos. Le Monde tituló su perfil como «un CEO invisible con tácticas comando», Les Echos preguntó «¿Quién es el multimillonario secreto detrás de Lactalis?», mientras que France 2 TV mostró a los granjeros en los pasillos de los supermercados, enfadados por los «enormes márgenes» del grupo, pegando a los quesos etiquetas que decían «este producto lácteo arruina a los productores».

Campaña de desprestigio

Besnier, el máximo responsable ejecutivo de Lactalis, permaneció callado frente a los informes de los medios, pero tomó la inesperada medida de escribir una carta a los granjeros el 31 de agosto, y una de las copias fue obtenida y publicada el 12 de septiembre por un semanario de agricultura llamado Paysan Breton. Besnier dijo que los sindicatos habían organizado una «campaña de desprestigio» contra la compañía, causado una «crisis de medios sin precedentes» utilizando el «mito» del «grande contra el pequeño».

La guerra entre los dos bandos ha tenido una consecuencia inesperada: atrajo la atención hacia las tácticas de un grupo que sigue siendo un misterio incluso cuando llena las estanterías de lácteos de los supermercados a lo largo de Europa. Con 17.000 millones de euros (19.100 millones de dólares) por año de ingresos, la compañía privada Lactalis es la mayor fabricante de queso del mundo y por algunos criterios la segunda mayor productora de lácteos solo por detrás de Nestlé. Cabe señalar que la falta de transparencia de la compañía francesa es total, no publica sus cuentas ni un listado completo de sus marcas.

Europa es el mercado clave para Lactalis, con un 58% de sus ventas anuales, y también como un lugar para producir queso, que representa más de un tercio de sus ingresos. «Más del 40% de la leche que recolecta Lactalis en Francia es convertida en productos de exportación», detalló el portavoz de la compañía Michel Nalet. Lo cierto es que, según publica Bloomberg, la compañía normalmente paga a los productores franceses lo mínimo, de acuerdo a las comparaciones de precios de la leche hechos por LTO Nederland.

Cierre de Lauki España

La multinacional francesa Lactalis consumó el pasado viernes el cierre de la planta de Lauki en Valladolid pese a la existencia de ofertas de compra de las instalaciones.

Lauki puso fin así a sus 62 años de historia. De nada sirvió la amplia movilización sindical, social y política para que su propietaria, la multinacional Lactalis, accediese a la venta y evitar el cierre de una de las plantas señeras del sector lácteo en España.

El pasado viernes venció el plazo dado por Lactalis para encontrar un comprador para la planta. Las exigencias de la multinacional, que las instalaciones no fueran a un competidor, convirtieron la misión en un imposible. Pese a todo, la compañía francesa sí amplió el plazo para la posible transmisión de la fábrica, aunque los sindicatos no son demasiado optimistas ante el escaso interés mostrado hasta ahora por la compañía por facilitar la transmisión.

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