Aparece en la portada de la revista

Ana Garrido, la que destapó la Gürtel, se destapa en ‘Interviú’

La exfuncionaria del Ayuntamiento de Boadilla del Monte no duda en salir desnuda ante toda España

Ana Garrido, la que destapó la Gürtel, se destapa en 'Interviú'
Ana Garrido. IV

Quiero que la sociedad sepa que aquí el que acaba perseguido es el denunciante, y no el corrupto

Ana Garrido, la mujer que destapó la Gürtel, es la gran protagonista en la portada de ‘Interviú’ de este lunes 8 de mayo de 2017.

La exfuncionaria del Ayuntamiento de Boadilla del Monte no duda en salir desnuda ante toda España.

«Esperanza Aguirre va a ser imputada» Ana lo tiene claro. Y adelanta: es hora de desvelar nuevos secretos sobre la trama de corrupción que le ha hecho vivir un calvario.

Un día, esta madrileña con plaza en el ayuntamiento de Boadilla, decidió no secundar las órdenes ilegales de su alcalde y todavía está sufriendo la consecuencias.

Ella es denunciante y represaliada de la trama Gürtel y el lunes se desnuda en ‘Interviú’:

«es un posado protesta. Quiero que la sociedad sepa que aquí el que acaba perseguido es el denunciante, y no el corrupto».

UN RESUMEN DE LA ENTREVISTA

 

Cómo era ese chiste que me estaba contando antes de encender la grabadora?

Va uno a la facultad de Ciencias Políticas y dice: “Buenas, quería matricularme”. Y el de la ventanilla: “Sí, coja el sobre”. Y el tío le dice: “¿Ya?”.

¿Por qué ha decidido posar en interviú?

Porque quiero dar visibilidad a lo que les ocurre a los denunciantes de corrupción. Del mismo modo que he acudido a universidades y asociaciones a dar charlas, y a hablar con partidos, me interesa que la sociedad conozca lo que hacen con nosotros, los denunciantes de la corrupción, y que se sepa que aquí el que acaba perseguido es el denunciante, y no el corrupto.

¿Se ha arrepentido alguna vez de haber destapado una parte de la trama Gürtel?

Nunca, ni en los momentos más duros. Tenía un trabajo estable y una vida feliz, y con un buen sueldo, pero no me arrepiento, aunque no imaginaba que esto iba a ser tan largo en el tiempo, ni que las consecuencias iban a ser tan duras. 

Entonces, ¿volvería a hacerlo?

Lo volvería a hacer. En los momentos duros he pensado: “¿Por qué tengo yo que estar así?”. Pero si tuviera que decidir de nuevo, tomaría la misma decisión. Prefiero pensar “qué vida más triste tengo por culpa de otros” a “qué vida tan triste tengo por lo que he dejado de hacer yo”. En mi hambre mando yo. Prefiero vivir lo que estoy viviendo, aunque sea muy duro, y hay momentos que verdaderamente lo son. Yo fui corredora de fondo…

Y viene de casta de militares…

Sí, mis abuelos, mi padre, mis tíos, mis primos, mis primas… casi todos militares menos mi hermano y yo. Soy luchadora por naturaleza, y hay dos cosas que me ayudan a sobrellevar esto: mi sentido del humor y el apoyo de la gente, personas maravillosas, de ningún partido, gente de a pie. Interactuar con ellos es lo que me da fuerza en la vida. Y no solo moralmente: me ayudan incluso físicamente. Cuando la gente supo que no podía pagar mi casa, recibía correos de una familia, por ejemplo, que se había reunido para ver si me acogían en su casa. 

La ha tratado mejor la gente que las instituciones… 

A mí no me ha venido ningún político a decirme si necesito un trabajo u otra ayuda. 

Cuéntenos cómo ha sido su coste personal tras desvelar parte de la trama Gürtel.

Tengo alquilada mi casa para poder pagarla, porque me la iban a embargar. He tenido muchos problemas familiares. Y un gran desgaste psicológico por la cantidad de juicios a los que he tenido que atender. Perdí a mis amigos. Y también mi trabajo, pese a que gané en segunda instancia un juicio por acoso laboral; tuve que renunciar por no volver a lo que se había convertido en una celda de castigo. Y no encontré más trabajo, porque mis empleadores recibían llamadas diciendo que podía dar problemas. Ellos tienen una forma de operar que es una tortura del siglo XXI: matarte en vida. 

¿Es cierto que ha llegado a estar de okupa en una casa de Madrid?

Sí. Estuve viviendo un año de okupa en una casa embargada por el banco. Lo único que tenía la casa era la calefacción central, o sea, por lo menos no pasaba frío. Y podía guardar mis cosas, las que me quedaban, porque la mayoría las vendí. Había momentos muy tristes, y otras veces situaciones que hasta me resultaban cómicas. Por ejemplo, la casa no tenía lavadora. Y yo tenía que lavar en la bañera, pero no tenía tapón. Así que usaba un tocho de metacrilato, un premio que me habían dado por mi lucha, y lo ponía boca abajo para tapar el desagüe. A veces me recuerdo, al volver de declarar en un juicio, calentando una lata de albóndigas en el radiador de la calefacción central, porque no tenía otra forma. Esas son cosas que la gente no ve. 

Pero siempre queda gente generosa…

Un día, una española que vive en el extranjero me ofreció trabajo y casa en su nuevo país. Pero yo no me podía marchar de España porque tenía varios casos abiertos. Y ayer me escribió un señor alemán cuya familia hace donaciones todos los años a personas que lo necesitan. Y me ha pedido mis datos bancarios para hacerme alguna aportación. Y creo que lo ha hecho con otros denunciantes de corrupción en España.

Ahora vive en Mallorca, dedicada al diseño de joyas y bisutería. ¿Qué tal le va?

Me sirve para sobrevivir, más o menos. Es artesanía que hago yo. Mi marca se llama Gotas de Alma y la vendo por Facebook. Y ahora estoy muy ilusionada con un proyecto nuevo: me he puesto en contacto con artesanos españoles para fomentar la artesanía y el autoempleo en España, y pronto abriré una tienda on line que se va a llamar Chicayeyé.com.

¿Para cuándo una colección Gürtel de bisutería?

Tengo una pulsera dedicada a Esperanza Aguirre, que saqué el año pasado. Lleva unas estrellitas de la Comunidad de Madrid y unas ranitas. A veces he pensado en crear una colección Gürtel; se me ocurren grilletes, sobres… Pero no sé si sería muy comercial. Tengo que pensarlo.

Decía que no se arrepiente de lo que hizo…

Bueno, mi gran error fue llevar mi primer dosier a Manos Limpias. Hoy todos sabemos quién es Miguel Bernad, pero entonces no se sabía, y alguien me dijo: “Hay un sindicato de funcionarios contra la corrupción”, y allí me fui. Bernad me cogió el dosier y me dijo que me garantizaba el anonimato. Y pasan los días, y me dice: “No te preocupes. He tenido una reunión con Esperanza Aguirre y con [Juan José] Güemes y me han dicho que sí, que para adelante, que se quieren cargar al ‘Albondiguilla’ [Arturo González Panero, entonces alcalde de Boadilla del Monte y posteriormente uno de los inculpados clave del caso Gürtel], y que lo movamos en los medios de comunicación”.  Y yo me dije: “Pero esto, ¿qué es?”. Afortunadamente, ahora sí hay buzones seguros para que los denunciantes puedan informar sin ponerse en riesgo.

¿Como, por ejemplo, su Plataforma por la Honestidad, que comparte con otros denunciantes de casos famosos, como el teniente Segura o Azahara Peralta?

Sí, es una plataforma que nace en redes sociales para apoyar casos como el mío. Empecé con un blog para contar mi caso, y luego pasó a lo que es hoy. Los denunciantes nos hemos convertido en activistas contra la corrupción. Y peleamos por que en España haya una ley de protección al denunciante. Este posado no es casual, es un posado protesta, es una forma de dar visibilidad a la ley por la que estamos luchando desde la Plataforma por la Honestidad. La gente tiene que poder denunciar la corrupción de manera segura. Hablamos con partidos políticos, menos el PP, que no nos contestó. Finalmente, Ciudadanos promovió en el Congreso una toma en consideración de una ley de protección al denunciante. Votaron todos a favor, excepto cinco del PNV. Esa ley de Ciudadanos tiene muchas carencias, pero es un paso histórico

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