En EEUU todo se compra o se vende

Sobre los mercados

Sea en inglés o en español, no somos tan distintos

Sobre los mercados
Supermercado YT

En estos días en los que, casi simultáneamente, el fuego devora California a la par que el frío mata personas en casi todo el resto del país, con sus bloqueos en los aeropuertos, sus problemas de incomunicación y sus retrasos en los servicios, uno dirige su mirada hacia el hogar, y también hacia aquellos lugares calentitos que te hacen la situación un poquito más llevadera.

Tal vez una de las mayores sorpresas con las que se puede encontrar uno en EEUU -y no es la primera vez que lo digo-, es con el esplendor de México en muy distintas áreas. Para empezar, en este país multirracial, multicultural, multioriginal y todos los «multis» que se quieran aplicar, están las huellas de los orígenes de cada migración. Al igual que cualquiera de los millones de seres humanos que viven aquí, y que pululan por las ciudades, paseo la mirada por donde se concentra la cotidianeidad. Y, en este caso, pocas cosas hay que reflejen el devenir diario que el salir a comprar, ya sean víveres o cualquier otro elemento necesario o no.

Porque si hay un lugar en el planeta en donde ese acto toma proporciones épicas, ése es EEUU. Todo absolutamente se compra o se vende. Quizás resida, precisamente ahí y a la par, el sentido de la oportunidad que también se ofrece a quien la busque.

Hablar de grandes centros comerciales, hipermercados y demás en un lugar como éste es referirse a lo obvio, aunque sea en atención a la cantidad de posibles compradores. Desde dentro, se siente al resto del mundo deseoso de adentrarse en este paraíso de las compras, en donde la colocación adecuada de un solo producto, en uno sólo de los estados, puede garantizar la suma indiscriminada de ceros en cualquier cuenta corriente. Si, además, nos tomamos el tiempo suficiente para conquistar los cuarenta y nueve restantes, las cifras se convierten el algo astronómico, mientras que, el producto en cuestión, se torna automáticamente en una celebridad mundial. Hay más de un ejemplo de productos que pasan desapercibidos en el país de origen, y que, sin embargo, tras el éxito en Norteamérica, se extienden como la pólvora incluso hasta en donde antes languidecían.

Pero no quería comentarles hoy acerca de las grandes posibilidades, sino más bien de las pequeñas y sabrosas. Porque como decía al comienzo, es delicioso adentrarse en espacios algo más pequeños, especialmente con temperaturas rigurosas en el exterior, y disfrutar de toda clase de calores, olores, sabores, colores y sonidos en los mercados que, mayormente mexicanos y cubanos, organizan los fines de semana en muchas localidades, eso sí, bajo techo.

Puestos y stands de menor tamaño, en donde encontrar desde el último forro para móviles hasta receptáculos para hacer conjuros y hechizos; botas de cuero repujado al lado de películas piratas, suntuosos muebles de columnas salomónicas codeándose con trajecitos de bautizo y comuniones varias; joyería religiosa y laica junto con toda clase de calcetines y ropa interior de hombre o mujer; plantas carnívoras adyacentes a arreglos varios de costura y sastrería…En fin, que podría seguir y no terminar para explicar la explosión visual de esos mercados que muchos llaman «pulgueros» -por lo de «flea market» en inglés- o «La Movida», para variar. Y es que, después de todo, sea en inglés o en español, no somos tan distintos.

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