EL ALMA DEL BBVA Y LAS CLOACAS POLICIALES

Francisco González alias ‘FG’: el hombre que sabía demasiado… gracias al comisario Villarejo

Francisco González alias 'FG': el hombre que sabía demasiado... gracias al comisario Villarejo

El que con niños se acuesta,meado se levanta, que dice un viejo refrán español (Un tercio de los ‘maleantes’ imputados en el ‘caso Villarejo’ son policías)

Francisco González, ahora presidente de honor del BBVA y hasta diciembre presidente ejecutivo de la segunda entidad financiera del país, seguirá en su puesto, al menos de momento (Un desesperado Villarejo intenta ahora justificar sus chanchullos con el 11-M porque «se cerró en falso»).

Este 1 de febrero de 2019 y tras el primer consejo de administración celebrado -la víspera- tras el estallido del escándalo del espionaje a políticos y empresarios realizado por el excomisario José Manuel Villarejo a instancias del banco, su nuevo presidente, Carlos Torres, ha pedido esperar antes de tomar decisiones (Esta es la ‘maleta israelí’ para pinchar teléfonos que cuesta medio millón y ‘El Gordo’ puso a disposición de Villarejo).

Torres pidió al consejo esperar a los resultados de la investigación «profunda y exhaustiva» que ha encargado la entidad en relación a los servicios que prestó al banco el grupo Cenyt, propiedad del citado expolicía, en prisión desde noviembre de 2017.

«Se ha encargado una investigación profunda y exhaustiva que está siendo realizada por terceros. El banco actuará con absoluto rigor y diligencia y, en este sentido, es muy importante que dejemos que la investigación haga su trabajo».

Afirma Sara Olivo en el arranque de un largo reportaje laudaotio que publica este 2 de febrero de 2019 en ‘Infoamlia’, que no hay una persona más celosa de su vida privada que Francisco González.

El ex presidente del BBVA, en el ojo del huracán tras su implicación en el caso Villarejo, tiene una vida más allá de los despachos, los consejos de administración y el mundo financiero.

Y sobre todo tiene un paraguas bajo el que refugiarse: y no nos referimos a sus fieles agradecidos en el banco del que aún es presidente de honor, ni a sus decenas de millones de euros de pensión, sino a su mujer, su familia, su refugio emocional.

Poco amigo de confidencias, evitaba incluso el peligro de decir una palabra de más a sus colaboradores más cercanos almorzando solo a menudo. Un cocinero preparaba para él un menú frugal con el que se alimentaba a diario. Francisco González está obsesionado con la imagen.

Corre el rumor de que echó a uno de sus más íntimos subordinados porque exhibía un inconveniente exceso de peso. No lo compramos pero cuidar de que no le salga barriga es una de sus prioridades. Coqueto, acude al gimnasio al menos tres días por semana para mantenerse en forma, y se operó las bolsas de los ojos hace aproximadamente diez años.

Nacido en Chantada hace 75 años, heredó de su padre una habilidad innata para los negocios. El progenitor de FG, según recuerda un paisano lucense, «se dedicaba a comprar y vender los derechos sobre fincas de los indianos, los emigrantes que vivían en Argentina y en Cuba».

Francisco González pasó los primeros años de su vida en Buenos Aires y aunque tiene tierras en su pueblo natal, herencia de sus padres, no se pasa por allí ni para vigilar si la maleza se ha comido las lindes, salvo alguna feria del vino en la que fue pregonero.

El tiempo no ha acabado con el amor que siente por Carmen Ordóñez Cousillas, la mujer a la que unió su vida hace varias décadas, y con la que comparte la propiedad de varias sociedades instrumentales.

De mediana estatura, cabellos castaños y ojos obscuros, Carmen parece mucho más joven que su marido, aunque la diferencia de edad no es mucha. Nació en Mens, una pequeña aldea perteneciente a Malpica de Bergantiños, en la provincia de Coruña. Trabajó como azafata de vuelo, pero fuentes de la familia de ella han manifestado a Informalia que «se conocieron cuando estudiaban en la Universidad Complutense».

Es discreta y elegante, y muy cariñosa con su marido. «Posee una belleza muy natural. Si se ha retocado no se le nota», nos cuentan. Ha respaldado siempre a FG de forma incondicional.

Salvo sus controvertidas participaciones en diversas compañías, su rastro está borrado de Internet. Lo tiene fácil: su hija trabaja en Google.

Por el pueblo de ella tampoco van mucho. Carmen tenía un hermano que falleció hace mucho tiempo. Les queda la casa familiar, tras el fallecimiento de su madre a los noventa años.

«Cuando van apenas se dejan notar, van rodeados de muchos escoltas. Ni se les ve apenas».

Su marido, como ya dijimos, está obsesionado con la seguridad y toma todas las medidas necesarias para protegerla. Otra cosa son los datos del BORME. Ahí no hay nada que hacer.

Son padres de dos hijas, Beatriz y María, a quien FG ha apoyado mucho. María, morena y de ojos castaños, muy atractiva, es la responsable para España y Portugal de la asesoría jurídica de Google. Cuando hace aproximadamente seis años el banco externalizó el correo de todos los empleados, incluido el de FG, se le atribuyó al entonces mandamás de la entidad un claro interés por favorecer a su hija.

El correo del presidente estaba encriptado, no así el de los empleados, y la nube no parecía el lugar más idóneo para salvaguardar la seguridad del banco.

¿Pero qué no será este hombre capaz de hacer para satisfacer a sus hijas? María está casada desde el año 2004 con Iván Retzignac Georgalla, de 43 años, fundador y CEO de MedicAnimal Ltd, con sede en Londres. El suegro tiró la casa para el enlace de la niña de sus ojos. (Abajo, González saluda a la baronesa Thyssen en un acto público).

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la iglesia de Santa María de Andratx, en Mallorca. Y el banquete se celebró en el chalet vacacional que posee la familia González en Cala Marmassen, en La Mola, a 1,7 kilómetros de Puerto Andratx. La novia iba vestida de Lorenzo Caprile.

A la boda acudieron diversas personalidades del mundo empresarial, como César Alierta, ex Ceo de Telefónica, que repetía como invitado en la misma localidad. Por aquellos tiempos FG tenía aún como vecina a la top Claudia Schiffer. Y es que dos años antes, también en Andratx, la hija menor de FG contraía matrimonio con José Múgica, directivo de Bejo Ventures.

Beatriz, de 43 años, es fundadora y presidenta de otra sociedad de capital riesgo, Seaya Ventures que, entre otras compañías, participa en Cabify, restaurantes.com y Ticketea.

Ha recibido ayuda monetaria por parte de Belegar Inversones, la compañía de su padre, que llegó a perder 6,4 millones de euros en 2016. González fue propietario de al menos un 30% de acciones de Ecoalf, empresa de moda sostenible de la que su hija fue consejera y entró en concurso de acreedores.

Ahora está controlada por el fondo Manor Group tras haber presentado concurso de acreedores. Y eso que Beatriz empezó fuerte. A los treinta años ya gestionaba un fondo de 300 millones.

A Francisco González, un hombre que acude solo tanto a los toros como al fútbol, dicen que para no tener que hablar con nadie, no se le suele oír hablar de sus nietos salvo con personas de su círculo más cercano.

Cada una de sus hijas le ha dado tres. A los más pequeños solía llevarlos de vez en cuanto al cine en compañía de su mujer. Y parece ser que el mayor de los hijos de Beatriz ha heredado el interés por los negocios del abuelo.

Y también del bisabuelo, aquel avispado chantadino que, «por cuatro cuartos», dice un paisano entrado de la quinta de FG, se quedaba con las tierras que los emigrantes a Cuba dejaron abandonadas en España.

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