DIGITALIZACIÓN

Santander encabeza la transformación tecnológica del sector financiero

"Nuestras inversiones en digitalización y tecnología nos permitirán mejorar la experiencia de cliente", afirma Ana Botín

Santander encabeza la transformación tecnológica del sector financiero
Ana Botín.

Con una inversión de 20.000 millones de euros en cuatro años, el gigante financiero español apuesta por convertirse en uno de los protagonistas de la revolución digital que está trasformando el sector. El reto es ambicioso: ser la mejor plataforma abierta servicios financieros y competir con las fintech en su propio campo, la innovación.

Si existe un factor que diferencia a la sociedad contemporánea de cualquier otro momento de la historia, es la velocidad de los cambios que provoca el desarrollo tecnológico. Este escenario en constante evolución exige ser ágil y adaptarse con rapidez a las nuevas reglas del juego.

«La tecnología está cambiando la banca como la conocemos, por eso estamos preparando a Santander para aprovechar las enormes fortalezas que tenemos en el Grupo, como la tecnología, el talento y el tamaño. Esto nos ayudará a aprovechar al máximo las oportunidades que nos trae la innovación digital y ser líderes del sector financiero en la próxima década. Nuestras inversiones en digitalización y tecnología nos permitirán mejorar la experiencia de cliente, y aumentar el crecimiento y la rentabilidad del Grupo», señaló Ana Botín hace unas semanas ante un amplio grupo de inversores y analistas.

La presidenta de Banco Santander ya ha marcado cuál es el camino a seguir de lo que, en su opinión, será la banca del futuro: convertirse en una plataforma abierta que ofrezca nuevos servicios financieros y poner a disposición de los clientes el producto de más calidad y que mejor se adapte a sus necesidades.

«El objetivo no es sólo atender a nuestros clientes actuales y atraer nuevos clientes, sino incorporar a terceros a las plataformas de Santander, para construir una red que fomentará la innovación y facilitará el lanzamiento de productos y servicios al mercado», ha señalado Botín.

«Nuestros clientes esperan más que nunca de los bancos. Tienen que ser seguros, eficientes y responsables, ser capaces de ofrecer productos y servicios personalizados, interacciones relevantes cuándo y cómo lo decida el cliente y a bajo coste. Y la lista sigue y sigue. Por todo ello, el banco responsable del siglo XXI tiene que estar a la vanguardia en tecnología para sobrevivir. Nuestra visión es ser una plataforma digital, responsable y abierta de servicios financieros».

Para lograrlo, la entidad destinará 20.000 millones de euros en cuatro años a tecnología y transformación digital. Y la cuenta atrás ya ha comenzado, con una inversión prevista para 2019 de 5.800 millones. Según datos recogidos por la agencia Blommberg, esa cantidad equivale en términos anuales a una vez y media todo el volumen de financiación agregada de capital que recibió el conjunto de nuevas empresas fintech en Europa el año pasado, que ascendió a 3.200 millones. Además, su estrategia a medio plazo pasa por superar los 50 millones de clientes digitales. Al finalizar 2018, tenía 144 millones de clientes, de los cuales 32 eran considerados digitales. Tres años antes, en 2015, los clientes digitales no alcanzaban los 17 millones.

Santander considera que la experiencia de cliente pasa por una plena digitalización. Los servicios deben ser omnicanal, inteligentes, modulares y abiertos. O lo que es lo mismo: los canales no pueden estar aislados unos de otros. Lo que se pueda hacer por Internet, con una app, o en las oficinas, debe ser igual en todos los canales, sin limitaciones, sin demoras y sin mayores costes, y también con datos interconectados. De ahí la necesidad de contar con plataformas digitales globales fácilmente escalables en tamaño y funciones, con productos y servicios disponibles de modo centralizado pero manejables a nivel local desde cualquier país.

La piedra angular de la plataforma abierta de servicios financieros de Santander son los pagos. En este sentido, la entidad ha apostado por Santander One Pay FX, la solución de transferencias internacionales que usa tecnología blockchain por medio de un servicio en el mercado abierto llamado Pago FX. Y también por el lanzamiento del servicio global de medios de pago para comercios (tarjetas y datafonos) a través de Global Merchant Services, así como Global Trade Services, una plataforma para que las pymes puedan hacer negocio internacional más fácilmente y convertirse en su socio de referencia.

También ha invertido junto a otras siete entidades europeas en la plataforma Trade Information Network, que tiene como objetivo establecer una red abierta que permite a las empresas una mejor financiación en las cadenas de suministro globales y les facilita el intercambio de información comercial de forma fácil y segura con sus bancos. Esta iniciativa dará acceso a financiación comercial a muchas pymes que actualmente están excluidas debido al riesgo y acelerará el proceso para otras que ya lo tienen.

Además, Santander cuenta en España con el mayor banco 100% digital del país, Openbank, que está sirviendo como plataforma de innovación global para todo el grupo y se prepara ahora para abrir en otros diez mercados a muy corto plazo, empezando por Alemania. Openbank ya tiene más de un millón de clientes solo en España, un mercado ya maduro, y el objetivo es alcanzar los dos millones de clientes. Es un claro ejemplo de lo que Ana Botín denomina speed boats (lanchas rápidas), nuevas entidades financieras con iniciativas disruptivas, muy fáciles de acelerar y de cambiar de rumbo para aprovechar mejor «las mareas».

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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